23
Sep
09

Budhismo Terávada

Bodhisattva Avalokiteshvara

“Bodhisattva Avalokiteshvara”  (de la misericordia)

Obra maestra en bronce macizo – clasicismo Sinhalés.

Período Anuradhapura tardío – Siglo 8

Museo Nacional de Colombo, Sri Lanka


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EL BUDDHISMO HISTÓRICO.

Una breve guía para su conocimiento.

Por  Erni.

Nota preliminar  :

El presente trabajo, que ha sido elaborado a partir de diversos textos*, tanto originales como de divulgación y conocimiento, juntamente a material de Internet**, no ha sido concebido y redactado con fines de lucro, ni pretende ser la base de ninguna futura edición, ni pertenece ni se orienta hacia ninguna organización secular o religiosa, ni trata en modo alguno de menoscabar o disminuir la importancia del tema, ni de ofender la sensibilidad de nadie, ni responde a ninguna otra motivación que no sea estrictamente la de la curiosidad intelectual.

Tampoco pretende ser mucho más que un bosquejo de esta antiquísima doctrina, ya que es imposible volcar en unas pocas páginas todos sus detalles y facetas, especialmente en relación con el hinduismo y el jainismo, siendo como es, uno de los más importantes y antiguos frutos de la reflexión humana.

Sin embargo, y a pesar de tratarse de un resumen, se ha intentado hacerlo con la más estricta seriedad, yendo al fondo de la cuestión, a lo más genuino del mensaje, a las enseñanzas del Buddha histórico, dejando de lado todo lo que de alguna manera no es congruente con lo medular.

Han sido utilizadas varias fuentes interpretativas del más amplio y diverso origen, de manera que se previene al lector que debe tener paciencia, ya que en algunos pasajes le parecerá encontrarse con una cierta falta de coherencia o continuidad, cuestión que queda salvada una vez que se obtiene la necesaria visión de conjunto.

Sirvan estas páginas entonces, a modo de borrador o esqueleto, para que el lector interesado pueda desarrollar, desde esta base en más, su propia investigación y comprensión sobre el tema, y para que a la hora de adquirir algún texto, sepa discernir que es lo que está comprando.

En la Provincia de Buenos Aires,

a los 25 días del mes de Febrero del año 2001.

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*Buda para principiantes, de Stephen Asma, traducido el inglés por Roberto Curto, Editorial Era Naciente.

*Palabras de los sabios de la India, de Marc de Smedt, traducido del francés por Rosa Martinez Coll, Ediciones BSA, grupo Zeta.

*El Budismo, La verdadera doctrina, Dzarmachakrapravártana Sutra, Dzarmapada, Satipattzana Sutta, y léxico etimológico pali, de Julio Prados, editorial Universitaria de La Plata.

*El corazón de las enseñanzas de Buda, El arte de transformar el sufrimiento, autor Thich Nhat Hanh, traducido del inglés por Nuria Martí, Ediciones Oniro, Barcelona.

*Majjhima Nikaya, textos originales del Canon Pali, Los sermones medios del Buda, traducidos de la lengua Pali directamente al Castellano por Amadeo Solé-Leris y Abraham Vélez de Cea, Editorial Kairós, Barcelona.

*El silencio del Buddha, Una introducción al ateísmo religioso, de Raimon Panikkar, ediciones Siruela.

*Antigua Poesía Budista, del Canon Pali (Sutta Nipata), The Buddhist Association of de United States, traducido por Hernando Tola y Carmen Dragonetti, Fundación de estudios budistas, Buenos Aires.

*Budismo, Unidad y Diversidad, por Fernando Tola y Carmen Dragonetti, editado por Fundación Instituto de Estudios Budistas de Argentina en conjunto con The Buddhist Association of the United States.

**The Pali Canon on line, colección de textos originales y comentarios del Tipitaka, en idioma inglés, http://www.accesstoinsight.org/index.html (Readings in Theravada Buddhism),

http://www.nibbana.com/ (Theravada Buddhism).

**Dhamma Portal, textos originales del Tipitaka en idioma pali e inglés de Sri Lanka : http://www.metta.lk/tipitaka/

**Tipitaka Network, bibliografía, estudios e investigaciones sobre el Dhamma, http://www.tipitaka.net/

**Gramática práctica de la lengua Pali, ejemplar de Charles Duroiselle, traducción española Marco Antonio Montava, publicaciones Fondo Dhamma Dana, http://www.cmbt.org/fdd/pdf/paligram1.pdf

**The Pali text society´s : Pali-English Dictionary, ChicagoUniversity, http://dsal.uchicago.edu/dictionaries/pali/

** Centro Mexicano del Buddhismo Therávada, Artículos, interpretaciones y traducciones en idioma castellano, http://www.cmbt.org/

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CONTENIDO.

01.  Algo de historia.

02.  Una breve síntesis antes de empezar.

03.  Los textos.

04.  Aspectos previos.

05.  Algunos detalles adicionales.

06.  El corazón de la doctrina :   Las cuatro nobles verdades.

07.  Comentarios sobre el Óctuple Noble Sendero.

08.  La meta del óctuple sendero :  el Nirvana.

09.  La posterior evolución del budismo.

10.  El budismo therávada en la actualidad.

11.   Reflexiones críticas.

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1. Algo de historia.

El futuro Bodhisatta*, (o más precisamente el niño que después se convertiría en tal), hijo de Suddodana, Rajá de una república aristocrática, nace en Lumbhini, cerca de la ciudad de Gorakhpur (lo que en el presente es el Nepal), en el valle del Río Ganges, aproximadamente en el año 624 aEC (antes de la era cristiana).

* Bodhisattva o Bodhisatta : es aquel que está por adquirir la condición de Buddha. El nombre Buddha significa, entre otras cosas, el iluminado, el creador de la doctrina. Más adelante ampliaremos estos conceptos.

Al morir su padre, se convierte en el príncipe Siddhattha, de la familia Gautama*, una de las mas nobles de su tiempo, que a su vez pertenecía al clan o linaje de los Sakya, familia muy relevante del norte, dueña de incontables posesiones y de una enorme fortuna.

*El nombre de Goutama se atribuye a un maestro védico del cual descendía la familia.

Como toda persona perteneciente a las castas superiores del subcontinente Indio de aquel entonces, recibió la mejor instrucción, especialmente religiosa, una enseñaza espiritual muy profunda, de la mano de los mas renombrados teólogos de su tiempo.

De esa manera Goutama fue inaugurado en la espiritualidad Brahmánica*, en las escrituras védicas hindúes* y los Upanishads*.

*Los Brahamanes, conforman la casta superior de los sacerdotes en el hinduismo, situados incluso por encima del Rey.

*Las escrituras védicas, corazón espiritual del Hinduismo, son una colección de textos muy antiguos escritos por sabios anónimos, los llamados profetas védicos. Hay cuatro textos de este tipo, el más antiguo es el Rig Veda, y están escritos en Sanscrito antiguo, el idioma sagrado de la India. También llamadas “las Vedas”, estos textos se han mantenido como la más alta y última autoridad religiosa. Cada una de las Vedas consiste de varias partes que fueron compuestas en diferentes períodos, probablemente entre 14 y 8 siglos antes de la era cristiana.

*Los Upanishads, son la parte más reciente de las escrituras védicas, contiene la esencia del mensaje espiritual del Hinduismo,supremas visiones espirituales expresadas primero verbalmente y luego recopilada en forma de poemas, su número es de aproximadamente 112 Upanishads, en donde cada uno puede tener una extensión de 1 a 50 páginas impresas, de manera que la colección completa casi iguala a la extensión de los textos de la Biblia. Ha guiado e inspirado a los sabios hindúes por los últimos 25 siglos de acuerdo al consejo dado en sus versos.

Siendo muy joven,  Siddhattha se casó con su prima Yosodhara, con la cual  tuvo un hijo llamado Rahula, la familia así constituida vivió en paz y rodeada de comodidades, podríamos decir en un estado de ignorancia acerca de muchas de las realidades del mundo que los rodeaba.

Sin embargo Goutama no se sentía plenamente a gusto, porque era una persona demasiado sensible, que a pesar de vivir cómoda y espléndidamente con sus riquezas y su familia, fue descubriendo de a poco los entretelones de su entorno real, el cual no le era indiferente. Por el contrario, no podía soportar de como en ese entorno las personas, y también los animales, estaban sometidos al sufrimiento, es decir al dolor emanado de la decrepitud, de la muerte, de las desgracias, de la pobreza y las enfermedades. Veía que las personas no eran verdaderamente felices, ni el rico cuidando y defendiendo día y noche sus tesoros, ni el pobre pasando hambre y anhelando tenerlos, ni aquel que en buena ley había conquistado lo que anhelaba, pues al haberlo alcanzado y poseerlo ya no le satisfacía del todo como cuando lo buscaba, y eso le llevaba a preguntarse del porque de todo esto.

A los 27 años de edad, corría el año 597 aEC aproximadamente, ante el repentino encuentro personal con la decrepitud y la muerte, resolvió iniciar un camino de indagación, una búsqueda de la verdadera naturaleza del mundo que a él tanto lo intranquilizaba, tratando de descubrir porque sucedía todo esto, de manera que su estado de conciencia lo fue influenciando, condicionando, y cambiando por dentro.

Con el tiempo esos interrogantes lo afectaron en forma permanente, sintiendo un gran pesar y compasión por sus semejantes sometidos al sufrimiento, y un verdadero fastidio, siempre en aumento, por los privilegios que él mismo poseía, una estado personal de contradicción que no lo dejaba vivir en paz consigo mismo.

Con el discernimiento religioso que poseía, y las posibilidades que le daba su casta social, siguió consultando a los hombres más sabios de su tiempo, pero ninguna respuesta lo dejaba satisfecho.

Ni la religión hinduista, ni la tradición védica, ni la práctica intensa del yoga, ni el jainismo al cual recurrió después, ni las diversas creencias en la trasmigración y las reencarnaciones sucesivas, ni la creencia en un alma inmortal que sobrevive a la muerte física, ni la esperanza que el hombre solía poner en diversas divinidades, ni los sistemas de ofrendas y sacrificios, ni el sistema de castas, ni nada de todo eso lo satisfacía, por el contrario le parecía que con muchas de esas cuestiones se explotaba la buena fe de la gente.

En resumen, nada de eso pudo convencerlo, darle esperanzas suficientes como para quedarse tranquilo y conformarse, y menos darle las respuestas a las preguntas que él se hacía.

Rechazaba la autoridad que se atribuían los sacerdotes brahmanes para meterse en la vida de los demás, criticándolos abiertamente por revestirse de autoridad, por dejarse mantener por los fieles, por hacer uso de toda clase de privilegios, aprovechando el condicionamiento religioso en el que estaba sumergido la casi totalidad del pueblo de aquel entonces. Le fue posible asumir abiertamente esta actitud, no solo por su peculiar personalidad y la fuerza de su búsqueda, sino también porque en la región de la India oriental en la que vivía, la autoridad religiosa brahmánica se encontraba debilitada con respecto a lo que había sido en otros tiempos. De hecho en esa zona, convivían varias corrientes religiosas en el mismo espacio geográfico, es mas, deambulaban por allí toda clase de ascetas y gurúes con sus seguidores, cada uno de ellos en su particular búsqueda religiosa e iluminados cada cual a su manera, con una particular cosmovisión personal, con la que pretendían convencerse unos a otros, y a todos aquellos que se acercaban para pedirles consejo o simplemente para escucharlos.

Llegó un momento en que comprendió que para seguir con su búsqueda personal, debía abandonar a su familia, decisión que efectivamente transformó en realidad, dejándoles a cambio todas sus inmensas posesiones y fortuna, para largarse al mundo sin ningún tipo de sustento ni cobertura, tenía en ese momento unos 29 años. El dejar la familia para buscar la verdad e ir a vivir como un asceta, era una práctica ampliamente aceptada entre los hombres de la India de aquel entonces. De manera que, congruentemente con lo que se había propuesto, abandonó su hogar y todos los privilegios que hasta ese momento poseía, y se dedicó a vagar durante años por allí, por la actual provincia de Bihar, como un pobre harapiento, durmiendo en cualquier parte, viviendo de la limosna y comiendo solo esporádicamente, con la esperanza de encontrarle un remedio al sufrimiento del mundo.

Siddhattha, con el tiempo, fue soportando cada vez menos a la clase sacerdotal brahmánica, de manera que desarrolló una verdadera fobia contra ellos, predicando en contra de las ceremonias del hinduismo, por ejemplo los sacrificios de animales, y en contra del sistema de castas. A los brahmanes, que con gusto lo hubieran condenado públicamente, no les quedó otro remedio que hacer la vista gorda, por que aún en harapos, estaban concientes de la casta superior a la que pertenecía.  En su camino siguió a varios sabios gurúes, primero a un brahmán llamado Rada Kalama, y después a otro llamado Udraka Ramaputra, pero no quedó demasiado impresionado con ellos.

Continuó vagando a lo largo del valle del Ganges hacia el sur, donde en la ciudad de Gaya, se puso en contacto con hombres virtuosos y venerables que practicaban un ascetismo llamado Jainismo, una de las variantes del Hinduismo, y de esa manera aprendió y se dedicó intensamente a la práctica acética. Una doctrina radical de auto-negación e inacción total, donde pisar una hormiga, por ejemplo, es ponerse en desequilibrio con el cosmos, ya que con seguridad podría tratarse de un ser humano reencarnado. Una práctica existencial que gira alrededor de una continua meditación profunda, cuya meta final en esta vida es simplemente llegar a tener auto-control y disciplina suficiente como para ayunar hasta la muerte, y de esa manera liberar el karma* (concepto de la religión hinduista que resume las leyes que determinan la trasmigración* del alma (atman*) de un cuerpo al otro).

* La significación de estos conceptos de la religión hinduista es ampliada más adelante.

Gautama (o Siddhattha), a lo largo de estas prácticas, tanto jainistas como yóguicas, estuvo a punto de morirse de hambre. Llegó a dominar en forma tan perfecta estas disciplinas, que parecía un cadáver ambulante, totalmente desnutrido, tanto que un día, de casualidad, una mujer, que pasaba por allí, lo encuentró y rescató de un pequeño arroyo, porque al bañarse simplemente no pudo mantenerse en pie, y se estaba ahogando de debilidad. Después de salvarlo, lo reanimaron, lo cuidaron y le dieron de comer por un tiempo, y pudo de a poco reponerse.

Reflexionando sobre todas estas vivencias pasadas, llegó a la conclusión de que la austeridad extrema no le había servido, no le había ayudado a encontrar ninguna solución a su búsqueda, no le había revelado ningunas verdades profundas, de hecho el desfallecimiento y la deshidratación solo lo habían distraído y apartado de la percepción espiritual necesaria para seguir su camino de indagación. Comprobó por si mismo que vivir en la auto-negación, en el ascetismo extremo, era tan improductivo e inconducente como vivir entre lujos y comodidades.

Así es como a los 35 años de edad, según la tradición en el mes de mayo del año 589 aEC, después de andar vagabundeando ensimismado en pos de su búsqueda, resolvió sentarse a meditar en completa soledad debajo de una higuera en pleno bosque, donde se puso a vivir alejado de las personas y de su entorno, con el propósito de no levantarse de allí hasta encontrar la sabiduría, es decir la solución a sus interrogantes. Acostumbrado a la praxis de la meditación yoga y al ascetismo jainista, sabía concentrarse tan intensamente que permanecía en estado de meditación profunda por extensos períodos de tiempo, logrando finalmente intuir y entrever la respuesta a sus preguntas.

Dice la tradición, que Siddhattha encontró la “suprema iluminación” en esa ocasión, que advirtió el devenir del mundo y el sufrimiento que se generaba por ese devenir, como si lo vislumbrara todo en perspectiva, y que también logró “ver” la solución a estas cuestiones que lo atormentaban, el camino que conduce a la liberación del sufrimiento.

Esta liberación no solo se refiere a lo inmediato en este mundo, sino integralmente, es decir un camino cuyo objetivo final es liberarse del eterno resurgir*, y del sufrimiento o insatisfacción profunda (dukkha*) que ello implica, un camino que se llamó el Dharma*.

* El eterno resurgir o rueda de la vida se refiere en este caso a su concepción budista (samskara), que si bien toma su concepto de la trasmigración de la religión hinduista (samsara), niega la existencia de un atman (alma o ego trascendente) que transmigre.

Para el hinduismo el que transmigra de un cuerpo al otro es el atman (alma), que hace que el mismo renazca en otro ser viviente, y este fenómeno es el que se denomina samsara.

Por el contrario para el budismo es una ley universal, llamada de causa y efecto, la que produce un concatenamiento de realidades, no solo a lo largo de la vida de una persona, sino que sus efectos continúan después de la muerte, es decir que se produce un resurgir pero sin que exista un atman, y este fenómeno particular es llamado samskara. Mas adelante, cuando se entre en todos estos temas, estos conceptos se explicarán con mayor detalle.

*Dukkha o dukkja en lengua pali significa insatisfacción o disfunción profunda, estado de infelicidad o de sufrimiento subyacente.

 

*Dzamma, dhamma en lengua pali o dzarma, dharma, en sánscrito quiere decir : doctrina, norma, ley, ética, o sabiduría.

Una vez iluminado Siddhattha (o Gautama) pasó a convertirse primero en Bodhisattva*, para luego adquirir la condición de Buddha*.

* Bodhisattva o Bodhisatta : es aquel que está por adquirir la condición de Buddha, próximo a entrar al nirvana, la finalidad máxima del budismo.

*Buddha : adaptación de buddza que tanto en lengua pali como en sánscrito quiere decir : el iluminado, el creador de la doctrina, el vencedor de Mara*, etc., proviene de la palabra buddh, que significa despertar desde las tinieblas de la ignorancia.

*Mara : es una palabra que se refiere al prototipo del hombre común, ser humano mundano y mediocre, dominado por sus deseos y pasiones, por su egoísmo, competitivo, codicioso y agresivo, apegado a sus riquezas, su poder y fama, etc., es decir inmerso en el tipo de vida que genera la insatisfacción profunda (dukkja). Se trata de la personificación de la tentación. Generalmente este concepto es mal interpretado y mal traducido, para utilizarlo en incontables sectas y falsificaciones del budismo, como el enemigo de Buddha, el demonio, el diablo, o el dios de la muerte.

Después de su iluminación, el Buddha anduvo dudando un tiempo sobre si tenía sentido comunicarle a la gente sus descubrimientos, debido a su intima convicción de que la mayoría de las personas estaban dominadas por Mara*, corriendo cada una en pos de sus anhelos y apegos, sometidas al devenir inexorable de la vida, y que seguramente no estarían preparadas, ni motivadas, para querer comprender, para intentar salirse de ese estado, y si lo estaban, difícilmente querrían cambiar sus vidas. Tuvo dudas además de cómo transmitir algo tan extraño a la vida de las personas, que si bien él veía en forma clara y transparente, no por eso dejaba de ser casi incomprensible para los demás.

Superado ese período de dudas, que aprovechó además para poner orden en sus ideas, comenzó sus enseñanzas en el parque de Isipatana, cerca de Benares, el día de luna llena del mes de julio del año 589 aEC, con lo que se conoce como su primer sermón (lo que se denomina el “Dhammacakkappavattana” en la tradición del Buddhismo), convirtiendo a cinco ascetas en sus primeros discípulos, poniendo en movimiento la rueda de la ciencia* e introduciendo al mundo en su descubrimiento, el camino de la liberación del sufrimiento, que consta de : las cuatro nobles verdades (incluyendo el óctuple noble sendero que es la cuarta noble verdad), lo que se conoce como su primer discurso.

*La rueda de la ciencia : es el símbolo mas abundantemente empleado tanto en las metáforas como en la iconografía buddhista. Caracteriza el interminable curso circular de la corriente del conocimiento de toda persona por medio de las sucesivas formas de la vida. El conocimiento es para el budismo lo central, lo más necesario para emprender el camino correcto (el Darma) y liberarse, siendo la ignorancia de estas verdades profundas la causa que lleva a la atadura, al eterno continuar de la vida. Más adelante se ampliará este concepto.

Los integrantes de esa primera comunidad vagaban como monjes errantes y Buddha estableció las primeras normas de ordenamiento con los cinco preceptos morales.

En el mismo año 589 aEC, el Buddha realiza su segundo sermón, lo que se conoce como el Anattalakkhana Sutta, y también nombra a sus primeros misioneros.

Las enseñanzas del maestro se dirigieron principalmente, aunque no excluyentemente, a los ascetas y a los sabios religiosos, a los monjes y brahmanes, y en general a todas aquellas personas iniciadas, que ya se encontraban en una búsqueda religiosa, y que se le acercaban por haberles llegado noticias de una nueva y revolucionaria doctrina. Se debe tener en cuenta que en aquel entonces, muchos iluminados y gurúes de toda especie andaban por allí, tratando de que sus verdades se impongan. Razón por la cual era muy común de que se enredaran en profundas e inteligentes discusiones, verdaderos duelos verbales públicos, confrontando sus respectivas cosmovisiones y doctrinas, ante seguidores propios y ajenos.

El número de seguidores aumentó rápidamente y procedía de diferentes capas sociales, favorecido por el echo de que no hacía ninguna distinción entre las diversas castas, lo cual de por si ya era algo completamente revolucionario. Pero, si bien rechazaba el sistema hinduista de ordenar a las personas en castas entre sus discípulos, tampoco propuso ninguna subversión doctrinal contra este sistema. En su accionar también fue favorecido por diversos soberanos locales a los cuales iluminó con sus consejos.

De allí en adelante se la pasó dando sermones, enseñando y explicando, de maneras distintas y con muchas variantes, lo que había anunciado en su primer discurso, es decir su “camino de liberación”, el Dharma, aclarando conceptos y respondiendo preguntas, perfeccionando su sabiduría, y desarrollando aún mas su doctrina, y eso lo hizo durante unos 45 años, hasta su muerte (lo se conoce como el Parinibbana) en el año 544 aEC, debida a un ataque de disentería, en la cueva de Sala, en Kusinagar, India, a los 80 años de edad.

Nota del autor : Las fechas indicadas, que pertenecen a la tradición del buddhismo, han sido discutidas y puestas en duda por la revisión histórica en varias oportunidades. Por ejemplo, el año de nacimiento en vez de establecerse en el 624 aEC, ha sido estimado en el 563 aEC; y el año de fallecimiento en vez del 544 aEC en el 483 aEC. Esto da un corrimiento estimado de 6 décadas en comparación con lo que es proclamado por la tradición, diferencia que va disminuyendo a medida que se avanza en el tiempo hacia la era cristiana.

Nota del autor : Los textos originales del buddhismo histórico fueron escritos por los seguidores inmediatos del Buddha, o por sus sucesores, en lengua Pali, un antiguo dialecto del sánscrito, conocido en profundidad solamente por pocos especialistas, y que ha dado lugar a interpretaciones occidentales muchas veces diversas e incluso divergentes unas de otras.

Es de destacar aquí, que el Buddha no hablaba normalmente el pali, ni mucho menos el sánscrito, sino un dialecto local emparentado con el pali, llamado magadhi o ardha-magadhi, y que no existe ningún texto con las palabras del maestro escrito en su propio dialecto.

En el alfabeto pali se encuentran una cantidad de símbolos cuyos homólogos en el alfabeto occidental no existen o son difíciles de ubicar, y en donde, a efectos de que su significado final sea parecido a su pronunciación, deben utilizarse obligadamente varias letras occidentales para representar un símbolo de origen pali.

Como ejemplo podríamos citar que algunas letras del alfabeto occidental pueden estar ligadas con mas de treinta símbolos pali diferentes pero emparentados con esa misma letra, cuya pronunciación también resulta ser bastante extraña y diferente en relación a los sonidos que normalmente resultan de tratar de pronunciar en el alfabeto occidental el alfabeto pali.

Es justamente en el proceso de imitar con letras occidentales lo que es intraducible en forma directa, que se producen, a partir de su pronunciación, diferentes acepciones y formas de escribir una misma palabra.

Tales dificultades han dado como resultado una gran divergencia de textos, conforme al criterio que ha tenido cada experto traductor y lingüista.

Se suma a lo dicho que algunos autores de otras ramas y sectas del buddhismo, no demasiado ortodoxos, han incursionado en textos que no provienen directamente del budismo histórico, refiriéndose a los conceptos centrales del mismo en sánscrito en vez de hacerlo en lengua pali.

Simplificando y a modo de ejemplo, significan lo mismo : dahrma, dhamma o dzarma; dukkha o dukkja; abhidharmma o abfidzarma; nirvana, nivanna o niruana; kharma o kamma, etc.etc., y esto solo para nombrar algunas de las posibles variantes.

Todas estas tendencias, como se explicará mas adelante, tienen que ver además, con las dos grandes ramas en las que se dividió el budismo a los pocos siglos de haber muerto su fundador.

Para salvar de alguna manera estas cuestiones, en este resumen se ha tratado de utilizar deliberadamente distintas formas de escribir las palabras clave del buddhismo original, con el propósito de que el lector se acostumbre y sepa, en el momento de acercarse a algún texto, con que tipo de formas escritas se podría encontrar, para palabras que en realidad significan lo mismo, aclarando nuevamente, de que la fuente idiomática del buddhismo histórico es sin duda la lengua pali.

En la actualidad se encuentran en pleno proceso de revisión el grueso de las traducciones que en el pasado se efectuaran sobre los textos del Tipitaka.

 

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2. Una breve síntesis antes de empezar.

Antes de entrar en los detalles diremos que el buddhismo, desde la óptica occidental, podría ser catalogado como una religión no-teísta, en el sentido que no cree en divinidades de ningún tipo, ni creadoras, ni juzgadoras, ni salvadoras.

También, podría ser clasificado como una filosofía y una disciplina a la vez, con más una cosmovisión metafísica propia que debe ser aceptada.

Comparte muy pocos conceptos con el judaísmo, el cristianismo, o el islamismo.

El buddhismo, como ya se ha dicho, posee una cosmovisión metafísica propia, la cual se toma como existente, por lo tanto no se fomenta la especulación metafísica abierta, al contrario, la misma es tenida por negativa, considerándola propia del deseo de trascender, o sea propia del egocentrismo y de la egolatría.

Las especulaciones y conjeturas metafísicas que van mas allá de la cosmovisión propia, en el sentido de que si tal cosmovisión ha sido o no creada con un fin específico, si ha sido creada por una divinidad en concreto, o la pregunta para que ha sido creada, si es eterna o no, etc. etc., son consideradas inútiles e inconducentes.

No se cree en un dios o dioses trascendentes o inmanentes de ningún tipo, no hay necesidad de un salvador, no se cree en la fuerza de la oración, tampoco en que las personas posean un alma que las trascienda, etc.etc.

El buddhismo no cree que el universo sea o no sea la obra de un creador supremo, y tampoco cree que se trate de una creación en si misma, es decir que exista como el hombre se la imagina.

Si bien lo anteriormente llevaría a pensar que no se posee una cosmovisión del mundo, esto como ya hemos dicho, no es así, muy por el contrario se trata de una concepción metafísica verdaderamente intrincada y compleja que se acepta como un hecho, algo ineludible, como si se tratase por ejemplo de la propia naturaleza, sin entrar en especulaciones sobre cual pudiese ser su sentido, o si pudiese o no tratarse de una creación intencional.

Los buddhistas creen que el mundo o el universo, lo que podríamos llamar la creación en sentido occidental, tal como la concibe el hombre común, es una ilusión, parte y porción de la ilusión que hace que cada persona suponga que es trascendente, que tiene un ego o alma permanente, que la lleva a creer que es una genuina entidad auto-contenida.

Esta convicción lleva a las personas al amor a sí mismo, que a su vez sirve para solidificar la conciencia de ego, y mantenerlas sumergidas en la virtualmente infinita rueda del eterno resurgir de la vida, lo que el budismo denomina samskara.

Dentro de ese marco, el buddhista auténtico cree que las personas están atadas a la eterna rueda de la vida, debiendo pasar por muchos ciclos en el fluir de la vida, de vidas y muertes, y cuyo devenir implica de por sí sufrimiento. Pero a diferencia del hinduismo lo hace rechazando la idea de alma o espíritu permanente, concepto básico de la trasmigración, afirmando que esto se debe a que las personas no son tales, que son solo un manojo de percepciones y sentimientos, un fluir de realidades, continuamente distintas entre sí, y que ese fluir sigue después de la muerte, como si fuera una energía que se traspasa a otro cuerpo físico.

Asidos a la falsa noción de permanencia y por ende a la ilusión de trascendencia, el ego de las personas no iluminadas y dominadas por el deseo, sufre sucesivas rondas de desaparición física y resurgimiento, durante las cuales se fabrican a su medida sus propias recompensas y retribuciones. Cada pensamiento, cada palabra y acción produce “karma”, una fuerza que genera resultados en exacta consonancia con las causas que las provocan. Cualquier tendencia que desminuya la ilusión de ego, también afloja la inexorabilidad del karma, cualquier cosa que la afirme aprieta su efecto.

Ninguno de estos infinitos estados en el samskara es en resumidas cuentas satisfactorio, y el progreso del buddhista, a diferencia del hinduista, no es solo de obtener buenos resurgimientos con buenas obras, es decir generando buen karma, sino en liberarse de la inexorabilidad del samskara y de la ley del karma en su totalidad, destruyendo los últimos vestigios del ego propio, lo que el budismo llama la libertad última, el nirvana.

En otras palabras, después de incontables ciclos de renacimientos o resurgimientos, si una persona llega a abandonar completamente su ego, es decir sus apegos y deseos, su egoísmo, egolatría y egocentrismo, y se asume total y absolutamente un mero fluir de realidades, podría aspirar a entrar en el nirvana, y así quedar liberada, auto-aniquilándose, finalizando de esa manera su eterno resurgir y por ende poner fin a todo el sufrimiento generado justamente por todos estos ciclos que continúan con la vida.

El buddhismo afirma la continuidad del flujo de vida individual al morir, pero niega la existencia de un alma permanente o trascendente. La mente es un flujo de procesos mentales sin ninguna entidad permanente, sin embargo este flujo, aunque insustancial, continua de vida en vida, mientras es impulsado por la sed de existencia.

La mente de un moribundo, debido a su deseo latente por continuar existiendo, se agarra o aferra a algún objeto, idea o sentimiento conectado con una acción realizada durante su vida, y este aferrarse revitaliza un germen de vida acorde con ello. La nueva forma de vida puede ser humana o no-humana, de acuerdo con el karma o fuerzas morales generadas durante la vida del fallecido.

El germen de vida encendido por el proceso de resurgimiento está dotado con una conciencia inicial (llamada patisandhicitta) en la cual están latentes todas las impresiones pasadas, características y tendencias de ese individuo particular. Por lo tanto la muerte conduce al resurgir de la vida y el resurgir a la muerte. La continuidad de la vida es así posible por pura sucesión de realidades, sin un alma que transmigre.

Para el buddhismo un ser humano es la expresión visible de sus propias acciones pasadas, por así decirlo, artífice de su propio devenir, de manera que el ser humano evoluciona de acuerdo a la calidad del kamma que ha hecho durante su vida. Uno nace de su propio kamma pasado, sostenido por su kamma presente, y al morir va a donde lo conduce su propio kamma acumulado. De acuerdo con las enseñanzas budistas, puede haber regresión (kamma descendente) del plano humano al reino sub-humano como el mundo animal, y progreso (kamma ascendente) del plano humano a planos superiores. Tomando en cuenta los peligros de caer a los niveles inferiores, uno debería siempre actuar con cuidado. La virtud, basada en un correcto código de conducta, protege al budista de la regresión y asegura el progreso espiritual.

La cosmovisión buddhista ofrece una base bastante más racional a la moralidad, si se lo compara con los mandamientos impuestos por un Dios-Creador. Y el camino del medio evita los extremos del teísmo y del materialismo, preservando la confiabilidad moral sin el problema que se suscita al colocar un omnipotente Dios, aunque benevolente, por encima del hombre.

Un verdadero seguidor de Buddha acepta la ley moral del kamma (karma) como justa,

reconociendo que es justamente esta la razón principal de tantas desigualdades

entre los humanos, respecto a la salud, la riqueza y la sabiduría.

También aprende a enfrentar las perdidas de la vida, desengaños, fracasos y adversidad con tranquilidad, sin quejarse, porque sabe que estos son el resultado de sus propios malos actos pasados. Si se pregunta: ¿porqué me pasa esto a mí?  La respuesta debe ser expresada en términos de acción y resultado. Tratará de solucionar sus problemas lo mejor que pueda y se ajustará a la nueva situación cuando el cambio externo no sea posible. No actuará apresuradamente, ni caerá en desesperación, ni tratará de escapar de sus dificultades recurriendo a la bebida, o a las drogas, o incluso al suicidio, como ocurre tan seguido. Tal conducta sólo muestra inmadurez emocional e ignorancia de la enseñanza del Buddha.

Para un genuino buddhista, sus actividades cotidianas, ya sean de pensamiento, palabra u obra, son más importantes que cualquier otra cosa en la vida. Un entendimiento adecuado de la ley moral budista del kamma y renacimiento es esencial para una vida feliz y razonable y para el bienestar del mundo.

En las propias palabras del Buddha :

“.. el asesino encuentra a su vez a un asesino, el conquistador encuentra a alguien que lo conquiste, el abusivo obtiene abuso, el fastidioso molestia, y así, por la evolución del acto, un hombre que despoja es despojado a su vez ..”

A pesar de que nos imaginemos que somos un “yo” (un individuo substancial y real), de acuerdo con las enseñanzas del Buddha somos en realidad nada más que un proceso similar a una llama, o un fuego, una siempre cambiante combinación inestable de materia y mente, ninguna de las cuales es la misma en dos momentos consecutivos. Todos los componentes de nuestro ser son inpermanentes, insatisfactorios y desprovistos de “yo”.

La vida de una persona no es un ser, una identidad, sino un devenir;

no un producto, sino un proceso.

En realidad no hay un hacedor sino un hacer;

no un pensador, solamente un pensamiento;

no un buscador sino solo una búsqueda.

El Buddha enseña como poner fin al incesante círculo de resurgimientos de vida en el cual se padecen múltiples tipos de sufrimiento. El modo de terminar el ciclo es removiendo las causas que lo impulsan de vida en vida.

La causa principal de la rueda de la vida es la avidez, la cual asume diversas formas.

La avidez impele a la persona a tomar una acción determinada para satisfacer el deseo,

y como el deseo es esencialmente insaciable el resultado es el renacimiento.

El deseo es una poderosa fuerza mental latente en todos los seres no iluminados. La causa del deseo es la ignorancia (avijja) de la verdadera naturaleza de la vida : no saber que la vida es un proceso siempre cambiante, sujeta al sufrimiento, y totalmente desprovista de un “yo”, “self” o entidad permanente.

Toda vida, dondequiera que se encuentre, es un proceso estampado con tres marcas :

inpermanencia, insatisfactoriedad y carencia de “yo” o ego (anicca, dukkha, y anatta).

El Buddha comprendió por sí mismo la verdadera naturaleza de la vida y a través de esta comprensión alcanzo algo más allá de la vida y la muerte : una realidad que es permanente, dichosa e inmortal. Este estado no puede ser descrito sino que debe ser internamente realizado como una cuestión de experiencia personal directa, debe ser alcanzado para uno mismo y por uno mismo. Esta realidad ultima, en la que los pensamientos expiran en la experiencia, es el Nibbana (Nirvana), la meta del sendero budista.

El buddhista cree que la ley de causa y efecto y su fuerza causante el kamma, es una ley inexorable que gobierna todo este acontecer de ciclos de vida. Toda esta energía que se transforma sin cesar, es una ley tan natural e inmodificable como lo sería la ley de gravedad para los físicos. Es una ley que gobierna al eterno fluir del mundo, y del cual todos las personas forman parte, pero que permite que cada una de ellas, a partir de sus acciones positivas o negativas, pueda influenciar su destino en la presente etapa que esta viviendo.

De manera que el destino final de las personas, es en parte el fruto de sus acciones y comportamientos, tanto de los que ejecutaron durante la vida que están viviendo como los proveniente de sus vidas anteriores, es decir que contrariamente a la mayoría de las religiones, las personas no son ni serán juzgadas por nadie, ni perdonadas o premiadas por nadie, sino que son responsables ellas mismas de lo que han hecho y hacen, convirtiéndose de ese modo en los hacedores de su destino, en sus propios jueces, verdugos, o salvadores.

Para ello, las personas obviamente deben ser suficientemente inteligentes, para comprender y emprender el camino indicado por el Buddha, aunque él mismo se ha encargado de enseñar que su camino no es excluyente, que puede haber otros caminos por los cuales algunas personas lleguen a la misma comprensión, pero que en general a esta posibilidad la veía como muy remota.

El buddhismo no es una religión monolítica, porque en el corazón de su doctrina está el respeto y la tolerancia hacia las creencias de los demás, adaptando y aceptando lo que es bueno y correcto de otros para el propio provecho y crecimiento personal, y como no cree en dioses particulares, tampoco tiene necesidad de imponérselos a nadie.

La ley de causa y efecto, así como la rueda del resurgir o de la continuidad de la vida, son para el budismo una realidad tan concreta e inmutable, como lo es la naturaleza o el cosmos para los no creyentes.

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3. Los textos.

El cuerpo completo de los textos clásicos del Buddhismo

se denomina el TIPITAKA*,

también llamado el CANON PALI.

*Tipitaka en idioma pali o tripitaka en sánscrito, quiere decir : lo que es provisto = pitaka, en tres o de a tres = ti o tri, (en este caso tres colecciones literarias). Traducido comúnmente como los tres canastos o las tres cestas.

Nota del autor : La interpretación explícita del Buddhismo, está basada en el texto del Tipitaka, como se ha dicho también llamado Canon Pali, reconocido por los escolares budistas como el documento escrito más antiguo que ha sobrevivido de lo que el maestro efectivamente dijo y enseñó.  En congruencia con lo dicho, nos referiremos en lo central y esencial de este trabajo solamente a esos textos, que representan la llamada tradición del sur, o escuela de los antiguos (budismo therávada), que son los que conservan con mayor veracidad la doctrina del Buddha histórico, y que con el paso del tiempo no han sufrido alteraciones ni agregados demasiado importantes, desde el momento de su escritura hace aproximadamente 2.400 años.

Se trata de una colección de los primeros textos que se escribieron entre 50 a 150 años después de la muerte del Buddha, en gran parte por los que fueron sus discípulos en vida y sus sucesores, dividida en tres grandes colecciones.

Sin duda una vasta obra literaria, por ejemplo su texto traducido al idioma inglés suma unas 12.000 páginas impresas en 50 volúmenes o libros, un corpus unas diez veces el largo de la Biblia, y que en conjunto con los antiguos comentarios, componen los fundamentos doctrinales del budismo therávada o tradición de los mayores (antiguos).

Nota del autor : Es de destacar que el Tipitaka, como fuente de inspiración y plagio, ha sido y sigue siendo utilizado en mayor o menor medida por todas y cada una de las más diversas sectas y falsificaciones que ha tenido el buddhismo en el continente asiático, e incluso por diversas religiones importantes, tanto orientales como occidentales, por lo común extrayendo frases, discursos, o conceptos de su contexto original, falsificando su significado o atribuyéndoles otros, completamente ajenos a la intención primitiva.

Una gran parte del Canon Pali, pero no todo, ha sido traducido a lo largo del siglo veinte, al idioma Inglés y en menor medida al alemán y francés, pero mucho de ese material ha debido ser revisado o desechado recientemente, pues se ha descubierto que le faltaba rigor intelectual y lingüístico. Se han editado para estudiosos y especialistas una gran cantidad de trabajos de traducción y análisis, por los departamentos correspondientes de varias renombradas universidades, por ejemplo la de Oxford en Inglaterra, pero sus tiradas han sido forzosamente muy limitadas.

Nota del autor : No existe una publicación completa del Tipitaka traducida a algún idioma occidental, revisada con el rigor lingüístico que se merecería y respaldada por una autoridad budista tradicional reconocida, y que, de laguna manera, sea accesible para el amplio público, como si se tratase por ejemplo de la Biblia, del Talmud o del Corán. Seguramente esto se deba a que su texto sea demasiado extenso, de tal manera que su eventual edición se convierte en una empresa demasiado costosa, y su tenencia poco práctica. Además se debe tener en cuenta que los monasterios buddhistas therávadas no disponen de los medios necesarios para una rigurosa traducción y edición subvencionada, como lo hacen las grandes religiones monoteístas. De manera que a disposición del público y en idioma occidental, solo se cuenta con partes del mismo, especialmente en páginas especializadas de internet, generalmente en inglés, ediciones que en los últimos años se están acrecentando y completando en forma notable. Últimamente se han editado partes del Tipitaka, algunos de sus libros completos, traducidos por especialistas directamente del Pali al Castellano, pero estas son raras excepciones. Se pueden encontrar textos parciales dentro de libros generales escritos por diversos expertos, pero en estos casos resulta a menudo bastante difícil discernir que escuela o secta budista se esconde detrás de una determinada publicación, o cual es la intención oculta de cada uno de los autores que en muchos casos abordan el tema con evidentes tendencias y preconceptos, o si el contenido tiene algún viso de autenticidad.

A continuación, se da un detalle de los distintos componentes del Canon Pali, a los efectos de que los lectores interesados, a la hora de adquirir algún libro sobre budismo, sepan discernir con algún fundamento, y también, porque más adelante los ejemplos que se dan sobre la doctrina se hacen con referencia a estos textos.

Nota del autor : Es preferible, especialmente cuando se encara el conocimiento de una religión desconocida, confiar en el criterio propio, buscando, leyendo y analizando las enseñanzas auténticas de un determinado fundador religioso, que confiar en expertos intermediarios o interpretadores de las mismas, de los cuales, dicho sea de paso, están llenas todas las organizaciones religiosas. Congruentemente con lo dicho, es preferible conseguir alguna traducción de los textos originales y sacar conclusiones por uno mismo, que asimilar conceptos “predigeridos” por algún experto, por más títulos de maestro, monje, sacerdote, teólogo, profesor o doctor en religiones comparadas que acredite tener. Y en el caso de que no quedara más remedio, es siempre preferible buscar las interpretaciones de maestros y expertos que provengan de la misma religión de la que se trata, y no la de personas ajenas a la misma. Por ejemplo, para estudiar el buddhismo seriamente, no es recomendable recurrir a interpretaciones occidentales, y menos aún, a la de autores provenientes de las religiones monoteístas.  Por suerte, hoy en día cualquier interesado que sepa el idioma inglés, cuenta con la invalorable ayuda de Internet, donde se puede acceder directamente a páginas emanadas de las autoridades buddhistas de los diversos países del Asia sudoriental, o a los muchos monasterios buddhistas dispersos por el mundo, entablando incluso comunicaciones personalizadas con los monjes, que permiten hacer preguntas y aclarar dudas.

 

TipitakaColección completa de los libros que componen el Tipitaka en idioma Pali.

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Las tres grandes divisiones del Tipitaka son :

1 ) El  Vinaya Pitaka*

 

*Vinaya- o vinaiapitaka quiere decir : lo que es provisto = pitaka, a través de = vi, la conducción intensiva = naya. O sea lo que es provisto a través de la disciplina. Se trata de normas y enseñanzas impartidas por el mismo Buddha.

Esta colección de textos, que provienen de lo que recitaban los monjes en todas las reuniones antes de que se escribiera ningún texto, resume lo más temprano del pensamiento del Buddha, ya que su movimiento comenzó siendo netamente monástico. Se refiere a las reglas de conducta (disciplina) que deben gobernar las actividades diarias dentro de la sangha* y también las reglas que deben gobernar la conducta de un monje o una monja individualmente.

*Sangha :  también Samha, sangja o samgja, organización monástica de los discípulos del Buddha, orden monástica mas antigua, monasterio, comunidad de monjas o monjes.

Los monjes siempre se consideraron a sí mismos como los verdaderos buddhistas o como los auténticos depositarios de la doctrina.

Su doctrina originaria, redunda en una rigurosa auto-vigilancia, en el precepto de la pureza y la prevención contra la vida sensorial y sus tentaciones.

Los textos del Vinaya conocen tres ideales : la pobreza, el celibato, y el espíritu pacífico.

El monje no tiene propiedad alguna fuera del cuenco de la limosna, la aguja de coser, el rosario, la navaja de afeitar y el filtro de agua para beber. Originalmente los monjes vagabundos profesaban el ideal de carecer de patria y de hogar, lo cual se transformó mas tarde en la disciplina monástica. La posesión de dinero está prohibida de manera que la única vía de procurarse alimento es por medio de la mendicidad, lo cual es considerado una escuela de autodisciplina. Dentro del ideal del pacifismo, el budismo muestra gran semejanza con el jainismo, profesando la afinidad con todos los seres vivos y la doctrina de que todo ser vivo puede ser una persona reencarnada (o en términos del buddhismo resurgida) “todo lo que me encuentro soy yo mismo“, por eso “se debe tener compasión por todo ser vivo como si se tratase de uno mismo.

Nota del autor : Esta recomendación jainista, y también buddhista, parecería ser bastante más amplia y menos arbitraria que el conocido mandamiento judeocristiano, que es bastante parecido pero solo reservado a los seres humanos, descalificando de ese modo a los animales como seres de segunda categoría.

Por ejemplo, la primera parte (el Suttavibhanga) contiene 227 reglas para los bhikkhus* y 311 para las bhikkhunis*.

*Bhikkkhu : bfiksu o bfikkju en idioma pali, bfikzu en sánscrito, o bonzo en chino y japonés. Se trata de los diversos nombres para un monje, religioso o anacoreta. Bhikkhuni o bfikkjuni es el nombre que se le da a una monja.

Estos textos no son solamente una colección de reglas monásticas, también incluyen las historias y los fundamentos que han llevado a cada una de ellas, dando una detallada cuenta de las soluciones que encontró el Buddha para mantener la armonía de la comunidad monacal, especialmente en relación con el entorno, la mayoría de las veces de concepción social y espiritual diferente al de la comunidad monástica.

También se contemplan una cantidad de suttas* en el Mahavagga, pertenecientes en parte al primer período del Buddha.

*Sutta en pali o sutra en sánscrito, significa atadura o costura, pero en este caso : texto literario, capítulo, fascículo, tratado, discurso, etc.

El Vinaya Pitaka está dividido en los siguientes libros :

– Suttavibhanga –  reglas monásticas.
– Khandhaka ( Mahavagga ) colección de enseñanzas ( suttas o sutras ) para los monjes.
– Khandhaka ( Cullavagga )  –  colección de los deberes y obligaciones de un monje o de una monja.
– Parivara – recapitulación del contenido anterior, de todo lo referente al monasterio (sangha).
 
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2 ) El  Sutta Pitaka*

* Suttapitaka en pali o sutrapitaka en sánscrito quiere decir :  provisto en = pitaka, tratados o libros = suttas o sutras. Se trata de los discursos originales del Buddha histórico.

Estos textos representan sin duda lo mas central de la doctrina misma, una colección muy amplia de los discursos y enseñanzas atribuidos al Buddha, y además, algunos comentarios de unos pocos de sus más cercanos discípulos.

Se divide en las siguientes 5 colecciones (nikaia o nikaya) de textos, divididos en capítulos o enseñanzas (suttas o sutras). Cada una de estas colecciones es una obra en sí :

1 –  Anguttara Nikaya (colección de discursos sobre elementos adicionales), consistente en 8.777 suttas cortos, agrupados en 11 nipatas, que tienen que ver casi excluyentemente con el noble óctuple sendero (dahmma).

2 –  Digha Nikaya (colección de los discursos largos) consistente en 34 suttas, agrupados en tres vagas (divisiones) :  el Silakkhandha-vagga (13 suttas),  el Maha-vagga (10 suttas), y el Patika-vagga  (11 suttas)

3 – Khuddaka Nikaya (colección de los libros cortos)  formada por 15 libros  (17 en la edición en lengua Thai, o 18 en la edición en idioma Burmés), incluyendo libros tan famosos como el Dhammapada, el Therigatha (versos de las monjas mayores), el Theragatha (versos de los monjes mayores), el Sutta Nipata, etc.

4 – Majjhima Nikaya (colección de los discursos intermedios) consistente en 152 suttas.

5 – Samyutta Nikaya (colección de suttas agrupados), consistentes en 2.889 suttas cortos agrupados en 56 samyuttas.

El Khuddaka Nikaya, por ejemplo, se descompone a su vez en los siguientes textos, (se marcan con dos asteriscos** los mas importantes y conocidos, a los efectos de saber que buscar a la hora de comprar algún libro sobre budismo) : Khuddakapatha**, Dhammapada**, Udana**, Itivuttaka**, Sutta Nipata**, Vimanavatthu, Petavatthu, Theragatha**, Therigatha**, Jataka, Niddesa, Patisambhidamagga, Apadana, Buddhavamsa, Cariyapitaka, Nettippaka-rana, Petakopadesa, Milindapañha.

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3 ) El  Abhidharmma Pitaka*

*Abfidzamma en pali o abfidzarma en sánscrito quiere decir : de = abfi,  la doctrina o sendero = dzarma o dzamma. Por lo tanto el nombre completo quiere decir : lo que es provisto por la doctrina. Contiene trabajos explicativos y filosóficos especiales, agregados por seguidores directos del Buddha, pero que no son originales del maestro.

Se trata de una colección de textos en donde los principios doctrinales implícitos en el Sutta Pitaka son reelaborados y reordenados de manera diferente, para su aplicación a la investigación sobre la naturaleza de la mente y la materia.

Estos textos son necesarios para todo aquél que habiéndose internado en la doctrina, quiera investigar más profundamente, teniendo aquí acceso a diversas discusiones, investigaciones y complementaciones que sobre la doctrina han realizado renombrados seguidores de aquel tiempo.

Se compone de los siguientes libros :

– Dhammasangani  (enumeración de los fenómenos)
– Vibhanga   (el libro de los tratados)
– Dhatukatha  (discusiones con referencia a los elementos)
– Puggalapaññatti  (descripción de los individuos)
– Kathavatthu (puntos de controversia)
– Yamaka (el libro de los elementos pares)
– Patthana  (el libro de las relaciones)
 

Nota del autor : Los mas importantes centros de difusión e investigación del budismo therávada, especialmente en lo que a la compilación y edición de textos del Tipitaka se refiere, se encuentran en diversas universidades y centros de estudio, ubicados en las siguientes ciudades y países : Rangún (Birmania), Bangkok (Tailandia), Colombo (Sri Lanka), y Oxford (Inglaterra).


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4. Aspectos previos.

En su primer sermón, en el jardín de Isipatana, el Buddha, en su carácter de iluminado, se dirige a los cinco ascetas que lo acompañaban diciendo :

–          “.. existen esos dos extremos que deben ser evitados por aquel que ya está en camino ..

–          .. ¿cuales dos extremos? ..

–          .. aquel que se refiere a la devoción al deseo sensual y al placer que produce. Esta devoción es vil, baja, mundana, innoble, y no es beneficiosa, por el contrario es inservible. Y aquel otro que se refiere a la auto-aflicción, la devoción a una severa austeridad. Esta devoción es igualmente dolorosa, innoble, e inservible.

Evitando ambos extremos, se va por el camino medio vislumbrado  por el Tathágata*, que genera visión y conocimiento, y es el que conduce a la calma, al conocimiento verdadero, al pleno despertar, a la liberación de las ataduras, es decir al Nirvana*.. “

*Tathagata, (en idioma pali tatzâgata) quiere decir maestro, guía, el que ha cumplido, epíteto usual para nombrar al Buddha.

*Nirvana en sánscrito, Nibbana en pali, Nie´pan´na en chino, Neján en japonés, significa estar sin, haber extinguido a dukkha (sufrimiento, insatisfacción profunda), estar libre, desatado, haberse aniquilado y de esa manera haber roto la cadena del samskara, la rueda del eterno fluir, se trata de la finalidad del budismo. Utilizado en varias falsificaciones del budismo como reino celestial, paraíso, más allá, el otro mundo, etc.

Del SAMYUTTA NIKAYA : “.. todo lo formado* es transitorio, está sujeto al sufrimiento, y al igual que las cosas, carece de ego o de alma. La forma es transitoria, el sentimiento es transitorio, la percepción es transitoria, las formaciones mentales son transitorias, la conciencia es transitoria ..”

“.. advertir y comprender que no tenemos alma, o ego inmortal, es parte del proceso de iluminación, un rasgo distintivo de nuestro despertar ..”

* Todo lo “formado” es un concepto propio del buddhismo que quiere decir : todo lo que se ha construido, elaborado, pensado, desarrollado, o que ha crecido, sobre algo anterior mas simple o primitivo. Lo formado para el budismo es algo complejo que ha evolucionado de algo anterior más simple.  Podría ser por ejemplo, cualquier unidad biológica vegetal o animal, o como en este caso una idea mental, la memoria, y en general los productos de la imaginación o el razonamiento humano, como por ejemplo las concepciones científicas, las filosofías, las leyes, los dogmas, los mandamientos religiosos, las obras literarias o artísticas, etc.etc.

Para Buddha el concepto de Atman (Alma o yo inmaterial permanente, como lo conciben el hinduismo y la mayoría de las religiones monoteístas) es una ficción, no hace más que satisfacer las ansias de inmortalidad, y el satisfacer las ansias no es camino a la verdad.

No solo no hay evidencia de un alma o un yo inmortal, y por lo tanto de otra u otras vidas, sino que creer en ello o en su existencia, llevará a una vida inmoral, es decir conducente al mal, porque en última instancia esa creencia está centrada en el ego, o sea que es egoísta. Por ese camino, los seres humanos no podrán liberarse de sí mismos, es decir buscando obtener recompensas para hipotéticas vidas futuras.

del MAJJHIMA NIKAYA : “.. el ego inmaterial (alma) es una ficción no demostrable. Una imaginación o construcción de la mente humana. Es imposible que alguien pueda explicar la salida o la entrada a una existencia nueva, independiente de la forma corpórea, la sensación, la percepción, y la formación material..“.

“ .. si realmente existiera el alma, también habría algo que pertenecería al alma. Como sin embargo, en verdad y en realidad, no se puede encontrar el alma ni nada que pertenezca a ella, ¿no es una doctrina totalmente necia decir : después de la muerte yo seré permanente, persistente y eterno? .. “

“.. no podemos deducir la existencia de un yo metafísico o de un ego permanente por el acto de pensar (imaginar) ..”

Para el budismo, una persona es en realidad

nada mas que un manojo de percepciones.

El Tathágata rechaza el mito del yo metafísico (atman) como lo entiende el hinduismo y otras religiones, una entidad invisible y permanente que subyace o permanece a través de los períodos de la vida. Pero entiende que cada persona tiene un “sentido” de sí misma, una “ilusión”, que justamente le hace pensar que tiene un yo o un ego.

Esta experiencia, propia y palpable (sentir que tenemos un yo o un ego o un alma) no es completamente ilusoria, afirma el Buddha, porque es producida por las combinaciones o conjunciones de :

1)                   sentimientos o sensaciones (vedana)
2)                   percepciones y representaciones (samjna)
3)                   disposiciones  o fuerzas (sanskara)
4)                   conciencia (vijnana)
5)                   cuerpo físico, sentidos, corporalidad (rupa)

Estos son lo que se denomina los cinco agregados (skandhas) del estado de persona, lo que en el budismo se llama “substrato” o “paquete” de factores de existencia, y aunque cada uno de ellos es inpermanente y fluctuante, se combinan en una sensación “sentida” por la persona como ego personal.

En el budismo se dice que ese “sentir” es una ilusión. Es decir que lo que creemos que somos, que nos vemos como algo estable o trascendente, con un “yo permanente o alma”, es solo una ilusión, una falsa concepción de la realidad.

El pronombre personal “yo” (ajam) designa un organismo o conjunto de conformaciones estructurales y funcionales en proceso de cambio y evolución, una combinación de “skandhas” que cambia y fluye permanentemente.

Es de uso tan común en el lenguaje cotidiano que genera la creencia de que existe el “yo en si”, o el “yo en si mismo”.

La experiencia, sin embargo, demuestra que nada es igual a sí mismo, ni siquiera en dos instantes sucesivos. Como se demuestra en cualquier disciplina científica, toda invariancia o permanencia, es relativa a algún sistema de referencia. No existe nada eterno, inmutable, absoluto, por el contrario todo es transitorio, inpermanente, interdependiente, relativo y condicionado.

En la falsificación metafísica del lenguaje, fomentada por la evolución cultural y/o científica de ideas o concepciones ampliamente aceptadas y fundamentadas, que el hombre ha logrado construirse a través de los siglos, especialmente en occidente, el pronombre personal “yo”, se terminó no solo de internalizar como algo indiscutible, sino que además ha sido dividido en inferior y superior, camino por el cual se llegó al mito del alma o espíritu inmortal, fantasía que satisface el egoísmo, egocentrismo y egolatría del hombre común (mara).

Es por todos conocido que el egoísmo elemental se manifiesta como apropiación de bienes, acumulación de riquezas, ostentación, avaricia, temor de perder lo que se posee, deseo de superar a los demás o de parecer mejor que otro, de explotar al prójimo, de competir, ganar, vencer, dominar, y en la consecutiva creencia “yo soy”, “pienso”, “existo”, todas cuestiones que para el común de la gente son axiomas evidentes.

Pero con el pasar de la vida, el egoísmo elemental sufre un duro golpe cuando se comprueba que todo lo que se desea y alcanza genera insatisfacción, que el placer es efímero, que lograr lo anhelado produce desilusión, hastío, tedio, y genera la necesidad de nuevos y mas intensos placeres. Que por lo general se siente angustia por la ausencia, ansiedad por la espera, etc. Que cuanto más se tiene y se goza, más se desea tener y gozar, y más se sufre ante posteriores carencias y privaciones. Que el egoísmo propio generalmente es antagónico al de otros, que los objetos del deseo son la mayoría de las veces difíciles o imposibles de alcanzar, que la lucha por obtenerlos y mantenerlos insume un enorme esfuerzo, ocasio-nando un gran desgaste psicofísico, etc. etc.

El proceso de frustración anteriormente citado que sufre el egoísmo elemental, termina generando y alimentando la fantasía del yo superior, que surge como formación psíquica reactiva contra la depresión, la angustia, y la desilusión. Por ese camino las personas terminan entrando en la ficción de ser o participar de lo omnipotente, de lo absoluto, de lo omnisciente, inmortal, eterno, etc.

Pero esta ficción acrecienta la insatisfacción cuando se enfrenta con la realidad empírica negativa : la decadencia, la vejez, y la muerte. Además y por lo general, el sufrimiento y la insatisfacción, se potencian y se agravan cuando son experimentados en la vida cotidiana, en carne propia, en los seres queridos, en los objetos, ideas, placeres, etc. que le son propios a la persona, y que conforman el conjunto de sus apegos más comunes.

El buddhismo auténtico niega implícita y explícitamente el yo metafísico, en las formas que sean, tanto inferior como superior. Para el budismo la creencia mundana del hombre “yo soy”, “es mío”, “para mi”, etc. es solo egoísmo, y la ficción del “alma inmortal”, “espíritu absoluto”, “yo superior”, etc. es solo egolatría. Se trata de yugos, de lazos o cadenas, que impiden la correcta comprensión de la realidad (y por ende la extinción de dukkha), que traban e imposibilitan el avance por el camino que conduce hacia la liberación y la entrada al Nirvana.

Después de haber censurado la existencia del alma (atman), el Buddha no se volcó a una filosofía puramente materialista por dos razones :

1 – porque la gratificación exclusiva de los sentidos como la propone el materialismo, se opone a la libertad, y es el camino seguro para las ataduras y la esclavitud.

2 – porque no rechaza completamente la idea del samsara* y del Karma* o rueda de la vida, como la entienden los hinduistas, sino que por el contrario la entiende de otra forma.

*Con el concepto de samsara o sangsara la religión hinduista define el fenómeno de la trasmigración del atman (alma, ego o yo permanente) de un cuerpo, o de un espíritu, a otro, también llamado ronda de existencias o ciclo de nacimientos.

Se trata de la creencia de que después de la muerte, el atman de la persona fallecida renace en un cuerpo físico (o en un estado no físico) nuevo y la vida continúa. Para el buddhismo esta idea es reemplazada por el samskara o sakjara cuyo significado se describe mas adelante.

*Con el concepto de Karma la religión hinduista define el conjunto de leyes que determinan el tipo de renacimiento que puede esperar una persona al morir, es decir que se trata de las consecuencias futuras que tendrán las acciones que se han realizado a lo largo de la vida presente, o en las del pasado. Como el buddhismo rechaza la idea de trasmigración y de atman, también lo hace con el karma de la manera que lo entiende el hinduismo. Para el buddhismo esta acepción es diferente y surge del significado que le da el lenguaje, como se describe mas adelante.

Nota del autor : en todo el desarrollo de las ideas centrales del buddhismo, hay que tener en cuenta que el Buddha construye su doctrina a partir del medio hinduista, yoga y jainista, y por lo tanto mucho de sus concepciones e ideas parten de esa base, mas que nada para distanciarse y diferenciarse de ellas. Es por ello que el interesado, que quiere verdaderamente profundizar en la materia, debería informarse sobre las ideas y concepciones centrales de estas religiones y disciplinas filosóficas.

La rueda de la vida : Si bien el Buddha afirma que no existe el atman (alma o yo permanente) y por lo tanto en ese sentido tampoco habría trasmigración, todas cuestiones indemostrables para él, parte sin embargo de la base de que el ser humano es un fluir de realidades (lo que se llama samskara*), al igual que todo el devenir de los seres vivos, una sucesión ordenada de realidades que en si mismas son distintas una de otras, y que ese fenómeno, que abarca toda la vida sobre la tierra, no se detiene, por el contrario, sigue después de la muerte, es decir “resurge” continuamente.

*Samskara o sámskarta en idioma sánscrito y sakjara o sánkjata en pali son denominaciones que se refieren a un proceso de mutación y cambio con sucesión ordenada, una transmisión, herencia, transición, disposición consecutiva de forma y función estructural, una generación o realización por sucesión ordenada. Este es el concepto que utiliza el Buddha para definir la continuación o resurgimiento, el fluir de la vida, por causa y efecto. Mal utilizado en varias interpretaciones o falsificaciones del buddhismo como samsara o sangsara, conceptos provenientes del hinduismo y que como ya hemos visto, se refieren al renacer por trasmigración del atman.

 

Para el buddhismo cada nuevo momento de tiempo trae consigo una nueva realidad distinta, como si se tratase de una sucesión de realidades, intrínsecamente diferentes unas de otras, pero el nacimiento de cada una depende de su predecesora.

De manera que hay una secuencia que forma una continuidad tal entre las realidades, que el karma* igual funciona o tiene sentido, porque las realidades están interconectadas, se generan unas a otras, también de una vida a la otra, pero cada realidad sucesiva es diferente de la anterior.

*Karman en sánscrito o kamma en lengua pali, quiere decir modo o forma de crear o realizar. (se entiende en relación a una producción continua, una sucesión o herencia, un cambio de estructuras, o una transformación de conjuntos estructurales). Esta es también la significación que le da el buddhismo, es decir que es la causa primera, una especie de fuerza generante, principio o volición, que está detrás de toda formación mental o acción. Las consecuencias de la generación de karma o kamma, favorable o desfavorable para con las realidades futuras, están regidas por la ley de causa y efecto, de naturaleza  tan inexorable como si fuese la ley de gravedad por ejemplo.

Nota del autor : si hiciésemos por un momento un esfuerzo de imaginación, en el sentido de que pudiésemos quedarnos quietos con referencia al cosmos, y de esa manera nos fuese posible ver realmente el devenir, como si se tratara de una película en cámara ultrarrápida, en donde observaríamos nacer, crecer, envejecer y morir todo lo que existe alrededor nuestro, seguramente observaríamos la existencia como el correr de un fluido, compuesto a su vez de incontables y pequeños movimientos sin fin.

Veríamos de ese modo el paso de las generaciones, el cambio de las cosas hechas por la mano del hombre, su creación, deterioro y desaparición, el devenir eterno de la vida como sucesión de actividades, de intercambios, interacciones, etc. todo ello como si fuese el diligente interactuar de un enjambre de abejas en un panal.

De ese modo uno podría imaginarse también el desarrollo de nuestro planeta, la aparición y desaparición de las especies, la aparición y desaparición de las culturas y civilizaciones, la probable desaparición de la nuestra y el advenimiento de otras, la proyección futura de ese devenir hasta el final del sistema solar, el devenir del cosmos, la creación y muerte de todos los sistemas planetarios, estelares y galácticos, etc.etc.

Todos estas incontables transformaciones y movimientos, se suceden permanentemente, se influyen y afectan unos a otras, tanto en el mundo terrestre como en el cosmos, cuya realidad instantánea para nosotros es en verdad una ilusión, ya que su propia naturaleza es el del mero fluir en el tiempo.

Sin pausa y sin detenerse nunca, los movimientos del fluir, se interconectan e interactúan entre sí, se condicionan, se inhiben o potencian, y unas situaciones o estados engendran a los próximos, unos seres a sus descendientes, unas generaciones a las otras, unos desarrollos a los que les siguen, unas ideas a otras, etc. etc., de tal manera que en un momento dado lo que es y existe es totalmente distinto a lo que ha sido y existido, y sin embargo lo que es y existe lo es sin dudas gracias a lo que ha sido y existido en algún momento anterior.

Dentro de esta visión, ya no podríamos percibir las individualidades de los actores, o las particularidades de sus componentes, es decir en ese fluir de la existencia la vida individual prácticamente tendería a desaparecer.

En todo este concierto de movimientos, cambios y transformaciones, está nuestra particular visión instantánea y súper-efímera de ver las cosas, es decir el sentimiento egocéntrico o el sentir de permanencia que nos caracteriza está basado en que no somos concientes de la precariedad y la transitoriedad de nuestra propia instantaneidad, dentro de todo este imparable, inexorable, complejo e inabarcable, fluir.

Es más, cada vez que pensamos o queremos asir con nuestra conciencia estas cosas, es decir buscarle un sentido a nuestra existencia, lo hacemos desde nuestra realidad instantánea, que ya en el próximo momento será otra realidad. Sería como si en el pasaje de una película en tiempo súper rápido pudiésemos detener la proyección en un cuadro cualquiera, y desde allí, desde esa situación precaria, artificial y utópica, nos pondríamos a filosofar sobre la película misma, sobre nuestra supuesta permanencia, trascendentalidad o importancia, construyéndonos una imagen de nosotros mismos que nada tiene que ver con la verdadera realidad, que es en sí misma una ilusión.

En otras palabras el hombre, con su mente, trata permanentemente de congelar el devenir, de capturar lo efímero, de eternizar su presente, de solidificar lo que no es más que un imparable fluir de realidades y del cual forma parte.

El ser humano sin un esfuerzo mental continuado, y sin la iluminación que le da el “dharma”, es muy difícil que pueda volverse conciente de la real transitoriedad e intrascendencia de su persona, tener una verdadera sensación de que no es mas que un fluir de realidades instantáneas, de que cualquier pretensión de trascendentalidad, de expectativa de eternidad, es como dedicarse a algo tan inútil como solidificar un río o pretender detener el movimiento de los astros.

Y en el meollo de toda esta transitoriedad e in-permanencia del cosmos, incluida obviamente la existencia de todos los seres vivos, está la inexorabilidad impuesta por el paso del tiempo, un concepto no muy claro, a pesar de las definiciones circunstanciales que le ha tratado de dar la ciencia y la filosofía, ya que su propia naturaleza escapa a la comprensión humana.

Este devenir secuencial de causa y efecto (samskara) y las leyes de causalidad que lo rigen (kamma), da una idea del porque, en el concepto moral del buddhismo, el ser humano termina siendo indefectible y constantemente prisionero de sus actos, especialmente de los incorrectos, es decir de lo que dice y hace incorrectamente, y obviamente del porque su propio accionar no solo le crea su propia nueva realidad e influye su vida futura inexorablemente, sino que también influye indefectiblemente en la vida de los demás que interactúan o han interactuado con él, y en última instancia en el mundo todo.

del DIGHA NIKAYA  : “.. mi existencia pasada en ese tiempo ha sido real, pero irreal en la existencia presente y en la futura, y mi existencia futura será real en un tiempo, pero irreal en mi existencia pasada y presente, de la misma manera mi existencia presente es real ahora pero irreal en la existencia pasada y en la futura ..“

“.. pero entiéndase bien, todos estos son meros términos convencionales para hablar, meras nociones, designaciones o expresiones del lenguaje, nada más, porque el mundo todo, incluido el ser humano y todos los seres vivos, es simplemente un fluir de realidades .. “

No hay un atman (alma o ego permanente) que una a estas diferentes realidades de una persona a través de la vida, o que conecte su vida con las anteriores, pero aún así cada una de ellas está conectada con su realidad previa. Así es como el karma, a diferencia del hinduismo, trabaja sin apelar al concepto de atman.

Las vidas (pasada, presente y futura),

están ligadas por la ley secuencial de causa y efecto.

El Tathágata, tratando de encontrar algunos símiles para su visión del mundo, nos explica :

“.. es como el fuego que se pasa de vela en vela, apagando cada vez la anterior. Al final la llama es diferente a la de la primera vela, pero hay algo que las une, una relación causal. De la misma forma el karma liga las vidas anteriores y posteriores, pero no hay una sustancia inmaterial permanente que continúe a lo largo del proceso ..”

En varios lugares diferentes de la doctrina surgen las ideas de cómo podía interpretarse lo dicho : no solo una persona es en un instante distinta a lo que ha sido en un instante anterior, sino que sin esa realidad anterior no podría ser lo que es ahora y lo que será en el futuro, de la misma manera el hijo de una persona es diferente al padre y a la madre, pero no podría ser lo que es sin haber procedido de ellos, también de la misma forma los amigos de una persona serían diferentes de no haberlo sido, y la persona será diferente de no haberlos tenido, etc. De esta forma se produce el devenir del mundo, que también es un fluir de realidades, los unos son la base para que nazcan nuevas realidades en los otros, y por ende vayan cambiando las personalidades y los pensamientos que de ellas se generan. Por eso es tan importante en el buddhismo el cuidar al máximo de como se interacciona con los demás, de hacerlo en forma conciente y correctamente, porque si se hace en forma incorrecta se influye mal en el devenir, tanto propio como ajeno.

Para el buddhismo todo es “fluir“, es decir una “sucesión de realidades”.

Todo se condiciona mutuamente y a la vez es condicionante entre si,

todo es transitorio, insustancial, interdependiente y relativo.

Nada es estable, aislado, absoluto, eterno, o singular.

Todo es cambiante, efímero, intrascendente, pasajero, transformable,

precario, condicionante, condicionado, y relativo.

Por lo tanto son abstracciones indemostrables de la mente humana:

la trascendencia, la eternidad,  la inmortalidad, la resurrección de la muerte, la vida eterna, etc.

Nota del autor : El Buddha sostenía que ni siquiera la memoria de una persona considerada extremadamente memoriosa era capaz de crear un puente entre estas diferentes realidades de ella misma en el tiempo, porque los pensamientos e imágenes que de ella se generan también están sometidas al fluir de todas las cosas, es decir, que son cambiantes y nunca exactamente iguales, están sometidas a la propia imaginación y van cambiando inexorablemente, y siempre de nuevo existen factores, tanto exteriores como interiores, que la van alterando, aunque sea en forma imperceptible.

De manera que tampoco podemos decir que la memoria se podría constituir en algo firme, en una especie de factor central subyacente que una confiablemente las diferentes realidades que una persona ha sido en el pasado. La memoria humana, como todo lo que pertenece a los seres vivos y al mundo, es sin duda inpermanente, transitoria, precaria, y cambiante, y está influenciada inexorablemente por la realidad presente, lo que Ortega llamó tan acertadamente las circunstancias.

La realidad es que nos vamos transformando tanto psíquica como físicamente de tal manera que al pasar de los años somos otras personas de las que fuimos, representamos realidades distintas, y si la interacción con los demás y con las cosas y el mundo en general hubiese sido distinta, distinto hubiese sido el resultado y por  ende la realidad actual.

Pero nosotros mismos ya no podemos sentir y recordar como hemos sido, en otras palabras reconstruimos un pasado nuestro de retazos de impresiones, de lo que nos dicen otras personas y de lo que vemos de algunas fotografías de aquellos tiempos, pero es imposible que nos reasumamos con los cinco agregados de la persona, como lo que hemos sido en algún momento anterior de nuestra propia existencia.

 
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5. Algunos detalles adicionales.

A los efectos de ahondar un poco mas y antes de entrar de lleno en la doctrina, se transcriben a continuación algunos pasajes elegidos, provenientes de varias conferencias en idioma inglés, celebradas en Europa por parte de renombrados maestros del buddhismo therávada, sobre el tema del “kamma o karma”.

Nota del autor : En este capítulo aparecen algunos conceptos nuevos que pueden presentar algunas dudas, pero que se van aclarando en los siguientes capítulos, por eso es preferible leer primero todo el presente trabajo para luego volver a releer cada capítulo con más detenimiento.

La persona humana, el individuo, es considerado por el buddhismo como “no-entidad” (anatta), es decir como algo que carece de alma o esencia, por lo tanto el “yo” es una ilusión, se siente como un “paquete” de factores de existencia (skandas), también llamados los cinco substratos del agregado de persona, pero en realidad no es una entidad. De ahí, que el budismo rechaza la creencia errónea en la individualidad del ser humano, plasmada en formulaciones como ” yo soy”, “yo tengo”,”lo mío” (posesión) o hablar de “uno mismo”. Por consiguiente la doctrina budista extingue la percepción y la sensación de que la persona es algo concreto, como un ser auto-contenido, para convertirlas en una serie de situaciones impersonales, por ejemplo, en vez de decir “yo percibo” debería decirse “dentro de los cinco skhandas, que en este instante conforman mi estado de persona, se está desarrollando un proceso de percepción”

De manera que cuando hablamos del verdadero buddhismo,

nos referimos a diversos caminos y métodos

para conseguir la des-individualización.


Ni la persona, ni el mundo vivido por ella, constituyen un todo unitario, sino una combinación de elementos integrantes que se están constantemente uniendo, separando y volviendo a unir. Por lo tanto, la persona (el individuo) no posee ningún alma inmortal (identidad) que permanezca intacta tras la destrucción del cuerpo. El individuo y sus mundos, están así insertos en un permanente ser y decaer, dentro de los cuales, sin embargo, los factores componentes están sometidos a un ordenamiento riguroso, puesto que existe una ley universal de causa y efecto, y todos los componentes individuales son solamente manifestaciones distintas de esta ley universal única. Por consiguiente, los factores componentes son numerosos y se los concibe como “fuerzas” incluso cuando consisten en cosas tangibles. Mediante su cooperación y combinación surge por doquier la apariencia de unicidad, tales como entre las personas nace la apariencia de “identidad”.

El fluir permanente de los factores existenciales no es tampoco interrumpida con la muerte. Los mismos operan mas allá de la muerte del “individuo” concreto y crean el fundamento del resurgimiento o continuidad de vida, es decir de la existencia de un nuevo “individuo” en nuevas combinaciones.

El Tathágata explicó esta constante rueda de vidas, llamándola “génesis dentro de la dependencia”, y la misma asevera en resumen, que los factores de existencia son dependientes entre sí y se condicionan mutuamente.

Podrían ser enumerados de la siguiente forma :

1 – no saber (la ignorancia) es el punto preliminar de partida,
2 – del no saber surgen las fuerzas (tendencias o disposiciones),
3 – mediante las fuerzas surgen los conocimientos,
4 – mediante los conocimientos surge una individualidad espiritual-corporal,
5 – por medio de la individualidad surgen los sentidos,
6 – por medio de los sentidos surgen las sensaciones,
7 – por medio de las sensaciones las percepciones,
8 – por medio de las percepciones surge la “sed” (los apetitos y su consiguiente necesidad de repetición),
9 – de la sed surge la inclinación a vivir (tal como la llama o el fuego se apodera de la materia combustible),
10 – de la inclinación a vivir surge el devenir kármico,
11 – del devenir surge el nuevo nacimiento,
12 – del nuevo nacimiento surge el envejecimiento, la muerte, la angustia, los gritos de dolor, las penas, la tristeza, y la confusión.

Como se ve el conocimiento es el arranque necesario para poder “quebrar” este ciclo eterno, porque para el buddhismo, el círculo total de la desdicha comienza con la ignorancia. Tras la muerte de quien no posea conocimiento y por lo tanto esté privado de poder escapar, sigue inexorablemente su “volver a vivir” en la rueda de existencias.

El buddhismo no admite ningún sentimiento de angustia ante la muerte, ya que la muerte definitiva significa la entrada al Nirvana, sino solo la angustia ante la necesidad de tener que volver a vivir, que sin embargo, debe asumirse con serenidad.

Aunque para el buddhismo existe el karma (como hemos visto no con el atman, sino en relación a la ley de causa y efecto), y hasta cierto grado cada una de las personas están influenciados por su karma anterior, esto no significa predeterminación, predestinación, o preordenación.

La idea popular que en gran parte proviene del hinduismo, de que el ser humano es esclavo de su karma previo es una noción que está en contra de la letra y el espíritu de las enseñanzas de Buddha. No existe nada que pueda sucederle al hombre como si fuese un esclavo desvalido.

El ser humano es el creador de su propio karma y tiene la capacidad de cambiar su conducta por medio de su esfuerzo y sabiduría personal, si utiliza su libertad para seguir el recto camino. Esta es la razón por la cual el Buddha, como veremos mas adelante, ha hecho énfasis sobre la buena asociación, buen aprendizaje, conciencia correcta y recta conducta como cuatro factores muy importantes para la vida de cada persona.

De acuerdo a la ley de kamma podemos inferir sobre las vidas pasadas de las personas. Buddha dijo que los seres son los propietarios de sus acciones, propietarios de su kamma. Sólo el kamma es su propiedad, nada más. El kamma es un tema muy importante en el budismo.

¿Y qué es el kamma?

Buddha dijo: “¡Oh!, monjes, es la volición lo que llamo el kamma.”

En el sentido popular kamma es acción o hacer, pero como término técnico, kamma significa volición o voluntad. Cuando uno hace algo, existe la volición detrás de la acción, y esa volición, el esfuerzo mental, se denomina kamma.

Buddha explicó que, habiendo deseado, después se actúa con el cuerpo, las palabras y la mente. En cualquier cosa que se hace, hay algún tipo de kamma, esfuerzo mental, voluntad, volición. La volición es uno de los cincuenta y dos factores mentales que surgen junto con la conciencia.

Cuando se hace algo, como una ofrenda por ejemplo, hay volición que lo induce a dar, y esta volición se denomina kamma. En consecuencia, el kamma es la causa y no el efecto. Algunos dicen que kamma significa la causa, las acciones, y también los efectos. Pero en el Buddhismo Therávada, kamma nunca significa el efecto o el resultado. Kamma significa únicamente la causa.

El kamma corresponde a los agregados mentales. Como ya hemos visto hay cinco agregados : materialidad, sensación, percepción, formaciones mentales y conciencia. La volición corresponde al agregado de las formaciones mentales. Este agregado es mental y a semejanza de los otros agregados mentales dura sólo por un momento muy corto. Surge, permanece por un momento corto de tiempo y luego desaparece. Pero la volición es diferente de los otros estados mentales en el sentido de que tiene la habilidad de dejar una potencialidad. Cuando desaparece, no desaparece completamente. Deja algo, algún poder o potencialidad de dar resultados; cuando las circunstancias son favorables, estos resultados aparecen. Si bien las personas realizan kamma aquí y ahora, los resultados podrían ser experimentados en esta existencia, en la próxima o en alguna existencia después de la próxima.

El kamma o la volición tiene la potencialidad de dar resultados, y esta potencialidad es de una fuerza tremenda. El kamma no se extingue con la vida presente, continúa después y después. Pero nosotros no podemos decir que el kamma se almacena en alguna parte de nuestro cuerpo o conciencia porque todo es inpermanente y está continuamente cambiando. El kamma es también inpermanente y por lo tanto desaparece, pero deja su potencialidad en la continuidad de los seres de tal forma que, cuando las circunstancias son favorables para que aparezcan los resultados, éstos aparecen.

El kamma no se almacena en ninguna parte, pero cuando desaparece, deja la potencialidad de dar resultados. De la misma manera, podemos decir que un árbol tiene la potencialidad de dar frutos. Al comienzo no hay frutos en el árbol, pero oportunamente dará frutos.

El kamma y sus resultados no son la misma cosa. No es el caso de que el kamma gradualmente madura en sus resultados. Un sistema de la filosofía hindú enseña que el resultado existe ya en el kamma en forma no manifiesta y que el kamma madura en el resultado. Entonces, causa y efecto son esencialmente lo mismo en esta filosofía. Pero el buddhismo no acepta esto. El buddhismo enseña que el kamma y el resultado están vacíos uno del otro, aunque no existe resultado sin kamma. Los resultados dependen totalmente del kamma, pero los resultados no existen en el kamma ni el kamma persiste en los resultados. El kamma y los resultados pertenecen a distintos tiempos. Los resultados tienen su origen, dependiendo por entero del kamma realizado en el pasado, de manera que cuando las circunstancias son favorables para que aparezcan los resultados éstos aparecerán.

El nombre técnico para los resultados del kamma es vipaka, lo que se llama fruto del kamma. El kamma o la volición del pasado deja la potencialidad de dar frutos o vipaka en el presente. Pero el kamma pasado no influencia la volición presente. Las reacciones a los resultados pasados producirán buenos o malos resultados en el futuro, dependiendo de la naturaleza de la volición. Si se reacciona con lo que se denomina correcta atención (yoniso manasikara), el resultado o fruto futuro será bueno. Pero si la reacción es con incorrecta atención, el resultado o fruto de tal volición en el futuro será malo. Entonces, no se puede hacer mucho con respecto a los frutos del kamma pasado, pero se puede reaccionar con respecto a estos frutos con correcta atención y por lo tanto tener buenos resultados en el futuro. La correcta atención permitirá realizar buen kamma mientras que la incorrecta atención producirá mal kamma. Los resultados o frutos futuros dependen de la volición o kamma generados en el presente.

No todo es debido al kamma. Solemos decir que todo es debido al kamma: “Éste es su kamma y usted debe experimentar esto debido al mismo”. Esto no es así para el buddhismo. Si bien el kamma es una ley que gobierna todo el universo, es sólo una de las leyes. Hay otras leyes naturales y psíquicas que gobiernan las vidas de los seres. Además, debemos distinguir entre los resultados del kamma pasado y el kamma presente. El kamma presente no es el resultado del kamma pasado. El resultado del kamma pasado es una conciencia resultante denominada vipaka. La conciencia resultante es el resultado del kamma pasado, pero la conciencia resultado no influencia la realización de acciones kusala (sanas) o akusala (insanas). Las acciones kusala o akusala no son el resultado del kamma pasado; más bien, cada persona está acumulando nuevo kamma en la existencia actual y éste dará resultados en el futuro.

El kamma se clasifica en diferentes grupos y clases, pero extendernos en esto nos llevaría a un extenso tratado. Sintetizando podemos decir que una de las clasificaciones fundamentales del kamma es separarlo en buen kamma y en mal kamma. Hay diez tipos de buen kamma, diez buenas voliciones o acciones. Son buenas porque están asociadas con buenos estados mentales, buenos componentes mentales y dan buenos resultados.

– El primer buen kamma es generosidad o dar. Practicamos generosidad porque dando lo que tenemos a los demás adquirimos kusala o mérito. Este kamma kusala dará resultados en las vidas futuras. La generosidad también nos ayuda a practicar desapego. Por ejemplo, yo podría estar apegado a esta grabadora. Si se la doy a otra persona, no sólo doy la grabadora sino que abandono el apego que tengo hacia ella. Me libero del apego, conocido como lobha; y cuando la mente está libre de lobha, es pura, limpia, tranquila. De esta forma, se estimula a las personas a practicar generosidad, dana, lo más posible.

– El segundo buen kamma es moralidad. Moralidad significa tomar preceptos y observarlos. Para los buddhistas laicos, los cinco preceptos son el requerimiento mínimo: no matar, no robar, no tener conducta sexual inapropiada, no mentir, y no tomar alcohol e intoxicantes. Durante los retiros agregamos tres preceptos lo que hace un total de ocho. Los tres preceptos adicionales son abstenerse de comer después del mediodía, abstenerse de escuchar música y usar adornos, y abstenerse de usar camas o sillas altas y lujosas. La moralidad, conocida como sila, es la fundación del Samadhi o meditación.

– El tercer buen kamma es meditación, cultura mental. Este es un kamma importante que uno puede realizar en esta vida: practicar meditación vipassanà.

– El cuarto buen kamma es reverencia, dar respecto a los demás, especialmente a los mayores. En Oriente es la costumbre que las personas jóvenes den respeto a los mayores. De esta forma, la relación entre los padres y los hijos, la relación entre los maestros y los estudiantes, se gobierna por las leyes de la reverencia.

– El quinto buen kamma es servicio, hacer algo bueno por los demás como ayudar a una señora a cruzar la calle o ayudarla con las cosas pesadas. Otro tipo de servicio es aquel que damos a la Doctrina (Dharma) y a la Comunidad. Cuando uno limpia o trabaja en el monasterio, éste es un muy buen servicio.

– El sexto buen kamma es compartir méritos. Cuando uno ha adquirido méritos, uno debe compartir estos méritos con otros seres. Compartir méritos es un mérito en sí mismo y nosotros compartimos méritos con todos los seres. Compartir méritos no significa que damos una porción de nuestros méritos a otros seres. Significa que les damos la oportunidad de adquirir méritos por ellos mismos. Una vez un hombre le preguntó a un monje maestro si el mérito compartido con otros disminuye. El maestro respondió: “Si usted tiene una vela y con ésta enciende otra vela, la luz de la primera vela no disminuye cuando enciende la otra. De hecho brilla más con la ayuda de la nueva vela encendida. De la misma forma, cuando comparte méritos, sus méritos no disminuyen sino que aumentan porque uno adquiere nuevos méritos.”

– El séptimo buen kamma es regocijarse de los méritos de los demás. Esto significa decir “muy bien,” cuando los demás realizan acciones meritorias. Cuando otras personas comparten méritos con usted, y se lo dicen, significa que se regocijan de los méritos de ellos y regocijándose de sus méritos, usted obtiene méritos.

– El octavo buen kamma es escuchar el Dhamma. Es un buen mérito, una buena acción. Escuchando el Dhamma, uno comprenderá la Doctrina y cuando esto ocurre podemos evitar acciones insanas y en su lugar realizar acciones sanas.

– El noveno, enseñar el Dhamma, dar charlas sobre la Doctrina. Entonces, tanto nosotros como los demás estamos realizando un buen kamma.

– El décimo y último buen kamma se denomina rectificar nuestras concepciones. Esto significa tener el conocimiento de que el kamma es enteramente nuestra propiedad, que nosotros únicamente somos los propietarios de nuestras acciones y que nadie más es responsable de nuestras acciones, nuestro kamma.

Así tenemos estos diez buenos kammas. En realidad pueden ser agrupados en tres: generosidad, moralidad y meditación.

Veamos ahora los malos kammas. Los malos kammas son aquellas acciones que dan malos resultados, acciones que están asociadas con estados mentales insanos.

– El primero de estos malos kammas es matar, matar a cualquier ser vivo, y en especial quitar o entorpecer el ejercicio de la vida a seres humanos.
– El segundo es robar, tomar aquello que no nos ha sido dado.
– El tercero es conducta sexual inapropiada.
– El cuarto es mentir.
– El quinto es calumniar, difamar (hablar mal del ausente).
– El sexto es lenguaje áspero, palabras abusivas, todo esto es mal kamma.
–  El séptimo es lenguaje frívolo, lenguaje infructífero que no tiene valor o sentido.
– El octavo es desear poseer aquello que es propiedad de los demás. En pali, a esto se le llama visama lobha, lo que significa apego distorsionado. Este no es el apego que uno tiene por la propiedad de uno mismo, es desear poseer la propiedad de otra persona y es una muy mala forma de apego.
– El noveno es mala voluntad o dosa; es desear herir a las personas, causar daño a los demás.
– El décimo mal kamma es concepción errónea. La concepción errónea es tener la creencia de que las cosas son permanentes, satisfactorias y que poseen un alma o substancia.

Estos son los diez malos kammas que dan malos resultados y que debemos evitar si nosotros no deseamos estos resultados. Abstenerse de estos kammas es un buen kamma; abstenerse de matar, robar y de los otros malos kammas es en realidad un buen kamma. Debemos tener conocimiento de la ley de kamma, el conocimiento de que el kamma es enteramente nuestra responsabilidad. Esto es muy importante en el buddhismo y es uno de los buenos kammas denominado rectificar nuestras concepciones.

Tener conocimiento de la ley de kamma es conducente a la tranquilidad, uno de los siete factores de la iluminación. Para experimentar tranquilidad, uno debe hacer muchas cosas. Reflexionar sobre el kamma como nuestra propiedad es una de ellas. A veces estamos agitados e intranquilos porque no tenemos lo que deseamos o porque tenemos lo que no deseamos. En esta situación, reflexionar sobre el kamma ayudará a eliminar la agitación y por medio de esto ganar tranquilidad porque uno no puede hacer nada para cambiar el kamma del pasado. Uno debe soportar aquello que merece como resultado de la voliciones pasadas, el kamma pasado.

Reflexionar sobre el kamma es una buena forma de eliminar el resentimiento. A veces cuando se practica el metta (el ejercicio de desear el bienestar y la felicidad a otra persona) irónicamente se comienza a sentir resentimiento porque se deben enviar pensamientos de amor hacia alguien que, tal vez, nos es desagradable. Una forma de eliminar el resentimiento es reflexionar sobre el kamma como nuestra propiedad. La reflexión nos lleva al siguiente pensamiento: “Yo he renacido aquí como resultado de mi propio kamma y la otra persona ha renacido aquí por la misma razón y no hay nada que pueda hacer sobre esto. Pero si siento resentimiento hacia la otra persona, estoy realizando un nuevo kamma akusala (insano), que me dará malos resultados en los cuatro estados de sufrimiento.” Reflexionando de esta forma, puede eliminar el resentimiento.

El conocimiento del kamma también promueve que uno dependa de uno mismo. Al contrario de otras religiones, no hay ni habrá nunca nadie que nos juzgue. Los que nos juzgamos somos nosotros mismos. En ese sentido la ley del karma es una ley inexorable como lo es la de la gravedad, no ha sido impuesta por nadie, ni responde a moralidad o ética ninguna, ni se puede decir de ella que sea eterna o transitoria. Simplemente está allí y debemos hacer de ella lo mejor que podamos.

Debido a que el kamma es nuestra propiedad, uno es el arquitecto de su vida. Uno debe depender de uno mismo, no de los demás, para obtener buenos resultados; es uno mismo el que debe realizar buen kamma. Y debido a que los seres obtienen los resultados de acuerdo a su propio kamma, no hay nadie que los pueda ayudar para obtener estos resultados. Y además de depender de uno mismo, el conocimiento del kamma, enseña responsabilidad individual. Nosotros somos responsables de nosotros mismos, y cualquier cosa que tenemos o hemos hecho en esta vida, sólo nosotros somos responsables de esto. Cuando nos encontramos con buenas circunstancias, esto es el resultado de lo que hemos hecho en el pasado. De la misma forma, cuando nos encontramos en circunstancias desfavorables, nosotros somos responsables.

Entonces, si uno desea obtener buenos resultados, uno sólo necesita realizar buen kamma en esta vida. De esta manera, el conocimiento del kamma da consuelo y esperanza porque nosotros podemos confiar en nosotros mismos para dar forma a nuestra vidas futuras realizando buen kamma aquí. Así el kamma no es destino, porque podemos evitar los resultados del mal kamma realizando buen kamma en esta vida. No tenemos que temer de alguien que nos juzgue o que nos pueda enviar a algún infierno. De acuerdo al buddhismo, nadie nos puede enviar a ningún infierno, o a algo parecido, únicamente nosotros mismos podemos perjudicarnos; pero también podemos mejorar y elevarnos.

Conocer y creer en la ley del kamma

es un requerimiento básico para ser buddhista.

Con esta creencia y conocimiento, uno realiza acciones meritorias, y estas acciones meritorias son las mejores acciones meritorias si se realizan teniendo en mente el conocimiento del kamma y sus resultados. Si uno trae a la mente el conocimiento del kamma cuando realiza acciones meritorias, se dice que éstas tienen tres raíces sanas, no apego, no enojo y no ignorancia. Cuando las acciones meritorias están acompañadas por tres raíces sanas, darán resultados en las vidas futuras y uno renacerá como un ser dotado con estas raíces. Aquellos que renacen con tres raíces sanas tienen la capacidad de alcanzar el Nibbana en la existencia presente. Así es muy importante tener conocimiento del kamma en el momento de realizar acciones meritorias.

Kamma en pali o karma en sánscrito, se explica como acción o acto. Básicamente, kamma significa trabajo o tarea o acción o acto, pero en el budismo, kamma se define como aquello por medio del cual se realizan las acciones o a través del cual se realizan las acciones. Las acciones en sí mismas no se llaman kamma. Cuando hacemos algo, surge en nuestra mente un tipo de conciencia y ésta está acompañada por lo que llamamos volición (cetana), y es esto lo que se denomina kamma. Buddha dijo claramente: “Es la volición lo que se llama kamma. Por medio de la volición, uno realiza una acción corporal, verbal o mental.” Cualquier acción que uno realiza, surge en la mente un tipo de conciencia, ya sea sana o insana, y este tipo de conciencia está acompañada por la volición, cetana, y esa cetana es lo que llamamos kamma. Entonces kamma es la volición en nuestras mentes, la volición asociada con las cittas sanas e insanas. La volición acompaña cada uno de los tipos de conciencia; es una de las siete cetasikas que acompañan los 89 o 121 tipos de conciencia. Pero por kamma, nos referimos a cetana que acompaña a los tipos de conciencia, sanas e insanas, únicamente. Entonces, cetana acompañando las cittas sanas o insanas es lo que se denomina kamma.

Existen los doce factores de la doctrina del Origen Condicionado. Allí se puede aprehender lo que significa el término formaciones mentales”. Formaciones mentales en realidad significa kamma y es este kamma el que produce resultados en esta existencia o en las existencias futuras. Así tenemos los factores que definió el Buddha : de la ignorancia dependen las formaciones mentales; de las formaciones mentales depende la conciencia; de la conciencia depende la mente y la materia; de la mente y la materia dependen las seis bases de los sentidos; de las seis bases de los sentidos depende el contacto; del contacto depende la sensación; de la sensación depende el deseo; del deseo depende la adherencia; de la adherencia depende la existencia; de la existencia depende el nacimiento; y del nacimiento dependen la vejez y la muerte.

El kamma no es el resultado de la acción sino la causa, aunque en lenguaje común usamos la palabra en el sentido de los resultados. Tampoco el kamma es destino o predestinación aunque en algunos sentidos parece serlo. El kamma no es destino en el sentido de que hay algo que nos es impuesto por un agente externo, pero es un determinante significativo de nuestra vida presente y futura. Otra cosa que no se debe atribuir a la doctrina de kamma es la idea del kamma grupal o colectivo. No hay la operación de un kamma colectivo que afecta a un grupo de personas. Podría existir, sin embargo, un grupo de personas que hacen algo juntos y que obtienen colectivamente los resultados de sus kammas individuales. En este caso, los resultados de cada kamma individual están operando.

La ley de kamma es una ley de causa y efecto

que dice que cuando hay una causa, hay un efecto,

no hay efecto que tenga lugar sin una causa.

También podríamos describir la ley del kamma como una ley proveniente de la física, de acción y reacción: cuando hay una acción, hay una reacción. La ley de kamma es una ley natural, como la ley de la gravedad. Nadie puede interferir con esta ley, ni aun Buddha. Existe una vieja historia de que Buddha no pudo salvar a sus familiares de ser asesinados; él no pudo prevenir que ellos estuvieran sujetos a los efectos de su propio kamma.

Totalmente errónea es la creencia de que, de acuerdo al budismo, todo es el resultado de una acción previa. Cualquier volición sana o insana no es el resultado de una acción anterior porque ella es la acción; es decir, la volición no está influida por los resultados del kamma pasado.

Hay diversas categorías de conciencias. Uno de los tipos de conciencia se denomina resultante. Las conciencias resultantes son el efecto del kamma, pero hay otros tipos de conciencia que no son el resultado del kamma. Entonces, no todo es debido al kamma. Por ejemplo, cuando vemos algo deseable, esa conciencia visual es producto del kamma. Pero nuestra reacción ante esa conciencia visual o ante el objeto no es causada por el kamma. Nuestra reacción es un nuevo kamma que nosotros realizamos. Ver un objeto deseable es el resultado de un buen kamma; ver un objeto indeseable es el resultado de un mal kamma. Si vemos un hermosa rosa, esto es el resultado de un buen kamma. La rosa no es el resultado del kamma, es simplemente un objeto natural. Pero la conciencia que ve la rosa es el resultado del buen kamma. Luego viene la reacción. Si uno tiene apego a la rosa, la reacción es insana (akusala); si la reacción es ver la verdadera naturaleza de la rosa, su inpermanencia, insubstancialidad, sujeta a las leyes del surgir y cesar, entonces su reacción no es de apego, lo que es sano (kusala). La reacción es tanto kusala o akusala y dará resultados en el futuro. Cada cosa que uno encuentra en esta vida es el resultado del kamma en el pasado, pero la reacción a esto no es resultado. La reacción es nuevo kamma.

¿Quién es el hacedor del kamma? ¿Quién disfruta o experimenta los resultados del kamma? Esto es muy difícil de explicar porque el buddhismo no acepta como lo hace el hinduismo, un espíritu o ser o Atman (alma) dentro de la persona.

No obstante esto, decimos que si uno realiza buenas acciones, uno obtiene buenos resultados en el futuro y viceversa. La forma de explicar esta aparente paradoja es decir que el buddhismo acepta tanto la identidad y la diversidad. Hay una continuidad pero la mente y la materia a lo largo del tiempo no es idéntica. En cada momento, una nueva mente y materia surge y cesa. Entonces, hay algo como continuidad pero aquello que continúa no es idéntico a lo que existió antes; nada de este momento pasa al próximo momento. Así, en un sentido final, no hay hacedor del kamma ni experimentador de los resultados; no hay hacedor por encima y más allá del hacer ni experimentador por encima o más allá de la ocurrencia del resultado. Aparte de la acción, no hay nadie que podamos llamar el agente de la acción. En lenguaje convencional, por supuesto, tenemos que decir que los seres obtienen los resultados del buen kamma o del mal kamma, pero el término “yo”, “ser” o “ego trascendente” son simplemente modos del lenguaje usados por conveniencia.

No se puede escapar de los efectos del mal kamma, pero se lo puede hasta cierto punto influenciar y cambiar. Hay diferentes tipos de karma. Algunos dan resultados en la próxima existencia, otros en las existencias subsiguientes. Aquellos que dan resultados en las existencias futuras es un depósito de kamma que todos poseen. Nosotros hemos estado atravesando este samskara (ciclo de continuidad del flujo de vida,  de resurgimientos y muertes) por muchos eones y hemos realizado muchas cosas buenas y muchas cosas malas. Algunos de estos kammas ya podrían haber dado resultados, pero algunos podrían no haber dado resultados. Tanto los buenos kammas como los malos kammas están, en cierta forma, esperando la oportunidad para dar resultados.

Los malos kammas dan resultados cuando hay circunstancias favorables para que estos ocurran. Si uno realiza un mal kamma aquí (en esta existencia), el mal kamma del pasado tiene más posibilidad de dar resultados cuando uno realiza un nuevo mal kamma. Pero si uno realiza buen kamma aquí y ahora, uno puede bloquear, pero no erradicar totalmente, el mal kamma del pasado. Ésta es la razón por la cual uno debe realizar acciones meritorias. Buddha, una vez, explicó esto en forma de símil. Si uno pone una cucharada de sal en una taza de agua, el agua sabrá salada. Pero si uno pone la misma cantidad de sal en un lago, el agua no sabrá muy salada. De esta forma, cuando uno tiene una gran cantidad de buen kamma, uno puede contrarrestar o diluir los efectos del mal kamma. Sólo cuando uno alcanza el estado de Arahant, puede erradicar completamente los efectos del kamma. Pero nosotros podemos bloquear los efectos del mal kamma aquí realizando buenas acciones. Realizando buenas acciones, hacemos que las circunstancias sean desfavorables para que el mal kamma del pasado de resultados.

Los resultados y las acciones son distintos estados de conciencia. De acuerdo al Abhidhamma son estados mentales separados.

Hay cuatro realidades: conciencia, estados mentales, propiedades materiales y el Nibbana. Los estados mentales aparecen simultáneamente con la conciencia y el kamma es uno de esos estados mentales. La conciencia acompaña el estado mental que representa el kamma. Ambos desaparecen, pero el kamma es un estado mental que deja una potencialidad para dar resultados en el futuro.

Los estados mentales negativos como el enojo o la mala voluntad dan siempre malos resultados,  pero los resultados varían de acuerdo a la intensidad del enojo o el odio. A veces el enojo o la mala voluntad es débil, pasajero, en este caso los resultados no son muy pronunciados. Pero a veces la intensidad es tal que uno mata a alguien y como motivo de esta acción experimenta muy malos resultados.

Por ejemplo si para matar a alguien se debe realizar un gran esfuerzo, ya sea físico o mental, esto genera peor kamma. Cuando el ser muerto es de poca moralidad, los malos resultados son menores. Si una persona mata a alguien que es muy malvado, el kamma akusala no será tan malo como el que resultaría si esa persona mata a una persona virtuosa. Entonces de acuerdo a la moralidad (sila) de la persona que se mata y de acuerdo al esfuerzo requerido para cometer el acto, los resultados varían. Hay diferentes grados de kamma kusala y kamma akusala que dan distintos tipos de efectos.

El hombre profano generalmente imagina que los buddhistas creen en la reencarnación del alma e incluso en la metempsicosis. Esto es erróneo. El budismo enseña que la energía producida por la actividad mental y psíquica de las personas, en un todo de acuerdo con la ley de causa y efecto, trae consigo la aparición de nuevos fenómenos mentales y físicos, una vez que la persona en particular se ha disuelto en la nada debido a su fallecimiento.

En la tradición del sur, la escuela therávada, dice al respecto que las tendencias y rasgos de carácter de una persona muerta, son disueltos en residuos psíquicos, llamados “skhandas”, y que estos residuos son todo lo que queda de lo que ha muerto.

Se trata ni más ni menos que de formaciones mentales (que en este caso funcionan como transportadores de kamma) y que renacen después en alguna otra persona o individuo, pero sin constituir un eslabón que conecte el ego, o el atman, como se cree en el hinduismo, simplemente por que el atman es una ilusión, no existe.

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6. El corazón de la doctrina :   Las cuatro nobles verdades.

1ª Noble Verdad : Toda la vida está impregnada de sufrimiento (dukkja).

Nota del autor :  con este axioma el Buddha no quiso decir que todos los instantes de la vida signifiquen pasársela sufriendo. Se refiere al carácter básicamente insatisfactorio de la existencia humana, en el sentido de que salvando algunos instantes de felicidad y los años dorados de la juventud, la vida por lo general es una interminable sucesión de quehaceres forzosos, de actividades rutinarias, de amores no correspondidos, de expectativas malogradas o incumplidas, de momentos de debilidad, de complicaciones, renunciamientos, flaquezas, pérdidas, frustraciones, separaciones, sacrificios, añoranzas, traiciones, desengaños, enfermedades, accidentes, etc.etc. Pero si nos quedáramos en esto no estaríamos mencionando lo fundamental, que es que para el buddhismo el samskara y la transmisión del karma (la ley de causa y efecto aplicada al devenir de la vida) es la causa subyacente de todo esto.

Desde la simple posesión de un cuerpo expuesto a las enfermedades y al desgaste, a los descuidos y distracciones, a las discapacidades y accidentes, a la exposición de los alimentos y del entorno, el simple ejercicio del vivir, de tener que ganarse la vida : nacer, crecer, envejecer, y morir, la relación con los demás, el tener personas amadas que puedan ser perdidas, las angustias y preocupaciones, todo eso puede ser causa de sufrimiento de alguna manera. Es la calidad insatisfactoria de la vida que el Buddha describe en el ANAGUTTARA NIKAYA.

Las experiencias dolorosas nos llegan por intermedio de los cinco agregados (skandas) de la existencia : el cuerpo, la sensación, la percepción, la disposición, y la conciencia.

del DIGHA NIKAYA :  “.. he aquí, bhikkhus la noble verdad sobre el sufrimiento y la insatisfacción : el nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la decrepitud es sufrimiento, la enfermedad y la discapacidad son sufrimiento, la muerte es sufrimiento, el dolor, la pena, la angustia mental y la inquietud son sufrimiento, estar con aquellos que nos desagradan es sufrimiento, estar separado de los que amamos es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento, perder lo que se tiene es sufrimiento, la separación es sufrimiento, la pobreza y la marginalidad es sufrimiento, el rechazo es sufrimiento, las consecuencias de los actos irreflexivos son sufrimiento, el tener que trabajar y servir a otros es sufrimiento, en resumen apegarse a los cinco agregados de la existencia es sufrimiento ..”

Para el buddhismo la insatisfacción es ineludible en una vida egocéntrica,

aferrada a solidificar lo que en realidad fluye, aferrada a lo in-permanente,

es decir una vida centrada en el “yo”.

Nota : En su significado original, la palabra que aquí se traduce como insatisfacción y la cual es frecuentemente traducida como “sufrimiento” (dukkja) abarca el significado no solamente de dolor, pena, descontento, sino también todo aquello que es insatisfactorio, desde dolor físico agudo y angustia severa hasta el cansancio ligero, aburrimiento o leve decepción.

Algunas veces el término es interpretado como “insatisfacción” o “insatisfactoriedad” que en algunos contextos parecería más preciso, mientras que en otras ocasiones la palabra sufrimiento es bastante más expresiva.

En algunas traducciones de los textos originales se dice por ejemplo, que junto a que el nacimiento, la enfermedad, y la vejez, etc. son sufrimiento, el placer es sufrimiento. Y esto obviamente es difícil de entender, pareciera carecer de sentido, especialmente si lo ubicamos en el contexto del pensamiento occidental. Pero si lo reformulamos como “el placer es insatisfactorio” se vuelve más entendible, pues todo placer es inpermanente y eventualmente genera o le sigue su opuesto, y, desde este punto de vista por lo menos, este mecanismo es insatisfactorio.

Como ya se dijo, la doctrina del Buddha enseña que la insatisfacción, o el sufrimiento, es ineludible en una vida centrada en el yo. Considerado el “yo” como una entidad fija, una alma eterna e incambiable, algo que de por si es una ficción, que no es real.

La médula central de cada ser no es un alma inmutable sino una corriente vital, podríamos llamarlo un “flujo de energía”, continuamente cambiante, el cual nunca es el mismo por dos segundos consecutivos. Por lo tanto el “yo” considerado como un alma eterna, es en este contexto una ilusión, es decir que cuando se le considera desde este punto de vista no es real, y es solamente dentro de esta ilusión de mismidad que un sufrimiento último puede existir.

Cuando la auto-ilusión es finalmente transcendida y se logra la iluminación final, el estado último que está más allá del universo relativo es alcanzado. En este último estado, que el buddhismo denomina “lo incondicionado”, el nirvana, el sufrimiento se extingue; pero mientras cualquier elemento del yo permanezca, aunque sea una ilusión, el sufrimiento permanece potencialmente en su interior.

Debemos entender, entonces, que la primer noble verdad no significa que el sufrimiento es ineludible; significa que el sufrimiento es ineludible en una vida centrada en el yo, o dicho de otro modo : mientras la ilusión de la mismidad permanezca.

También debemos ver este sufrimiento o insatisfacción profunda (dukkja), en la perspectiva del samskara, dentro del continuo ciclo de existencias en el fluir, a la cual las personas seguirán atadas dolorosamente en la medida que sigan estando centradas sus vidas en la ilusión del “ego propio”.

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2ª Noble Verdad El sufrimiento es causado por el anhelo o el apego.

El Buddha sostiene que las sensaciones (los datos sensoriales como por ejemplo olores, sonidos, sabores, el tacto y los placeres corporales, así como también las impresiones intelectuales como las ideas), ingresan al ser humano a través de sus agregados (skandas) e inevitablemente hacen surgir los anhelos.

Las experiencias sensoriales en si mismas no son la causa del sufrimiento, el responder apegándose o fijándose a estas sensaciones si lo es. El anhelar, querer, desear, y obsesionarse con repetir y sostener esas experiencias, el generar apetitos, es lo que en realidad causa el sufrimiento.

En otras palabras : el apego trata de capturar o solidificar aquello que fluye permanentemente.

“ .. y este es el noble compromiso sobre el surgimiento de dukkja : comprender que el anhelo, ligado a la pasión y a la codicia, conduce al apego del goce, del placer y de la generación de vida* .. “

Nota :  la generación de vida se entiende como el efecto o la consecuencia del karma anterior acumulado, que es conducente a tener que seguir en la rueda de la vida. Es decir que apegándose, codiciando, deseando, la persona se ata al samskara, y de esa manera debe seguir en el sufrimiento.

Las sensaciones, que están fluyendo permanentemente hacia nosotros, se vuelven contraproducentes solamente en el caso en que busquemos adherirnos a las experiencias placenteras, es decir cuando tratamos de capturar lo efímero. Inversamente sucede lo mismo, cuando nos sentimos indignados, ofendidos, y/o dañados personalmente por sensaciones dolorosas o molestas, que no nos producen placer, nos hemos identificado erróneamente con un objeto (por ejemplo nuestro ego o alma), cuando en realidad no somos más que un proceso de agregados que cambian. En otras palabras: hemos cometido el error de olvidarnos que nosotros también somos realidades inpermanentes y transitorias.

“.. como realidad inpermanente y transitoria, solo se puede sentir molesto, dañado o indignado aquel que se adhiere a su ego, que piensa de si mismo como si fuera una sustancia que perdura a través del tiempo (como si tuviese un alma) ..”

Anhelar para el Buddha, es tanto una pasión emocional como una mala concepción intelectual de la realidad. El sufrimiento (dukkja), por lo tanto, es causado cuando la persona se atribuye falsamente una realidad absoluta en donde solo hay una realidad relativa.

Del SAMYUTTA NIKAYA : “.. y esto bhikkhus, es la noble verdad sobre el origen y la formación del sufrimiento (dukkha) : el anhelo de ser, de convertirse en, de alcanzar, acompañado por la pasión y el placer, apeteciendo, esperando, pretendiendo, codiciando, ambicionando, apegándose a los placeres que se encuentran en esto o en aquello, deseando llegar a ser, de convertirse en, tratando de alcanzar, o bien deseando llegar a no ser, de no convertirse en, de no alcanzar ..”

Anhelar o desear inevitablemente lleva a más sufrimiento.

Cuando por el contrario se abandonan los anhelos,

es decir al no desear más, comienza a emerger la posibilidad del despertar.

Para el buddhismo, el origen de la insatisfacción es el deseo,

comenzando por el deseo de trascendencia, es decir el apego al ego propio.

La segunda noble verdad no se refiere a casos individuales o a causas inmediatas. Significa que la fuerza integradora que mantiene unido al curso de la vida es el deseo centrado en el “yo”, para el curso de la vida esta ilusión del “yo” contiene en sí misma las condiciones para el sufrimiento, por lo tanto, cualquier accidente, circunstancia adversa, mala decisión, o lo que sea, es meramente una “ocasión” para el sufrimiento o la insatisfacción.

Obviamente es imposible, por la naturaleza del mundo en que vivimos, curar el sufrimiento a través de la eliminación de toda ocasión o causa que pueda llevar a ello, mientras que en el buddhismo es posible atacar sus causas primarias o fundamentales.

Los textos buddhistas describen repetidamente al hombre como un ser apegado y encadenado al sufrimiento. Se utilizan muchas palabras en pali para describir esta patética situación, como saçyojana, bandha y pàsa, que significan apego, esclavitud y atadura, respectivamente. Uno de los suttas emplea un ejemplo similar para ilustrar la manera en la que el hombre es encadenado a la vida samskárica. De acuerdo con este símil, un toro negro y un toro blanco están atados juntos con una soga. En esta situación no puede decirse que el toro negro es un impedimento para el toro blanco, o que el toro blanco es un impedimento para el toro negro. En realidad es la soga con la que están atados juntos la que constituye el impedimento. De forma similar, el mundo externo no es un impedimento para el hombre, ni el hombre es un impedimento para el mundo externo. El deseo de repetir experiencias placenteras y el de trascendencia centrada en el ego, son las ataduras con las que el hombre se ata al mundo externo, lo que forma el impedimento. El deseo es un impedimento muy fuerte que encadena al hombre con el mundo externo y de ahí surge el ciclo siempre recurrente de nacimientos y muertes. Este fuerte impedimento lo podemos dividir a su vez en seis cuerdas emergiendo de las facultades de los seis sentidos, es decir, el ojo, el oído, la nariz, la lengua, el cuerpo, y la facultad mental. La facultad mencionada en último término, en pali se le llama mano, y se refiere al sentido que unifica todas las otras facultades.

La palabra pali para la facultad sensitiva es indriya, una palabra muy interesante que revela mucho acerca de la situación humana. Indra significa señor o rey, y las facultades sensitivas son llamadas indriyas porque nos dominan en exceso. Actúan como nuestros señores o amos y nosotros les obedecemos como esclavos. El ojo desea mirar formas placenteras, el oído desea escuchar sonidos placenteros, la nariz oler aromas placenteros, la lengua disfrutar sabores placenteros y el cuerpo sentir objetos táctiles placenteros. La facultad mental que unifica a todas las otras facultades sensitivas, resulta terriblemente afectada cuando es arrastrada en diferentes direcciones por los distintos estímulos sensoriales, mientras tiene que lidiar también con su propia parte de agitaciones en forma de expectativas, recuerdos, e imaginaciones.

En el Saçyutta Nikàya se ilustra la lucha de los seis sentidos con un símil elocuente. De acuerdo con este símil, seis animales que tienen diferentes hábitos y diversos campos de acción son atados juntos en un nudo por una fuerte soga. Los seis animales son un cocodrilo que trata de correr al agua, un pájaro que trata de volar en el aire, un perro que trata de correr a una aldea, un zorro que trata de huir a un cementerio, un mono que trata de irse a la selva, y una serpiente que trata de deslizarse hasta un nido de hormigas. Estos seis animales están luchando constantemente para alcanzar sus entornos o ambientes respectivos. De igual forma, los seis sentidos constantemente están buscando gratificación en sus propias esferas, y el hombre común, no entrenado en la disciplina budista, que no tiene control alguno sobre sus facultades sensoriales, se siente terrible-mente confundido.

A través de nuestros sentidos estamos encadenados a los estímulos sensoriales. Estamos encadenados a estímulos sensoriales placenteros en forma de avidez. Nos encanta ver objetos placenteros y gastamos una gran cantidad de tiempo, energía y dinero en nuestro esfuerzo por procurarnos tantos objetos placenteros como sea posible. Nos encanta escuchar palabras placenteras; si alguien habla bien de nosotros lo recordaremos frecuentemente con placer y nos apegaremos a ese placer. Nos encanta comer alimentos sabrosos. Esta es una gran debilidad en la mayoría de nosotros. Aún cuando la comida sabrosa es dañina para nuestra salud, el deseo de complacer la lengua es tan grande que somos indulgentes con la comida aún a costa de arriesgar nuestras preciosas vidas. Esta es la manera en que algunas veces vamos hasta el extremo de decapitarnos con nuestras propias lenguas. El deseo del hombre de satisfacer su deseo sexual es igualmente intenso, ya que corre un gran riesgo de sufrir dolor y debilidad por las enfermedades sociales que pueda contagiarse, o las situaciones adversas que pueda generar, en el curso de encontrar o repetir esas satisfacciones elementales. El empeño del hombre moderno puede ilustrarse con el símil tradicional de la hormiga que cayó en el frasco de miel, hundiéndose y ahogándose en los placeres que estaba tratando de disfrutar.

Así como hemos llegado a estar encadenados por la avidez, así también podemos quedar atrapados por lo contrario, la aversión y el odio. Nuestra aversión surge por un estímulo sensorial desagradable. En tanto más fuerte sea la aversión, con mayor tenacidad quedamos encadenados al objeto desagradable. Tomemos un ejemplo, supongamos que hemos visto un objeto desagradable justo antes o durante una de nuestras comidas. Nuestra aversión puede crecer de manera tan poderosa que rechazaremos hasta la comida más deliciosa. Si vemos un gusano en un platillo específico, nuestra aversión puede llevarnos a no volver a comer ese platillo, ya que cada vez que lo veamos recordaremos la desagradable experiencia. Tomemos otro ejemplo, si alguien abusa de nosotros frente a un grupo, estaremos verdaderamente enojados contra el abusador. Este incidente llegará a nuestras mentes nuevamente y cada vez que surja experimenta-remos enojo. Cuando recordamos el abuso una y otra vez e inyectamos emociones negativas de enojo y odio en este recuerdo, sabremos así que se ha formado un grillete.

Por medio de estas obsesiones de avidez y de odio, generados a través de la instrumentación de los sentidos, la libertad de acción del hombre está limitada y demarcada. Llegando a ser como un animal atado a un poste por medio de una cuerda, con un reducido campo de actividad limitado por la extensión de la cuerda. Aquí el egoísmo es como el poste, ya que todos estamos atados a la idea del ‘self’ o ‘yo’. La cuerda sería el deseo o la aversión, mientras más fuerte sea la idea del ‘yo’ más egoístas nos volvemos, y mientras más egoístas nos volvemos, con mayor fuerza crecen nuestros deseos, preferencias y aversiones. Y así se forma un círculo vicioso.

Podemos seguir elaborando el símil con mayor detalle: cuando la cuerda del deseo es fuerte, la cuerda se vuelve corta, restringiendo la libertad del hombre para actuar proporcionalmente. El hombre con un sentido muy fuerte del ego es como el animal que está asfixiado por lo apretado y corto de la cuerda. La naturaleza de esta cuerda-deseo es tal que cuando las emociones negativas de agrado o desagrado son débiles, la cuerda en si misma no sólo se debilita sino también aumenta su extensión, dando al animal humano una mayor libertad de acción. Cuando las emociones negativas se debilitan, emergen las emociones positivas como el amor y la compasión, expandiendo así su ámbito de libertad.

El mensaje que encierra el sendero budista, el dhamma o djarma, puede resumirse como un método para rescatar a los seres humanos del entramado del egocentrismo, las emociones negativas y la ignorancia, otorgándoles una libertad completa e ilimitada. En el lenguaje de nuestra analogía, es como cortar la cuerda y desraizar el poste al que está atado el animal.

Los suttas también hablan de otra tendencia humana relacionada con los placeres de los sentidos: vivir en los placeres sensoriales pasados, llegando hasta evitar el disfrute de los placeres presentes. Los objetos sensoriales pasados ya terminaron y cambiaron, pero llegamos a estar tan apegados a nuestro recuerdo de ellos, que experimentamos angustia. Son otra trampa en la que caemos porque nuestro disfrute de los objetos sensoriales es la generación de tres tipos de capricho. Cuando pensamos que tenemos una parte mayor de placeres sensuales que la que tienen los demás, desarrollamos un complejo de superioridad  (seyyamàna); al considerarnos iguales a los otros, desarrollamos el complejo de igualdad  (sadisamàna); y al pensar que somos menos afortunados que los otros en el disfrute de placeres sensoriales, desarrollamos el complejo de inferioridad (hìnamàna). Así tenemos que al utilizar la vara medidora de los placeres sensoriales para cuantificar el status, nos volvemos más y más egocéntricos y sufrimos las consecuencias de todos los complejos posibles, por lo que, a los placeres sensoriales el Buddha les llama la “red de Màra”, es decir el prototipo del hombre mediocre y mundano.

Un sutta en el Saøàyatana Saçyutta explica la situación desde un ángulo diferente. Cuando las facultades sensoriales están sin control, la mente se corrompe, revolcándose en el disfrute de los placeres sensoriales. Tal mente corrupta no encuentra deleite en nobles y más altos logros que elevan la mente (pamojja). Cuando no existe pàmojja, o deleite espiritual, también está ausente el gozo piadoso (pìti). Cuando no hay gozo piadoso no hay relajamiento físico y mental (passaddhi). Aquél que no esté relajado, vive en tensión, frustración y miseria. Esto es lo que se llama en pali sufrimiento (dukkha). Por lo tanto, el sufrimiento se remonta a la falta de control sobre las facultades sensoriales.

Viendo el problema desde otra perspectiva, en el Saøàyatana Samyutta se remonta el origen del mundo desde la experiencia sensorial. Dependiendo de las facultades sensoriales y los objetos sensoriales emerge la conciencia sensorial. La convergencia de estos tres factores, es decir facultades, objetos, y conciencia sensorial, se llama contacto (phassa). El contacto genera sensaciones (phassapaccayà vedanà). En otras palabras, si el objeto es deleitable experimentamos placer al hacer contacto con él. Conforme tendemos a desear más y más las sensaciones placenteras, las sensaciones dan origen al deseo vehemente (vedana-paccayà taähà). Cuando tratamos de poseer los objetos que anhelamos, el anhelo genera adhesión (taähàpaccayà upàdànaç). La adhesión nutre el crecimiento de factores personales (upàdànapaccayà bhàvo), que en su oportunidad causan el nacimiento (jàti). El nacimiento trae en su surgir todas las enfermedades de la edad avanzada, la muerte, el dolor, la lamentación, etc. A esto se le llama el surgimiento del mundo. Así construimos nuestros propios mundos privados e ilusorios, a través de la instrumentación de nuestras facultades sensoriales.

Lo dicho anteriormente, es para demostrar que a través de la dominación que sobre nosotros tienen nuestros sentidos, estamos atrapados en el saçsàra (samskara). Si permitimos que reinen libremente, les permitimos que nos controlen. El apego y el sufrimiento son proporcionales a la extensión en que permitamos que nos dominen nuestras facultades sensoriales. Si deseamos libertad y felicidad para nosotros mismos tenemos que subyugar los sentidos y hacerlos nuestros servidores.

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3ª Noble VerdadLa cura para el sufrimiento es el “no-apego”, o la cesación del anhelo.

Del SAMYUTTA NIKAYA : “.. bhikkhus, cualquier deseo o pasión en relación al anhelar, tanto de formaciones* o de estados, es un vicio, una violación de la mente. Del mismo modo cualquier deseo o pasión en relación al deseo de sonidos .. de aromas .. de gustos .. de sensaciones táctiles .. de ideas .. es un vicio, una violación de la mente. Cuando en relación a esas seis bases, los vicios o violaciones de la conciencia son abandonados, entonces la mente se inclinará al renunciamiento. La mente enseñada y disciplinada en el renunciamiento se siente maleable para adquirir el conocimiento directo de aquellas cualidades que valen la pena de ser adquiridas ..”

* Formas o formaciones (ver samskara) son términos técnicos y propios en la terminología particular del buddhismo, que se refieren a cualquier cosa que se forma, cualquier cosa que esté constituida de algo más que lo elemental. Por ejemplo la ira de una persona es una formación, las imaginaciones y las ideas son formaciones mentales, en el campo volitivo la formación sería generación de karma como ya hemos visto, etc. etc.

Algunas formaciones mentales están presentes constantemente y se denominan universales : como el contacto, la atención, la sensación, la percepción y la volición. Otras surgen en determinadas circunstancias : el afán, la determinación, la conciencia, la concentración, y la sabiduría. Unas liberan el espíritu y ayudan a transformar el sufrimiento, y otras por el contrario aprisionan.

Del SAMYUTTA NIKAYA “.. y esta bhikkhus, es la noble verdad sobre la extinción del sufrimiento : el apagamiento, la disolución, y el fin del deseo, hasta que no quede el menor vestigio, y la cesación, es decir : el renunciar, abandonar, desapegarse, y desprenderse del anhelo ..”

Del ITIVUTTAKA :  “.. sean las que fueren las virtudes que pudiesen existir, formadas o no, la virtud del des-apasionamiento (el no-sometimiento a la intoxicación producida por Mara, la eliminación de la sed, el des-arraigamiento del apego, el quebrar la rueda de la vida, la destrucción del anhelar, la cesación, el des-atamiento), es considerado lo supremo. Aquellos que tienen confianza en las virtudes del des-apasionamiento tienen confianza en aquello que es supremo, y para aquellos con confianza en lo supremo, supremo será el resultado ..”

Del  MAJJHIMA NIKAYA :  “.. bhikkhus esta es la paz, lo exquisito : el aquietamiento de todas las formaciones, el renunciamiento a todas las adquisiciones y consecuciones, la extinción del anhelar, el des-apasionamiento, la cesación, el liberarse de las ataduras .. “

Pero la libertad no es en si misma la simple renuncia a todas las emociones y sentimientos, es la capacidad de elevarse por encima de las sensaciones que nos llegan. La persona sigue sintiendo dolor o placer, pero ya no se adhiere a estas experiencias fluctuantes.

del DHAMMAPANDA : “.. los iluminados, en todo momento, vencen en verdad todos los apegos. El sabio no usa palabras vanas en objetos de deseo. Cuando el placer o el dolor llegan a ellos, los hombres sabios sienten por encima del placer y el dolor ..“

“.. aquel que sabe que su cuerpo es una ilusión, que es como la espuma de una ola, como la sombra de un espejismo, rompe las agudas flechas de la tentación (Mara), ocultas en las flores de las pasiones sensuales, y prosigue su sendero, invisible a la muerte ..“

Del SAMYUTTA NIKAYA : “.. sea en el pasado, en el presente, o en el futuro, quienquiera que considere las cosas deleitantes y placenteras de este mundo como inpermanentes, miserables, y sin ego (anatman*), y como enfermedades y dolor, ese es quien supera al sufrimiento ..“

* anatman : concepción central del buddhismo, que significa inexistencia de atman.

* atman : concepción central del hinduismo, que como ya se explicó antes quiere decir alma, ego subyacente, o yo trascendente, etc., sustancia invisible e imperceptible, que permanece a lo largo de las realidades cambiantes de la vida de una persona, especialmente en relación a hipotéticas existencias futuras, transmigraciones, resurrecciones, etc., aplicable a toda otra concepción metafísica como las del hinduismo, o las de diversas otras religiones, como las  judeocristianas, musulmana, y otras.

Para el buddhismo, el camino hacia la verdadera liberación

puede alcanzarse destruyendo el deseo.

Es el deseo de una vida centrada en el “ego” lo que sostiene juntas las fuerzas que comprenden el curso de la vida, el flujo de la existencia al cual llamamos el “yo”, y es solamente por esta ilusión del “yo” que existe la insatisfacción o el sufrimiento. Pero con la destrucción de estas fuerzas que sostienen la ilusión del “yo”, también son destruidas las raíces del sufrimiento.

En síntesis :

El fin último de la práctica buddhista, es aniquilar el yo (o sea el ego propio),

para de esa forma romper con la causa que conduce al resurgimiento de la vida.

Es aquí donde surgen muchas interpretaciones erróneas, y es natural que surjan, pero una vez que nos damos cuenta que aniquilar el yo es aniquilar una ilusión, esta interpretación errónea desaparece. Cuando la ilusión es aniquilada, aparece la realidad, de manera que destruir la ilusión es revelar la realidad. La realidad no puede ser descubierta mientras la ilusión del yo continúe obscureciéndola.

Ahora bien ¿qué es esta realidad que aparece cuando se quita la ilusión?

La realidad última es la incondicionada,

también llamada la no-nacida, la no-originada,

la no-creada y la no-compuesta.

Podemos inadecuadamente y no muy precisamente, describirla como un estado positivo del paquete de skandas. Se caracteriza por la felicidad suprema y la completa liberación del sufrimiento y es tan diferente de la existencia ordinaria que no puede ser dada una descripción real.

Lo incondicionado puede ser indicado o descrito (hasta cierto punto) solamente mencionando aquello que no es, ya que está más allá de las palabras y del pensamiento.

De ahí que, en los textos buddhistas, lo incondicionado muchas veces es explicado como la eliminación final, dentro de nuestra propia mente, de las semillas de avaricia, de odio y de ignorancia. Esto por supuesto, también implica la perfección máxima de las características positivas opuestas : la generosidad, el amor benevolente, y  la sabiduría.

En síntesis :

El desapego y la extinción del deseo,

surgen de la realización filosófica de la in-permanencia y la transitoriedad.

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4 ª Noble Verdad :   El Óctuple Noble Sendero (la praxis)

Se trata de la cura para el sufrimiento, caracterizada en la tercera noble verdad como “no-apego”, que tiene ocho pasos o estadios de realización práctica.

El Óctuple Noble Sendero constituye la práctica central del buddhismo, es un conjunto de actitudes y actividades sugeridas, que conducen a la extinción del sufrimiento, es decir que se trata de un camino hacia la liberación.

En el texto del SAMYUTTA NIKAYA el Buddha establece los ocho pasos del noble sendero :

  • Comprensión o Visión correcta*
  • Pensamiento o Intención correcta*
  • Habla correcta*
  • Acción correcta*
  • Forma o Medio de Vida correcto*
  • Esfuerzo o Diligencia correcta*
  • Atención correcta*
  • Concentración correcta*

* La palabra “Correcto” para la terminología buddhista quiere decir lo que es recto o derecho, adecuado y beneficioso, (samma en pali o samyak en sánscrito), su significado es lo opuesto a lo que es incorrecto, es decir torcido, perjudicial, equivocado, o erróneo. No se trata de juicios morales, ni modelos impuestos desde el exterior de la persona, sino que son formas que deben surgir de la atención propia, descubriendo lo que es y lo que no es beneficioso.

Estas ocho fases guían al buscador entre las dos trampas : la indulgencia extrema por un lado y el ascetismo extremo por el otro. Las ocho admoniciones forman los detalles éticos del principio de vida mas general, el llamado : Camino del Medio.

Nota : aunque es conveniente hablar de los varios aspectos del Óctuple Sendero, en forma de ocho pasos, éstos en realidad no pueden ser considerados como pasos separados tomando uno después del otro. Por el contrario, cada uno debe ser practicado junto a los otros, y sería mejor pensar en ellos como si fueran ocho líneas paralelas dentro de un mismo camino, en lugar de ocho pasos sucesivos.

Nota : las enseñanzas que ha dejado el Buddha para la ejercitación y el entendimiento del óctuple noble sendero son verdaderamente cuantiosas. Se trata de una disciplina muy minuciosa, que debe ser abrazada intensamente y practicada constantemente a lo largo de la vida, y que rebasa todo intento de resumen sin caer en forzosas omisiones y obligadas generalizaciones.

A modo de ejemplo, se describen algunos pocos detalles :

Comprensión correcta (también llamada visión correcta o recto entendimiento, es decir el conocimiento sobre la verdadera naturaleza de la existencia) : Es la primera práctica del óctuple noble sendero.

Consiste ante todo, en comprender a fondo las cuatro nobles verdades : el sufrimiento, como se forma, el hecho de que puede transformarse, y la senda de la transformación.

Buddha dijo que hay que tener confianza en que este sendero sirve, de que hay personas que han sido capaces de transformar su sufrimiento y su insatisfacción avanzando por él.

Buddha creía que la confusión mental y emocional se deben combatir diariamente. La comprensión correcta ocurre cuando la mente de la persona penetra a través del velo de la conciencia ingenua (por ejemplo considerarse a si misma como ego o poseedora de un alma inmortal) para llegar a la verdadera naturaleza de las cosas.

El Buddha comprendió que la claridad de pensamiento era mucho más difícil en aquellos temas en los que la pasión tiene intereses fuertes. Por eso la persona que ya se encuentra en camino, debe vigilar especialmente las tentaciones que pueden surgir de las sensaciones (dentro de los cinco agregados del estado de persona).

En el texto del MAHJJIMA NIKAYA por ejemplo, encontramos listas de méritos y faltas, algunas bastante predecibles. Parte de la comprensión correcta es separar las faltas (por ejemplo destrucción de seres vivos, robar, mentir, acumular riquezas, charla frívola, sexo, etc.) de los méritos (abstenerse de destruir a seres vivos, abstenerse de robar, abstenerse de mentir, abstenerse de acumular riquezas, abstenerse de las charlas frívolas y del sexo, etc.)

Pero más interesante que estas listas piadosas, bastante comunes con otras religiones, es el echo de que el budismo original trata al rigor intelectual como una virtud y a la ignorancia como un pecado (para utilizar un concepto occidental). En el lenguaje del Buddha diríamos que el encarar la vida con rigor intelectual es lo correcto y el hacerlo desde la ignorancia es lo incorrecto.

Nota del autor : Aclaremos que este “rigor intelectual” no es libre, ni propio de la mente de cada uno, por el contrario, implica ver al mundo únicamente desde la concepción buddhista, asumiendo como válida su cosmovisión propia. Es en este ámbito, a mí entender, que se presenta una de las falacias fundamentales del buddhismo, que es tildar de razonamiento intelectual o de pensamiento lógico lo que en realidad es una concepción metafísica.

Algunas sectas buddhistas posteriores, han falsificado o eliminado este concepto original del Buddha, introduciendo en sus creencias posturas similares a las religiones occidentales, en el sentido de la hostilidad hacia el intelecto, argumentando que la fe ignorante es preferible o más importante que el pensamiento lógico.

Por el contrario para Buddha la Comprensión Correcta es el pensamiento discernidor que ayuda a una persona a ver mas allá de las gratificaciones de satisfacción, incluyendo en éstas no solo las materiales y mentales, sino también las de tipo espiritual o místico, haciéndola conciente de las implicancias de causa y efecto (karma) que esas gratificaciones tienen a largo plazo. El pensamiento crítico es para el Buddha, parte del sendero moral hacia la libertad, porque le permite a la persona reconocer la confusión interna.

En el texto del DHAMMAPADA el Tathágata dice : “ .. un enemigo puede herir a un enemigo, y un hombre que odia puede herir a otro hombre, pero la mente del hombre, mal dirigida, puede hacerle un daño mucho mayor .. “

El primer paso de este camino es muy importante : con el recto entendimiento se comienza por hacer el esfuerzo de ver las cosas como realmente son, o por lo menos intentarlo sin auto-engañarse o evadirlo. Una mera apreciación intelectual de la naturaleza de la existencia, y como tal, puede ser considerado como el inicio del sendero. Pero cuando este sendero se ha seguido hasta el final, esta apreciación meramente intelectual se convierte en un penetrante y directo discernimiento de los principios de la enseñanza, aceptados solo intelectualmente al principio.

El recto entendimiento puede ser considerado como la comprensión completa de la doctrina del Buddha, basado en el reconocimiento de las tres características dominantes del universo relativo, del universo del tiempo, forma y materia.

Estas tres características pueden ser agrupadas de la siguiente manera:

  • Inpermanencia : todas las cosas en este universo son incesantemente cambiantes, nada es estable ni permanente.
  • Insatisfacción : algún grado de insatisfacción o de sufrimiento es inherente a la vida centrada en el yo, o en la vida con las limitaciones de un universo relativo de experiencia personal.
  • Impersonalidad : No ser, saber y ser conciente que no se es. Ningún ser humano o cualquier otra forma de criatura viviente, posee un alma o “yo” fijo, incambiable y eterno. En lugar de esto, todo ser está constituido de una corriente de fuerzas cambiantes, un flujo siempre cambiante de materia, o fenómenos mentales, como un río el cual está siempre en movimiento y nunca se detiene ni por un segundo.

El “ego” o “yo mismo”, entonces no es un ente estático, sino un reflejo de nuestros agregados, un flujo siempre cambiante.

Este concepto dinámico de la existencia es típico del más profundo pensamiento buddhista,

no hay nada estático en la vida, y ya que ésta fluye constantemente,

entonces se debe aprender a fluir con ella.

Otro aspecto del recto entendimiento es el reconocer que el universo sigue su curso en base a una estricta secuencia de causa y efecto o de acción y reacción, una secuencia tan invariable y tan exacta en el aspecto moral y mental como en el físico. De acuerdo con esta ley moral de acción y reacción (samskara) toda acción buena o sana traerá eventualmente al que la realice la felicidad en algún momento. Mientras que las insanas o malas acciones morales traerán sufrimiento al que la realice.

Los efectos de las acciones volitivas sanas e insanas (karma), es decir la felicidad y el sufrimiento que resultan de ellas, generalmente no se presentan inmediatamente, con frecuencia existe un espacio de tiempo considerable para que la felicidad y el sufrimiento resultantes puedan ocurrir cuando las condiciones apropiadas se presenten. Los resultados podrían no aparecer dentro de la vida presente. De este modo al morir, normalmente hay un balance de méritos, los cuales aún no han producido su experiencia de felicidad, y al mismo tiempo hay otro balance por los deméritos, los cuales aún no han dado origen al sufrimiento, el cual es su resultado ineludible.

Al morir, el cuerpo se desintegra, por supuesto, pero la corriente de la vida continúa, no en forma de una alma inmutable (atman), sino en forma de un siempre cambiante flujo de energía. Inmediatamente después de morir, un nuevo ser comienza la vida dentro de este flujo de la existencia, pero el nuevo ser no es necesariamente un ser humano, en el momento del renacimiento podría tomar lugar en algún otro plano de la existencia. Pero en cualquiera de los casos, el nuevo ser es una secuela directa del ser que acaba de morir.

De esta manera el nuevo ser se convierte en una continuación in-interrumpida del ser anterior, y el curso de la vida es constante. El nuevo ser hereda el balance de méritos construido por el ser anterior, y este balance de méritos traerá inevitablemente la felicidad en algún tiempo futuro. Al mismo tiempo, el nuevo ser hereda el balance de deméritos del anterior ser, el cual traerá sufrimiento en algún tiempo futuro.

En efecto, en el sentido de continuidad, el nuevo ser es el mismo ser que el anterior. Exactamente en la misma forma (esto es en el sentido de continuidad solamente) un hombre viejo es exactamente el mismo que el hombre joven que alguna vez fue, el hombre joven es el mismo que el muchacho que una vez fue, el muchacho es el mismo que el niño que una vez fue. Pero la identidad del hombre viejo con el hombre joven, el muchacho y el niño, es solamente la continuidad, no existe ninguna otra identidad.

Todo en el universo cambia día a día y de momento a momento por lo tanto todo ser en este momento es ligeramente diferente al ser del momento anterior, la única identidad se debe a la continuidad. De la misma forma, el ser que renace es diferente del antecesor que ha muerto, pero la identidad que se debe a la continuidad permanece como antes.

Estas enseñanzas son básicas en la doctrina del Buddha (la ilusoria naturaleza del “yo” o “self”, la ley de la acción y la reacción en la esfera de la moral, y el renacimiento de las fuerzas de la vida) pero no hay necesidad para nadie de aceptar cualquiera de estas cosas cuando vaya en contra de su razón. Aceptar cualquier enseñanza en particular no tiene importancia, lo que es importante es el esfuerzo continuo, ver las cosas como realmente son, sin el autoengaño o la evasión.

Esto es suficiente para un breve esbozo de la doctrina bajo el título de recto entendimiento. El segundo paso, recta intención o pensamiento, es la liberación de las facultades intelectuales de los factores emocionales adversos, tales como la sensualidad, la malevolencia y la crueldad, los cuales hacen imposibles las decisiones sabias  e imparciales.

Pensamiento correcto (también llamado recta intención o propósito, por ejemplo libre de sensualidad, malevolencia y crueldad) : Cuando se ha formado en la persona una comprensión o visión correcta, tenemos como corolario el pensamiento correcto. Es necesario que la comprensión o visión correcta sea la base de los pensamientos de la persona, y si se practican continuamente la visión correcta irá mejorando. Los pensamientos son las palabras de nuestra mente. El pensamiento conduce con frecuencia a la acción, por eso necesitamos el pensamiento correcto para llegar a la acción correcta.

Practicar el pensamiento correcto no es fácil, nuestra mente piensa a menudo en cosas diferentes a las que el cuerpo hace. Uno de los modos de comenzar es practicar la respiración conciente, eso es un importante vínculo entre el cuerpo y la mente. Cuando nos concentramos en hacer eso, unimos el cuerpo con la mente y volvemos a constituir un todo.

La práctica es la concentración meditativa, en la que se aprende a manejar las dos partes del pensamiento : el inicial y el que se desarrolla a partir del primero.

Estas prácticas se concentran alrededor de cuatro puntos, pero pueden realizarse de muchas otras maneras :

1 – tratar de tener percepciones correctas conducentes a pensamientos correctos, ya que las percepciones incorrectas causan pensamientos in-correctos,

2 – tratar de gobernar el pensamiento para que siempre regrese al momento presente, ya que su tendencia es alejarse de la realidad,

3 – tratar de gobernar la voluntad real con el propósito de querer comprender los hábitos y las adicciones propias,

4 – tratar de manejar la voluntad real para lograr la suficiente motivación de comprenderse uno mismo, etc. etc.

Atención correcta : (también llamada recta atención, se trata del perfeccionamiento de la facultad natural de la atención).

Siempre las personas están poniendo la atención en algo. La atención puede ser apropiada (correcta) como cuando permanece en el momento presente, o inapropiada (incorrecta) cuando está atenta a algo que le impide vivir el aquí y ahora.

La atención correcta lo acepta todo sin juzgar ni reaccionar, y además es inclusiva y afectuosa.

La práctica consiste en encontrar formas de alimentar la apropiada atención a lo largo del día.

A efectos de su ejercitación, se la suele dividir en siete partes :

Una de ellas es por ejemplo aliviar el sufrimiento de otra persona, simplemente prestándole atención: ”.. si no se está plenamente presente, si se está pensando en otra cosa, no se podrá realizar el milagro de aliviar el sufrimiento de otra persona ..”

Otro es la comprensión : ver y comprender nace de la atención correcta. Cuando se es conciente del presente, se puede ver y escuchar con profundidad, y los frutos son siempre la aceptación y el deseo de aportar felicidad al otro.

La función primaria de la recta atención, es desarrollar una conciencia creciente de la irrealidad del “ego” o “yo mismo”. Sin embargo, ese entrenamiento implica también el continuo mejoramiento de la normal facultad de la atención, de esta manera se prepara a la mente para enfrentar mejor los problemas y el estrés del trabajo diario de la vida cotidiana. Por este camino es posible lograr una conciencia expandida e intensificada, y eventualmente ser capaz de discernir las cosas como realmente son.

En el camino del Buddha, la atención plena consiste en desarrollar la facultad de la atención hasta producir una constante conciencia de todos y cada uno de los pensamientos que surjan, toda palabra que se hable y todo acto que se realice, con la visión de mantenerles libres del interés personal, del prejuicio emocional y de la ilusión de un “yo”.

La Recta Atención tiene muchas aplicaciones dentro de la esfera de las actividades diarias. Por ejemplo puede emplearse para producir una conciencia más aguda, una clara comprensión de los motivos de estas actividades, y esta clara comprensión de los motivos es extremadamente importante.

El primer entrenamiento que Goutama, antes de convertirse en el Buddha, recibió en la práctica de la meditación yoga, continuó jugando un rol importante en sus futuras concepciones. Después de todo había utilizado esas prácticas de meditación profunda durante los días en los que alcanzó su iluminación. Se trata de un entrenamiento psicológico y filosófico muy penetrante, basado en la concentración intensa y la tranquilidad profunda, que permite percibir y reflexionar sobre facetas de la realidad, frecuentemente enmascaradas y confundidas en el estado normal de conciencia.

En el DIGHA NIKAYA el Tathágata establece los cuatro puntos fundamentales de la contemplación (es decir en que cosas el discípulo debe ir focalizando su atención), que son las cuatro formas de establecer la atención individual consciente a través de lo purificado interiormente y la recta conducta :

1 – Contemplación del cuerpo (ser conciente del cuerpo en el cuerpo), aprehender sucesivamente lo orgánico para establecer la atención personal consciente, venciendo excesos y defectos en cada situación.

2 –  Contemplación de los sentimientos o sensaciones (ser conciente de las sensaciones en las sensaciones), aprehender sucesivamente la formación de ideas para … (ídem anterior).

3 – Contemplación de la mente (ser conciente de la mente en la mente), aprehender sucesivamente la actividad psíquica para … (ídem puntos anteriores).

4 – Contemplación de los fenómenos* (ser conciente de los fenómenos en los fenómenos), aprehender sucesivamente lo teórico para … (ídem puntos anteriores).

* Con la palabra fenómenos se entiende los objetos de la mente. Cada una de las formaciones mentales (generadoras de karma) debe tener un objeto. Si se está enojado (formación mental) se debe estar enojado con alguien o con algo, y eso es el objeto de la mente en ese momento. Como hay cincuenta y un formaciones mentales también existen otros tantos objetos de la mente o fenómenos.

El Buddha recomienda que el discípulo encuentre un lugar tranquilo y solitario para sentarse, y que con las piernas cruzadas y el cuerpo erguido, comience con la contemplación del cuerpo, enfocando el proceso de respiración. Hacerse consciente del aire que entra y que sale del cuerpo. Después de calmar así las funciones del cuerpo, se pasa a enfocar la atención hacia la naturaleza misma de la anatomía y sus funciones fisiológicas.

“ .. así se queda en contemplación del cuerpo, sin considerar a su propia persona o a otros, ni a ninguno. Contempla como surge el cuerpo y como perece, es decir contempla el surgimiento y la extinción del cuerpo. Contemplará el hecho de que el cuerpo es como una bolsa con aberturas en los extremos, lleno de pelos, de uñas, dientes, piel, carne, huesos, riñones, corazón, pulmones, estómago, excremento, bilis, flemas, pus, sangre, moco, aceite, grasa, y orina … y con este ejercicio, repetido varias veces hasta que la concentración sea perfecta, se volverá humilde, especialmente en el caso en que la persona se sienta algo orgullosa de su propio cuerpo .. “.

También recomienda el Buddha de que el discípulo contemple la evolución del cuerpo en otras personas, especialmente en aquellas sometidas a la decrepitud de la vejez y a la enfermedad, que contemple detenidamente a los cadáveres, y si puede a los mismos en estado de descomposición. Que trate de contemplar con frecuencia las osamentas y despojos humanos en los cementerios, y medite profundamente sobre todas estas realidades.

“.. con una honestidad penetrante similar a lo hecho para el cuerpo, el discípulo continúa con los fundamentos de la atención, pasando a contemplar sus sentimientos y sensaciones, de lo que siente en ese momento, de como van variando estos estados de un instante al otro, en relación a las sensaciones que percibe y genera, a la formación de las imágenes e ideas que le van provocando en la mente … cuando el discípulo concibe una idea positiva o una negativa, es conciente de ellas, cuando elabora un pensamiento positivo o negativo es conciente de ellos, observa como se forma y deforma cada idea, cada pensamiento, interior y exteriormente, así se ejercita para conocer y liberarse de lo mundano .. “

La práctica de no aferrarse ni rechazar los sentimientos y sensaciones

es una parte importante de esta etapa de la meditación.

Del MAYYHIMA NIKAYA  :

“.. luego de esa etapa el noble discípulo pasará a la contemplación de su mente, de las diversas formaciones, de lo que le suscita pasiones, afectos, adhesiones, que incluso conserva en la memoria, de como están guardadas allí, tratando de ver todo esto sin los enmascaramientos propios de la conciencia..”

“.. focalizará luego su atención, para aprehender sucesivamente la concepción de ideas (ve-danânupassana), en la concepción de ideas positivas y negativas se hace conciente de ellas, cuando elabora un pensamiento positivo, negativo o neutro es conciente de ello .. “

“.. observa de cómo se forma y deforma lo ideal, interior y exteriormente y ambos a la vez, y así se ejercita para conocer y liberarse de lo mundano ..”

“.. focalizará luego su atención, para aprehender sucesivamente la actividad psíquica (chittâ-nupassana), los objetos de sus formaciones mentales, cuando es afectado por la pasión, el odio, y cuando está calmo, sereno, y se hace conciente de ello. Cuando se suscita la absorción, distracción y turbación psíquica, es conciente de ello, cuando es motivado por pensamientos de grandeza y bajeza es conciente de ello, cuando ha concitado la concentración y la dispersión psíquica es conciente de ello ..”

“.. observa de cómo se forma y deforma lo psíquico, interior y exterior-mente y ambos a la vez, y así se ejercita para conocer y liberarse de lo mundano ..”

“.. focalizará luego su atención, para aprehender sucesivamente lo teórico (dzammâ-nupassana), sobre los cinco impedimentos (nivárana) .. cuando aparece el deseo sexual es conciente de ello, de cómo se genera, de cómo se elimina, y se evita su reaparición, cuando aparece el desánimo, es conciente de ello, de cómo se genera, de cómo se elimina y se evita su reaparición, cuando aparecen excesos y defectos, es conciente de ellos, de cómo se generan …, cuando aparecen dificultades, es conciente de ellas, de cómo se generan …, cuando aparece la duda obsesiva, es conciente de ello, de cómo se genera, de cómo se elimina y se evita su reaparición ..”

“.. observa de cómo se forma y deforma lo teórico, interior y exteriormente y ambos a la vez, y así se ejercita para conocer y liberarse ..”

“.. focalizará luego su atención, para aprehender sucesivamente las cinco conformaciones estructurales (kjandza) .. conoce como es, surge y desaparece la función real, conoce como es, surge y desaparece la función ideal, conoce como es, surge y desaparece la función significativa, … la función comunicativa, … la función cognoscitiva .. “

“.. observa de cómo se forman y deforman las cinco conformaciones estructurales, interior y exteriormente y ambas a la vez, y así se ejercita para conocer y liberarse de lo mundano ..”

“ .. focalizará luego su atención, para aprehender sucesivamente las seis proyecciones sensoriales  (salaiatana) .. conoce el ojo y la visión, como es, surge y desaparece la proyección visual, conoce el oído y la audición, como es, … auditiva, conoce la nariz y el olfato, como es, … olfativa, conoce la lengua y el gusto, como es, … gustativa, conoce la piel y el tacto, como es, … táctil, conoce como es el cerebro y el pensamiento, como es … mental, .. “

“.. observa de cómo se forman y deforman las seis proyecciones sensoriales, interior y exteriormente y ambas a la vez, y así se ejercita para conocer y liberarse de lo mundano ..”

“.. focalizará luego su atención, para aprehender sucesivamente las siete divisiones de la iluminación (satta boyyjangani) .. cuando está presente la atención íntima es conciente de ella, de cómo surge y se extingue, cuando está presente la formación doctrinaria .., cuando está presente la hombría .., ..la valoración .., ..la aprehensión .., ..la homogeneidad .., ..la ecuanimidad es conciente de ella, de cómo surge y se extingue .. “

“.. observa de cómo se forman y deforman las siete divisiones de la iluminación, interior y exteriormente y ambas a la vez, y así se ejercita para conocer y liberarse de lo mundano ..”

“.. focalizará luego su atención, para aprehender sucesivamente los cuatro compromisos del noble (chattaro ariiasachchani) .. comprendiendo exactamente el compromiso del noble con la insatisfacción profunda, comprendiendo exactamente el compromiso del noble con el surgimiento de la insatisfacción profunda, comprendiendo exactamente el compromiso del noble con la extinción de la insatisfacción profunda, comprendiendo exacta-mente el compromiso del noble con la forma de realizar la extinción de la insatisfacción profunda .. “

“.. observa de cómo se forman y deforman los cuatro compromisos del noble, interior y exteriormente y ambos a la vez, y así se ejercita para conocer y liberarse de lo mundano ..”

“.. las cuatro formas de establecer la atención personal consciente, a través de lo purificado interiormente y la recta conducta, son la extinción de la disfunción profunda (dukkja), que conduce a la experiencia del nirvana .. “

El Buddha ha dejado una extensa enseñanza sobre todas las etapas de la meditación, y en especial de esta última que es la mas difícil, en las enseñanzas a su discípulo Ananda : el sermón sobre los numerosos reinos, el de la felicidad, el del sufrimiento, la alegría, la ansiedad, el desapego, y la ignorancia. El deseo, el estar libre de deseo, la ira, la ausencia de ira, el lastimar y el no lastimar. El reino de la forma y el de la no-forma, para pasar por último al condicionado y al incondicionado.

El objetivo de estos ejercicios es que el noble discípulo aprenda a arreglar su mente firmemente a estos cuatro fundamentos de la atención, de manera que pueda conducir y dominar a sus queridos deseos, a sus acostumbrados caminos, a sus queridos desgobiernos, obstinaciones y violencias, a los efectos de ganar el desapego de ellos, y de ese modo alcanzar la libertad, la gran verdad que es el nirvana.

Nota : a continuación se entra en una trilogía que conforma la parte moral del sendero buddhista, se trata de la recta palabra, la recta acción y los rectos medios de vida. Su función es mantener las impurezas de la mente bajo control y prevenirla de alcanzar expresiones adversas. Estas impurezas, sin embargo, no pueden ser completamente erradicadas tan solo por la moral, de manera que los otros pasos del sendero deben ser aplicados para limpiar la mente completamente de las impurezas.

Habla correcta (también llamada recta palabra, por ejemplo hablar sin falsedad, chisme, aspereza, o charla frívola). Se basa en el pensamiento correcto, nuestras palabras son nuestros pensamientos expresados en vos alta.

Por ejemplo :  – escuchar con atención sin interrumpir,  – hablar con veracidad,  – no hablar con lengua viperina,  – no hablar con crueldad, – no exagerar, ni adornar, ni dramatizar, lo que se dice, – no hablar innecesaria ni irreflexivamente, etc.etc.

Acción correcta (por ejemplo abstenerse de matar, de robar y de cometer adulterio). La base de la acción correcta es realizarlo todo concientemente. Se trata de la acción correcta del cuerpo. Es la práctica de no causar ningún daño, de practicar la no-violencia con nosotros mismos y con los demás, de expresar amor.

Está estrechamente vinculada con los ejercicios de concienciación :

– el respeto por la vida (conciencia del sufrimiento que causa la destrucción de la vida en todas sus formas),

– la generosidad  (conciencia del sufrimiento que causa la explotación, la injusticia social, el robo, la opresión, la marginalidad)

– la responsabilidad sexual (conciencia del sufrimiento que causa la conducta sexual incorrecta),

– la responsabilidad con respecto al propio cuerpo (conciencia del sufrimiento que causa el consumo indiscriminado de alimentos, de remedios, de placeres sensuales, y de drogas).

Vida correcta (también llamado rectos medios de vida, por ejemplo dedicarse a una ocupación que no dañe a seres vivientes, conscientes o no concientes).

Las mas variadas interpretaciones occidentales del buddhismo han caracterizado al devoto buddhista como un asceta severo, que se rehúsa a todos los placeres y conforts, en última instancia algo parecido a un zombi sin sentimientos que se niega a si mismo.

Quizás haya algunos seguidores que sientan la necesidad de hacer semejantes cosas, pero la realidad es que el Buddha jamás declaró que el camino a la iluminación fuera torturarse a si mismo.

Lo dicho tiene sentido cuando comprendemos que el placer y el dolor por si mismos son inherentemente neutrales, y la vida inmoral surge solo de los apegos, que hacen que la persona tienda a seguirlos.

Por lo tanto se puede disfrutar, con moderación, de los placeres terrenales disponibles a cualquier ser humano, sin exagerar y sin apegarse.

Por ejemplo : la pobreza no es un requisito necesario para la iluminación, es solo otro extremo dañino, como la opulencia.

La clave para la vida correcta es entonces :  la moderación en todo.

En el texto del ANGUTTARA NIKAYA el Buddha explica que la vida correcta puede contener prosperidad si se la gana honestamente, sin fraude, ni decepción para otros. La riqueza adquirida legítimamente puede ser una fuente de felicidad, siempre y cuando el anhelo de codicia no nos lleve nuevamente al vórtice del sufrimiento. La prosperidad le puede dar a la persona la felicidad que produce el encontrarse libre de deudas, pero esa prosperidad no debe haber dañado a otro, haberse echo a costa de otro.

Ahora seguimos con los restantes pasos del óctuple sendero :

Esfuerzo o diligencia correcta : es el esfuerzo para destruir las impurezas de la mente y cultivar cualidades saludables. Aquí entramos en la esfera de la psicología práctica, en este contexto, el recto esfuerzo significa esfuerzo de voluntad. En pocas palabras, este paso del sendero es por un lado, la autodisciplina, el entrenamiento de la voluntad con el propósito de prevenir y sobrellevar aquellos estados mentales que retardan el desarrollo, y por el otro lado, cultivar aquellos que aceleran el progreso mental.

Concentración correcta : es el ultimo de los ocho pasos, consiste en el cultivo de estados mentales más altos, hasta alcanzar los estados de absorción, como se les llama en el buddhismo. Estos altos estados mentales sirven para unificar, purificar y fortalecer la mente para lograr la introspección liberadora.

En este último logro la ilusión de la mismidad, con su avidez y sufrimiento, se trasciende y se extingue.

Este estado de introspección penetrante (en inglés : insight) es la última meta de todas las prácticas buddhistas, y con esta viene una penetración directa de la verdadera naturaleza de la vida, culminando en la realización de lo “incondicionado” (el nirvana).

En palabras del buddhismo : aunque lo “incondicionado” es la extinción del yo, no es sin embargo una mera no-existencia o aniquilación total o permanente, pues la extinción del “yo” no es más que la extinción de una ilusión. Toda descripción de lo incondicionado puede fallar, pues está, no sólo más allá de las palabras, sino más allá del pensamiento y la única forma de conocerlo es seguir el Noble Óctuple Sendero hasta el final, hasta sus últimas consecuencias.

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7.  Comentarios sobre el Óctuple Noble Sendero.

Su práctica no debe llevarse a cabo en forma dogmática, como si fuera un reglamento. Y esto vale para la totalidad de la ética buddhista. El sendero no es una ley moral inflexible dispuesta por un juez supremo de otro mundo, ni es un deber absoluto y rígido dispuesto por la razón pura.

“.. así como el discípulo se abstiene de verse a sí mismo como eterno, así también se abstiene de considerar eternos a los códigos éticos ..”

Pero cuidado, esto tampoco lo llevará al otro extremo, es decir al relativismo ético. Simplemente se trata de conservar el camino del medio. El Buddha declara que las decisiones éticas dependen del contexto en las que surgen, pero no por eso cae en una moralidad donde todo vale.

Para el buddhismo todo comportamiento, lo correcto o lo incorrecto de cualquier actividad, será medido en términos de si contribuye a la propia libertad (nirvana) o a la esclavitud (permanecer en el samskara, en la rueda de causa y efecto).

La misma actividad realizada en dos contextos diferentes o por dos personas diferentes, puede tener implicancias también diferentes a efectos de alcanzar la libertad.

De esa manera la filosofía ética del Buddha tiene una calidad líquida, un adaptarse a las situaciones. La ética es la puerta de entrada a la libertad, pero si se la toma dogmáticamente, puede convertirse en un escollo.

Un ejemplo clásico sería el de mentir ante la requisitoria de la autoridad policial de un estado totalitario para proteger a una persona inocente y perseguida, sabiendo que de caer en manos de las autoridades que lo están reclamando le acaecería un mal muchísimo mayor, es decir que se miente para hacerle un bien a otra persona. Esto ha pasado en casi todos los regímenes totalitarios que han perseguido a ciertas minorías para aniquilarlas.

En este caso, es la compasión y no el deber legal, lo que lleva a la acción correcta.

Esto ilustra como una dedicación esclavista a la moralidad doctrinaria es el potencial para frustrar la verdadera moralidad. Por eso el Buddha prefiere el camino del medio, también en el contexto de la moralidad, para no caer en absolutismos o relativismos.

En el MAJJHIMA NIKAYA el Buddha dice “.. sean morales y virtuosos sin estar hechos de morales y virtudes ..“

La compasión fluye cuando se comprende el sufrimiento humano y la in-permanencia de todas las cosas, es decir cuando se toma conciencia de esto. Tanto así, que hasta nuestros enemigos por ejemplo, comienzan a despertar nuestra compasión, cuando advertimos que ellos también están atrapados por el sufrimiento.

Con esta noción, la de estar conscientes del devenir del mundo y del sufrimiento que se genera en ese devenir, de la intrascendencia y la precariedad de todos los seres vivos así como de todas las cosas, el Tathágata buscó rescatar la moralidad de las formalidades vacías en que la habían sumergido los sacerdotes brahmanes.

“.. las reglas y los rituales son vacíos y ciegos sin un corazón cultivado con la compasión ..“ .

Del DHAMMAPADA : “.. el no hacer ni pensar nada malo, el realizar lo que es correcto, y la purificación de la propia mente, es la enseñanza del iluminado .. ”

Nota :  El Buddha aclara en numerosas ocasiones, que el sufrimiento del cual se necesita liberación es el de la atadura al samskara, la rueda de causa y efectos, de continuos renacimientos y muertes.

Al examinar directamente la propia experiencia podemos ver que la tristeza, tensión, miedo, y pena siempre afloran de la avidez, aversión e ignorancia y, por lo tanto, aquellas pueden eliminarse al remover estas impurezas. La importancia de este aspecto visible de la práctica del Dhamma no puede subestimarse, debido a que sirve para confirmar nuestra confianza en la eficacia liberadora del sendero budista.

Sin embargo, el restarle importancia a la doctrina del Samskara y explicar el sentido completo del Dhamma solamente como alivio del sufrimiento mental, a través del aumento de la conciencia, como es muy común en occidente, es privar al Dhamma de las amplias perspectivas de las cuales deriva su profundidad. Al hacer esto, seriamente se arriesga a reducirlo finalmente a poco más que un sistema antiguo y sofisticado de psicoterapia humanista.

El mismo Buddha ha indicado claramente que la raíz del problema de la existencia humana no es simplemente el hecho de que somos vulnerables a la pena, aflicción y miedo, sino que nos atamos mediante el apego egoísta a un patrón continuo que se regenera, de nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte, dentro del cual expe-rimentamos formas especificas de aflicción mental.

También ha sido el Buddha mismo el que ha enseñado que el peligro principal de las impurezas de la mente es el papel fundamental que juegan, por que son la causa de que se mantengan los ciclos de los renacimientos.

Mientras permanezcan estas impurezas sin atenderse, en los niveles más profundos de la mente, nos arrastran a través de los ciclos de la vida y del continuo resurgir, en el cual “derramamos un diluvio de lágrimas”, en las propias palabras del maestro  “más grande que las aguas del océano”.

Cuando estos aspectos son considerados cuidadosamente, entonces vemos que la práctica del Dhamma no tiene la finalidad de llevarnos a una reconciliación cómoda con nuestras personalidades actuales y situación en el mundo, sino iniciar una transformación interior mucho más amplia, que nos dirigirá hacia la completa liberación de los ciclos de existencias mundanas.

Para la mayoría de aquellos que se acercan al budismo auténtico o histórico, la motivación principal para entrar al sendero del Dhamma es su propio y corrosivo sentimiento de insatisfacción respecto al curso de sus vidas, bastante poco iluminadas por cierto, en vez de una aguda percepción de los peligros que existen en la rueda de renacimientos.

Sin embargo, si se pretende seguir el Dhamma hasta su fin y extraer todo su potencial de paz y sabiduría superior, es necesario que crezca interiormente la motivación de una práctica, que va más allá de lo que a prima facie atraería a tomar ese camino. La motivación subyacente debe crecer hacia esas verdades esenciales reveladas por el Buddha, y, comprendiéndolas, se deben utilizar para alimentar la capacidad de quía que tienen a fin de alcanzar la realización de la meta.

La motivación adquiere la necesaria madurez mediante el cultivo del recto entendimiento, el primer elemento del Noble Óctuple Sendero, el cual, según lo explicado por el Buddha, incluye el entendimiento de los principios del kamma y de la ley de causa y efecto, como verdades fundamentales en la estructura de la existencia.

Por más que “contemplar el momento o el presente” sea la clave para el desarrollo de la meditación penetrante, sería en extremo erróneo sostener que la práctica del Dhamma consiste únicamente en mantener la atención en el presente. El sendero buddhista enfatiza el papel que juega la sabiduría como instrumento de liberación, y la sabiduría no sólo debe comprender la penetración de las profundidades del momento, sino una comprensión de los horizontes del pasado y del futuro dentro de los cuales se desarrolla la existencia presente de cada uno.

Tomar pleno conocimiento de la ley de causa y efecto, es decir de los factores conducentes al resurgir de la vida, ofrece esa perspectiva panorámica desde la cual cada uno puede examinar su propia vida en su contexto más amplío, por así decirlo, en la totalidad de la red de relaciones. Esto estimulará la búsqueda del sendero y revelará el significado profundo de la meta hacía la cual se dirige la práctica : el fin de los ciclos de vida, en el sentido de que la mente finalmente se libere del sufrimiento creado por la práctica del existir y del continuo resurgir.


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8. La meta del óctuple senderoel Nirvana.

Nota : El nirvana*, es uno de esos conceptos orientales que más fantasías ha despertado, especialmente en Occidente, y cuya descripción pocas veces se atiene a la definición de origen. Esto se debe a que las diversas interpretaciones que se le han querido dar, se han realizado, la mayor de las veces, desde círculos religiosos ajenos al buddhismo, afirmando cuestiones que el Buddha jamás dijo. Es por eso que para mantener la mayor claridad posible sobre el tema hay que atenerse concretamente a las propias explicaciones del maestro y no apartarse de ellas.

El buddhismo reconoce dos estados en los que se divide la existencia humana :

1 – El ámbito de lo nacido, producido, condicionado y agregado, que es el que todo el mundo conoce.

2 – El ámbito de lo no-nacido, no-producido, incondicionado y no-agregado, que es el Nirvana*, y que no se puede describir.

* Nibbana en pali, nirvana en sánscrito, nie´pan´na en chino, neján en japonés, significa literalmente “salir “, o “extinguir una llama “, y en el caso explícito del buddhismo, estar sin o haber extinguido a dukkha (sufrimiento, insatisfacción profunda), estar libre, desatado, haberse aniquilado y de ese modo liberado del eterno fluir y resurgir.  Es la finalidad última del buddhismo.

Se trata primero, de alcanzar la verdadera libertad, aquella que nos libera del sufrimiento y de la insatisfacción en que una vida vivida incorrectamente nos ha sumergido, y segundo, de lograr morir en ese estado con el fin de no volver a resurgir, es decir de ponerle fin al samskara, a la eterna y dolorosa continuidad de vida y sus ciclos de resurgimientos.

El Buddha habla de nirvana en dos sentidos diferentes :

– nirvana con el substrato* (saupadisesa)

– nirvana sin el substrato* (anpadisesa)

* Substrato se refiere a los cinco agregados que constituyen el “paquete” de skandas que conforma la ilusión de cada persona viviente, concepto sobre el cual  ya nos hemos referido anteriormente.

Frecuentemente lo encontramos jugando con esta imagen en sus discursos.

En el texto del ITIVUTTAKA, el Buddha explica el concepto de libertad con el substrato. Describe al discípulo que efectivamente se ha desapegado de sus impulsos de deseo, y afirma que este individuo a alcanzado la libertad en esta vida :

“.. conserva sus cinco sentidos, a través de los cuales, como aún no han sido destruidos, experimenta sensaciones placenteras o desagradables y siente placer y dolor. Pero ha cesado todo apego, todo anhelo, toda expectativa, toda pasión, todo deseo, toda generación de odio y confusión. A este estado se lo denomina nirvana conservando el substrato .. “

Es decir nirvana con el substrato es vivir y experimentar a través de los cinco sentidos como cualquier persona, pero ni el deseo, ni la confusión mental, surgen de esas percepciones de los sentidos.

Esta forma de libertad no requiere de la persona el estar separada del mundo ni estar en estado de meditación permanente, al contrario se caracteriza por una vida activa, ocupándose de los asuntos cotidianos. El Buddha mismo estuvo enseñando durante 45 años, y es un ejemplo de nirvana con el substrato, porque durante su vida funcionó como cualquier organismo vivo (vía los cinco agregados). Sin embargo permaneció por encima de las manipulaciones que frecuentemente acompañan a esas experiencias.

Dice el Buddha en el DHAMMAPADA  : “.. para aquellos cuya mente está bien entrenada, que vencen a los lazos de los apegos y encuentran alegría en su libertad de las ataduras, quienes libres de las tinieblas de las pasiones brillan por su pureza, aún en esta vida mortal encontrarán el nirvana .. “

En el ANGUTTARA NIKAYA describe nuevamente al individuo que reconociendo las trampas del deseo y habiendo advertido el carácter efímero de la realidad, ha alcanzado la libertad en esta vida :

“.. así el nirvana es inmediato, visible en esta vida, invitador, atractivo y comprensible a los sabios .. ”

Durante el curso natural de los eventos, como le pasa a cualquier persona normal, cuando la impresión (llamémosle satisfacción personal) entra en el individuo, la conciencia de ego salta rápidamente para consentir y mimar esa impresión, y así transformarla en orgullo.

La persona que vive en nirvana, por el contrario, puede recibir las impresiones (el substrato de la experiencia) pero detener el segundo paso, es decir no permitir la entrada de la conciencia de ego.

La violación del curso normal de los eventos es posible porque la persona entrenada finalmente comprende los mecanismos causales que obran en ella y a través de ella, es decir que comprende su propia psicología.

Es a través de esta disciplina increíble, practicada con esmero toda una vida, que se llega a dominar este proceso de desapego. El Buddha describe a este raro sujeto como a una persona que “viaja corriente arriba“ en lugar de sucumbir al flujo normal del apego.

Se podría pensar que esta forma de nirvana contiene en si misma algún tipo de “trascendencia”, pero contrariamente a lo que se supone o se interpreta en círculos ajenos al buddhismo auténtico, no se trata de un lugar en otro mundo, ni de un paraíso o un reino celestial.

En el fondo, y sin quererle poner definiciones donde el Buddha no las puso, se trata nada más ni nada menos que del fruto de la práctica del óctuple noble sendero, cuando se ha logrado superar todas las dificultades, es un estado personal, en donde se ha alcanzado la elevación psicológica por encima de la existencia mundana, por encima de un mundo que está lleno de mediocridad, de pensamientos, palabras y acciones incorrectas, de apegos y anhelos, de egocentrismos y egolatría.

La gente sumergida en el mundo, apegada a sus anhelos, para encontrar un consuelo a su sufrimiento y a su insatisfacción profunda, muchas veces se adhieren a expectativas y esperanzas en cosas indemostrables, y de esa manera caen en otro tipo de dependencias, aún peores. Por eso la tendencia general e inmediata de las personas ajenas al buddhismo, es creer que el nirvana es algo sobrenatural, algo trascendente.

Pero consecuente con las enseñanzas del Buddha esto no es así, de ninguna manera el nirvana significa un ascenso a un reino sobrenatural o algo parecido.

El siguiente estado de libertad, que también es el último, es el nirvana sin substrato, una forma aún más polémica y difícil de entender.

Además de la libertad obtenible en esta vida (el nirvana con substrato), el Buddha habló de una meta final, conectada frecuentemente con la muerte de la persona iluminada. Las muchas interpretaciones y falsificaciones del buddhismo, tanto en oriente como en occidente, han llevado a interpretar y comparar al nirvana sin substrato a una vida después de la muerte en un reino celestial.

Pero esto tampoco es correcto.

En el DHAMMAPADA, el Tathágata describe esta forma aún mas completa de libertad :

“.. el viajero ha alcanzado el final del viaje, ha quedado libre de todos los sufrimientos, los grilletes que lo mantenían prisionero fueron arrojados a un costado, la fiebre ardiente de la vida ya no existe, está calmo como la tierra que perdura, estable como una columna firme, puro como un lago cristalino, ha quedado libre del samskara, del devenir perpetuo de causa y efecto, del retorno constante de la vida a la muerte ..“

Resumiendo : La libertad con substrato significa vivir en el no-apego pero con las impresiones de los sentidos aún pasando por el cuerpo y la conciencia, mientras que la libertad sin substrato significa que estas impresiones de los sentidos se han detenido, han dejado de fluir.

En el primer caso nirvana es salir o extinguirse del deseo, en el segundo significa salirse de todas las experiencias sentidas.

La meta del buddhismo no es ninguna inmortalidad o vida eterna, por el contrario, se busca detener la vida futura propia, escapar de la rueda de la vida, de la ley de causa y efecto (samskara), lograr que la realidad propia no genere otra, en otras palabras el objetivo máximo es ser aniquilado, terminar con la ilusión, encontrar la paz definitiva.

Apelando al ejemplo del Buddha, aquel del fuego que va pasando de vela en vela, sería como lograr que en el momento en que la propia vela se apaga, el fuego de la vela de uno no logre pasar a otra. Dicho de otro modo permitir que se extinga evitando su propagación.

Nota : De paso es interesante acotar, que el estado de meditación yóguica intensa puede provocar estados similares, es decir una cesación por tiempos cortos de toda experiencia sensorial. En otras palabras, por períodos breves el verdadero yogui puede saber como es estar físicamente muerto, estar sin substrato (sin los cinco agregados).

Pero volviendo a la connotación que muchas veces se le quiere dar al nirvana, no hay nada en la doctrina que nos ha legado el Buddha, acerca de sobrevivir después de la muerte.

Sin embargo, algunos de los discípulos, haciéndose eco de las inquietudes mundanas de las gentes, expresadas como necesidades espirituales y de trascendencia, se sintieron en la necesidad de preguntarle repetidamente al maestro acerca de una vida futura.

Algunos de estos diálogos se han hecho famosos y fueron recordados después de su muerte para luego, bastante tiempo después, ser registrados por escrito, como el de Vacchagotta, un discípulo del Buddha, que ha sido conservado en el MAJJHIMA NIKAYA :

Discípulo : “ ¿a donde irá el iluminado (el Buddha) después de la muerte?”

Buddha : “ es imposible saber si estará completamente aniquilado o si volverá a nacer ”

Discípulo : “pero seguramente continuará con alguna forma”

Buddha : “¿una llama va a algún lado o continua ardiendo después que ha consumido todo su combustible? “

Discípulo : “no”

Buddha : “así como el fuego se extingue después de consumido su combustible, así también el Buddha se extinguirá después que sus agregados (cuerpo, sensación, percepción, disposición y conciencia) desaparezcan”

Nota : esta conversación es toda una síntesis en si misma, es decir que para el Buddha histórico la paz definitiva es el desaparecer estando plenamente iluminado, y de esa manera cortar con la cadena de causa y efecto, sin la más mínima pretensión de trascendencia, pero tampoco negando su posibilidad.

En última instancia, el Tathágata nos sugiere que es absurdo y carente de significado hacerse la pregunta de “adonde va una llama cuando se apaga”.

Igualmente absurdo es comprometerse en una especulación metafísica de probables eventos después de la muerte, ya que nadie nunca ha tenido una experiencia de lo que sucede después de fallecer, no pudiendo alegar ningún conocimiento acerca de esa hipotética condición.

El Buddha nos ha enseñado que debemos aprender a permanecer neutrales ante estas preguntas, y seguir caminando por “el sendero del medio”, entre los dogmas que sostienen la existencia de una vida futura y aquellos que la niegan, como por ejemplo el materialismo escéptico.

El  Buddha llegó incluso a rehusarse a contestar si el nirvana o la libertad misma duraban para siempre.

Al respecto solía decir :

“ .. así como el mundo ilusorio de los sentidos y el ego son efímeros y transitorios, así también hasta el nirvana puede ser ilusorio, efímero y transitorio .. ”

Con referencia a lo que le sucede después de su muerte,

el buddhismo declara que el ser humano, así como todas las cosas vivas,

no termina con la muerte, sino que continúa hasta que el Nibbàna se realiza,

es decir la perfecta libertad.

En el nirvana los cuatro elementos : espacio, cohesión, temperatura y movimiento, no tendrían lugar; estarían enteramente destruidas las nociones de largo, ancho y alto, sutil y grosero, bueno y malo, nombre y forma, no se encontraría ni este mundo ni el otro, ni venir, ni ir o pararse, ni muerte o nacimiento u objetos sensuales.

Buddha dice :

” .. Oh bhikkhus hay un estado de no-nacido, no-producido, incondicionado y no-agregado. Si no existiera tal estado de lo no-nacido, no-producido, incondicionado y no-agregado no habría escape para lo nacido, producido, condicionado y agregado. Puesto que existe tal estado de no-nacido, no-producido, incondicionado y no-agregado hay un escape para lo nacido, producido, condicionado y agregado .. “

Así expresado en términos de negación, este estado de perfección que es el nirvana “final de todo sufrimiento”, se realiza solamente a través de un riguroso ejercicio de autocontrol y disciplina, purificación paso a paso, máximo cultivo y desarrollo de las capacidades intelectuales, y siguiendo el Noble Óctuple Sendero, del  Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Rectos Medios de Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración.

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9. La posterior evolución del buddhismo.

Durante su vida el Buddha influenció el pensamiento religioso y filosófico de su tiempo en forma importante. Desafió a las religiones ritualistas que tenía a su alrededor, argumentando que la moralidad y la felicidad no eran el resultado de sacrificios ni de gestos ceremoniales. Decía : “la observancia ritual es solo válida cuando es un signo exterior de una compasión interior”.

Deploró el sistema de castas en boga en la India y trató de neutralizarlo, dejando en claro que el sendero a la libertad está abierto para cualquiera que quiera seguirlo. Solía decir : “el nirvana no reconoce jerarquías sino diligencia “.

Nota del autor : Esta premisa central del buddhismo auténtico, es una de las que no han sabido respetar las muchas sectas y escuelas que en los siglos posteriores se han separado del tronco principal, introduciendo y estableciendo en sus organizaciones jerarquías y dependencias de todo tipo, y que, sin embargo, se siguen auto-titulando buddhistas, sin merecerlo de ninguna manera.

A partir de su sendero del medio, el Buddha advirtió que ni el ascetismo (auto negación) ni el hedonismo (autoindulgencia) son substancialmente correctos, porque el desapego se alcanza mejor a través de la moderación.

Tanto la autoindulgencia como la auto negación

están demasiado atadas al ego para resultar exitosas.

El Buddha trató siempre de aplacar y detener los vuelos metafísicos de aquellos que en su cercanía despilfarraban sus pensamientos en lo inescrutable e inasible, que se la pasaban inventando espíritus y egos . Una vez definida su concepción del mundo, la ley de causa y efecto y la trasmisión del karma, y su óctuple sendero que conduce al nirvana, se rehusó sistemáticamente a involucrarse en debates acerca de la vida futura, de otros mundos fuera del que le es perceptible al ser humano, de divinidades supuestamente creadoras del cosmos, y otros temas parecidos, argumentando que esas cuestiones no estaban abiertas a la experiencia y por lo tanto al conocimiento, y que por lo tanto era inútil dedicarse a ellos, pudiendo por el contrario, distraer y perturbar seriamente a la persona que se encontraba trabajando sobre su propia iluminación.

Nota del autor : La re-introducción de las más variadas creencias metafísicas es otra de las características de las muchas sectas y escuelas que en el tiempo posterior a la muerte del maestro se fueron separando y alejando cada vez más de sus enseñanzas, incluso algunas de ellas llegaron a deificar el nombre o la imagen, del mismo Buddha, atribuyéndole poderes sobrenaturales.

A lo largo de su vida iluminada había ganado muchos seguidores con sus discursos, y en el trance de su propia muerte, un amigo muy cercano que lo acompañaba, llamado Ananda, le expresó su preocupación acerca de cómo la comunidad podría continuar su doctrina después de que el gran maestro falleciera. Y el Buddha le respondió que ya había enseñado todo lo que sabía y que no había guardado ningún secreto. Por lo tanto le dijo, que los seguidores y discípulos estarían muy bien sin él.

“.. Ananda, sé una lámpara tu mismo, se un refugio tú mismo, no busques ayuda afuera en estas cuestiones, trabaja con diligencia sobre tu propia iluminación ..“

El Buddha sentía un avasallador respeto por el potencial humano, lo expresó incansablemente a lo largo de sus 45 años de enseñanzas, por eso sus últimas palabras a su querido amigo fueron del mismo tenor que lo habían sido siempre.

Poco después de la muerte del Buddha, que sucede en el año 544 aEC (antes de la era cristiana), los seguidores comenzaron a discutir y a tratar de dividirse en diferentes grupos, cada uno dándole importancia a un aspecto diferente del mensaje y la vida del maestro.

Pero también hubo varios seguidores y discípulos que le fueron fieles, que habiendo sido testigos de sus enseñanzas en forma directa fueron además muy sabios ellos mismos, y trataron de que la doctrina permanezca lo mas parecida a lo que la había concebido el maestro, de manera que no permitieron su desvío de la intención original, sabiendo no solo recordar muy bien todo lo enseñado, sino que ayudaron después a redactarlo por escrito con la mayor precisión posible.

La tradición buddhista, se conservó primero en forma oral por monjes recitadores, mientras los discípulos seguían enseñando.

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Resumen cronológico de los hechos más destacados,

acaecidos después de la muerte del Buddha :


544 aEC – Primer Concilio. Al poco tiempo de haber fallecido el Buddha, o sea durante el mismo año 544 aEC, uno de sus discípulos directos, el venerable Mahakassapa, alarmado y preocupado sobre el futuro de las enseñanzas del maestro, sugirió mantener un Concilio entre los más importantes Arahants (líderes monásticos), para coleccionar, clasificar y reafirmar las enseñanzas de Buddha, con el propósito de proteger y fortificar dichas enseñanzas. El rey Ajatasattu fue informado de tal propósito e intención de parte de la Samgha (la organización monástica), y con su ayuda personal, se realizó el primer concilio buddhista en Sattapanni, en una gruta del monte Vebhara en Rajagaha, con 500 Arahants, incluyendo el venerable Upali y el venerable Ananda.

Según la tradición, comenzó en agosto y duró 7 meses, y durante esos días el venerable Ananda, que tuvo el especial privilegio de escuchar en persona todos los discursos del Buddha, recitó el Dhamma (Sutta Pitaka), mientras el venerable Upali recitó el Vinaya, las reglas diciplinarias y de conducta de la Samgha.

Venerable Ananda, en el primer concilio - recitando el Sutta Pitaka

El venerable Ananda, en el Primer Concilio – recitando el Sutta Pitaka


Año 443 aEC – Segundo Concilio. Cien años después de la muerte del Buddha, se reunió el segundo concilio por un período de 8 meses, en el monasterio de Valukarama, en las cercanías de la ciudad de Vesali, durante el reinado de Kalasoka. Fue convocado porque los bhikkhus del clan de los Vajji de Vesali profesaban y practicaban diez modificaciones erróneas dentro de las Reglas del orden (Vinaya). 700 Arahats conducidos por el venerable Yasa, el venerable Sabbakami, y el venerable Revata, tomaron parte en el concilio, mientras el Rey Kalasoka y sus ministros crearon el soporte necesario para el concilio. Allí comenzó el primer movimiento cismático de la Sangha, separándose del camino de la tradición Therávada para fundar, siglos más tarde, la escuela Mahasanghika. Los monjes ortodoxos insistían en que nada debía ser cambiado mientras los reformadores insistían en modificar algunas reglas. En este concilio se discutieron solo temas relacionados al Vinaya y no fue reportado ninguna controversia referente al Dhamma. A pesar de ese acuerdo de opiniones, después de este segundo concilio, emergieron algunas diferentes escuelas buddhistas.

El rey Asoka : nacido en el año 304 aEC, asumió el trono en el 270 aEC, y fue el tercer emperador de la dinastía Mauryan de la India y uno de los mejores y mejor conocidos gobernantes del sub-continente, después de una lucha por el poder que resultó en la muerte de uno de sus hermanos. En el año 260 aEC, Asoka atacó exitosamente la ciudad de Kalinga (Orissa en el presente), pero esta acción tuvo como consecuencia un tremendo derramamiento de sangre. Arrepentido de su brutal ataque sobre Kalinga, Asoka renunció a la guerra para siempre convirtiéndose en uno de los más grandes amigos y mecenas del buddhismo. Envió misioneros al sudeste asiático, a Libia, Egipto, Siria, y Macedonia.

Su hijo, el venerable Mahinda, fue enviado a introducir el buddhismo a Sri Lanka, seguido después por su hermana, la venerable Sanghamitta, acción que culmina con la conversión del rey de la isla Devanampiya Tissa, el cual establece el monasterio de Mahavihara, uno de los primeros centros monásticos de importancia continental y el mas grande de su tiempo, en Anuradhapura.

De tal manera el buddhismo se transformó en la fuerza religiosa dominante bajo el rey Asoka. Algunos de los edictos de Asoka, esculpidos en columnas y pilares de roca, conforman los primeros epígrafes conocidos en el sub-continente y se conocen 20 de estos pilares. Los mismos exhiben símbolos buddhistas, tales como la rueda de las existencias. Asoka fue el primer monarca en practicar como modo de vida la religión buddhista, unificando gran parte del sub-continente bajo la misma religión.

Año 250 aEC – Tercer Concilio. Se celebra durante 9 meses en el monasterio de Asokarama, en la ciudad de Pataliputta, en la India. 16.000 monjes y acetas infiltrados en la Sangha polucionaban el ambiente con sus vidas corruptas y sus puntos de vista heréticos. Esta es la razón principal por la cual se celebró este tercer concilio, en el cual asistieron más de mil Arahats, con el propósito de proteger las ordenes monásticas. Se discutieron diferencias sobre el Dhamma, se presenta el Abhidhamma Pitaka, una colección de reflexiones y estudios sobre los textos originales elaborados por reconocidos maestros, pero que no fueron contemporáneos al Buddha, y también se discute sobre el Vinaya. El concilio fue precedido por el venerable Mahamoggaliputta Tissa, y el rey Siridhamm Asoka de Pataliputta ofreció su necesario apoyo. Asimismo fue escrito un libro llamado Kathavatthu, refutando la falsa concepción y teorías de algunos discípulos, se oficializó el nombre de las enseñanzas como Therávada, y fueron enviados nueve misioneros a nueve diferentes lugares, entre ellos a Burma, cuya capital es Myanmar.

La gran isla de Ceilán (Sri Lanka en el presente) se convierte en el centro de irradiación espiritual del budismo hinayana (el pequeño sendero), escuela imbricada en lo que se suele denominar la tradición del sur, que se mantuvo fiel a lo heredado del maestro, movimiento que después terminará expandiéndose principalmente por todo el sur hacia el este del continente asiático.

La comunidad que residió allí se hizo conocer como los “theravadines”, lo que dio origen al nombre de la escuela therávada* (que se conoce como doctrina de los mayores o enseñanza de los más antiguos), aquellos que han tratado de seguir lo dicho por el maestro con mayor veracidad a través de la historia.

*Tzeravada en pali o stzaviravada en sánscrito significa sostener la doctrina, o la ortodoxia, en su difusión.
 
 
 

Theravada ExpantionMap

Expansión del Buddhismo Hinayana, escuela Therávada


Escritura del legado del Buddha : Poco a poco se comenzaron a escribir algunos de los primeros textos en idioma pali utilizando hojas de palma, en forma de consejos, de enseñanzas, de conversaciones famosas que el Buddha mantuvo con personajes importantes, tanto del mundo de las religiones como del poder civil, y de las respuestas que había dado a preguntas que se le habían hecho, etc.

Algunas colecciones de los primeros testimonios se juntaron ya para el primer concilio budista, pero todo aquello no dejaba de ser un conjunto desordenado de escritos sueltos.

Los testimonios coleccionados por el venerable Upali se conocen como el Vinaya Pitaka, y los coleccionados por el venerable Ananda como el Sutta Pitaka. Todos estos escritos forman parte de lo que hoy en día se conoce como el Canon Pali, considerado lo central, lo mas auténtico y cercano a las enseñanzas originales del Buddha.

Después del tercer concilio se producen nuevos cismas. Se desprenden las escuelas Saravastivada y Sautrantika, los primeros introducen nuevamente el concepto de un alma subyacente, una esencia o sustancia intangible que piensan que tiene que persistir a través de las alteraciones de la realidad de la persona, y de esa manera cayeron nuevamente en la trampa metafísica que tanto había rechazado el Buddha, y los segundos queriendo ser más radicales que el maestro, afirmaron como doctrina que si bien hay una sucesión de realidades, obligadamente se tenía que dar en forma desordenada y caótica, como sucede cuando una bola de billar da contra otras, es decir que suprimieron el principio de causa y efecto sobre el cual el Buddha construyó su doctrina.

Año 150 aEC – Cuarto Concilio : Durante este año y bajo la presión de terribles hambrunas y nuevos cismas en la isla de Ceylán, se llega a la conclusión heroica de que debe preservarse definitivamente todo lo existente por escrito, en una obra monumental que reúna todo lo del Buddha en forma ordenada, para que a pesar de los desastres, de los cismas y de las eventuales persecuciones, no se pierda ese importante tesoro, un verdadero legado para toda la humanidad.

Con ese propósito el Rey Vattagamani Abbaya convoca el cuarto concilio en la gruta de Aloka, en el distrito Malayo de Ceylán, durante el año 94 aEC, en donde unos 500 bhikkhus recitadores y escribas del monasterio terávada de Mahavihara en Sri Lanka, liderados por el venerable Mahadhammarakkhita corrigen, agregan, registran y ordenan definitivamente el Tipitaka en idioma Pali. Debe tenerse en cuenta que todo esto se escribe a mano sobre hojas de palma, una tarea verdaderamente ciclópea.

Los gobernantes y las gentes del distrito Malayo de Sri Lanka, dieron su apoyo incondicional para que dicho concilio continuara a lo largo de todo un año.

Siglo 1 – Siguen definiéndose cada vez más los lineamientos doctrinales de la escuela Mahasanghika, movimiento cismático que se había comenzado a concretar en el segundo concilio.

También durante este siglo el budismo se introdujo en China a través de las rutas de comercio del Asia central, encontrando gran resistencia por parte del Taoísmo y del Confusionismo, así como en Vietnam, territorio en el que ingresó desde China en dos grandes oleadas.

Siglo 2 – El filósofo Nagarjuana funda finalmente la rama Madhayamika*, la que se conoce popularmente como la escuela mahayana y produce sin dudas el más grande cisma del budismo.

* Madhayamika : quiere decir la mayoría, y se entiende este concepto aplicado a aquellos monjes que esperaban o preferían un cambio, en contraposición con aquellos que querían solo conservar lo original  (escuela hinayana).

En este cisma se produce una gran división en dos ramas, el budismo mahayana (el gran sendero) fundado por Nagarjuana que con el tiempo se irá retirando al norte, y el budismo hinayana (el pequeño sendero) que permanecerá en el sur, fiel a sí mismo y al maestro, dentro de las comunidades primitivas.

Además de esas dos corrientes, quedaron algunas otras sectas o grupos menores, con otras tantas interpretaciones de lo dicho por el maestro, pero no han tenido demasiada significación en el tiempo

Asimismo durante el segundo siglo de la EC se funda la Universidad monástica de Nalanda, en la India, la que permanecería el centro de estudios del buddhismo durante más de mil años.

El  budismo en general ha sido transformado radicalmente por cada cultura que lo abrazó, y ese efecto ha sido significativamente más importante cuanto más lejos y más al norte se encontraba el destino final en cuestión.

En términos generales se puede afirmar que en el continente asiático central y oriental,

a más al norte a menos verdadero, y a más al sur a más auténtico es el budismo.

Como curiosidad cabe agregar a lo dicho, que el buddhismo therávada, continuador del sendero hinayana, el más cercano a la doctrina original, ha permanecido como tal dentro de la franja más lluviosa del continente, en lo profundo de las selvas subtropicales, que se extienden a lo largo de los países más pobres del Asia, lo que algunos expertos no dudaron en llamar “el buddhismo de los bosques”.

El budismo mahayana también denominado tradición del norte, terminará por perder contacto con las comunidades originales del sur.

Este importante desprendimiento del budismo será el que después, dividido en varias otras sectas, dominará el norte del Asia (China, Tibet, Japón y Corea), y de esta corriente evolucionarán a su vez el budismo tántrico, el lamaísmo tibetano, la tierra pura china y japonesa, el budismo zen, y otros. En todos estos lugares el budismo se fue alejando y aislando cada vez más de las comunidades monacales del sur de la India, fundadas por el mismo Buddha, que trataron por todos los medios de preservar la doctrina verdadera.

De esa manera el budismo mahayana que emigró al norte separándose del hinayana, ha ido contaminándose cada vez más por concepciones religiosas, metafísicas, y místicas, totalmente ajenas al pensamiento del maestro, adaptándose y asimilándose a las arraigadas creencias específicas de cada uno de los países en que se afincó.

Mahayana ExpantionMap

Expansión del Buddhismo Mahayana, y de las diversas sectas que de él se desprendieron.

Las falsificaciones del budismo son incontables, especialmente en las diversas sectas que tiene su origen común en el budismo mahayana, y solo a modo de ejemplo citamos de entre muchas las aberraciones más importantes : la deificación del Buddha, la elevación de su vida y su figura a niveles divinos (nacimiento virginal, curas milagrosas, con solo creer en él o en su camino se entra en el nirvana, etc.), la introducción de cultos, ritos o sacrificios de todo tipo, la existencia de intercesores divinos o humanos, la potestad de sacerdotes o personas ungidas, la creencia en la trascendentalidad y permanencia del ser humano, la creencia en un creador inmutable y todopoderoso, el asumir que exista un alma y una o varias resurrecciones de la misma después de la muerte física, la creencia en un yo trascendental o en una conciencia suprahumana final, y en general la introducción de creencias metafísicas y pensamientos místicos, tomadas del taoísmo, sintóismo, hinduismo, lamaísmo, y de otras varias fuentes totalmente ajenas y opuestas a la doctrina original.

Nagarjuna, fundador de la escuela mahayana, desarrolla su filosofía concentrándose justamente en aquellas preguntas que el Buddha en vida se negó sistemáticamente a contestar.

A la pregunta de que si la persona iluminada existe o no existe después de la muerte, el Buddha solía responder negando sistemáticamente las cuatro opciones posibles, que son : 1) existe, 2) no existe 3) existe y no existe a la vez y 4) ni existe ni no existe.

Como el Buddha rechazaba tomar partido a favor o en contra de algunas de las respuestas posibles, Nagarjuana argumentaba que eso seguramente había sido así, porque el lenguaje y cualquier otro método que quisiéramos utilizar, no eran capaces de definir el infinito inexpresable que hay detrás de nuestra experiencia limitada.

De acuerdo a Nagarjuana, el Buddha muy probablemente respondía de esa forma a propósito, a fin de transmitir esa realidad mas profunda, podríamos llamarlo “el absoluto indecible”. De la misma manera que lo hacen los teólogos occidentales que dicen que la naturaleza infinita de Dios es inexpresable e incomprensible por nuestra naturaleza finita.

Nagarjuana argumenta que la realidad última es inefable e indecible y en lugar de llamar a esa realidad fundamental “Dios“ y atribuirle rasgos antropológicos y personales, se refiere a ella como : “vacuidad ” o “vacío” (sun-ya) para indicar su carácter inexpresable o innombrable.

Esta teoría del vacío se tornó una noción importante dentro de la escuela mahayana, jugando un papel muy significativo en el budismo tibetano, volviéndose, ya desde el principio, en una doctrina metafísica que sobrepasa y contradice las enseñanzas del Buddha, que no solo no quiso tomar posición con respecto a estos temas, sino que dijo que cualquier expectativa en esta dirección apartaban al discípulo del camino correcto.

Algunos filósofos de la corriente mahayana llegaron a argumentar que hay esencialmente dos mundos, uno el físico cotidiano de nuestras experiencias y el otro el absoluto trascendente inefable, y el puente entre estos dos mundos es el Buddha mismo, una especie de encarnación del absoluto trascendental, con el que los humanos podían conectarse o relacionarse de alguna manera.

En esta línea algunas sectas mahayanas llegaron a deificar al Buddha, y al hacerlo, otros personajes también comenzaron a poblar su panteón, que es el credo en los bodhisattvas (hombres santos que son como nuevos buddhas en potencia).

Un bodhisattva es una persona que se ha liberado a sí misma, al punto que ya puede entrar en el nirvana, pero elige permanecer en el mundo del sufrimiento a fin de enseñar y ayudar a otros en la búsqueda de libertad, es decir que se han elevado a otro nivel en parte por su desinteresada devoción compasiva hacia los otros. Esto, si bien pareciera ser una saludable enmienda del individualismo radical del Buddha temprano, no por eso deja de ser también bastante diferente a la doctrina del maestro.

Como no podía ser de otra manera, un subproducto de todo esto es que estos maestros espirituales, poco a poco fueron suplantando al propio Buddha, creando un verdadero panteón de divinidades, cosa que el maestro había combatido en vida con todas sus fuerzas, especialmente en contra del hinduismo que fomentaba todos estos aspectos rituales y piadosos.

Una de las formas de la escuela mahayana más divergentes de la doctrina original, es el buddhismo tántrico o mágico. Esta secta se expandió muy notablemente por el Tibet desde los siglos seis y siete de nuestra era, donde tiene la mayor influencia.

Esta rama alienta la práctica de recitar hechizos para protegerse e influenciar el cosmos a favor, de manera que rezar y repetir, o cantar frases repetitivas, se convierte en un aspecto importante de esta escuela, mal llamada buddhista, que nada tiene que ver con la doctrina original.

Aquí se acentúa aún mas la tendencia mahayana, creando una elite de sacerdotes iniciados en los asuntos espirituales, apartados del resto de la gente que preferentemente se mantiene en la ignorancia, de manera que la distancia entre el maestro y el alumno se agranda cada vez mas, hasta volverse una relación de tipo paternalista, de padre a hijo. La escuela tántrica divide a la gente en iniciados y no iniciados, haciendo que la inclusión en la religión se deba realizar por intermedio de la sumisión completa a un gurú.

Todas estas cuestiones están en franca oposición a lo predicado por el Buddha histórico, la imposición de una jerarquía es una ruptura nítida con aquello de la libertad de iluminarse a sí mismo que siempre favoreció el maestro, que por el contrario siempre estuvo totalmente en contra de todo autoritarismo.

Otra evolución de la escuela mahayana es la secta dedicada al Buddha sobrenatural, llamado Amitabha, el Buddha de la luz infinita, un ser divino que vive en un paraíso celestial.

El texto fundamental de esta secta es el Sukhavati Sutra, que describe minuciosamente como sería esta tierra de bendiciones prometida a los fieles. Esta escuela, si bien nace en el norte de la India, se expandió por China después del siglo 7 y en Japón desde el siglo 10. Allí se transformó en la “verdadera escuela de la tierra pura”, dominando desde siempre el budismo japonés.

La enorme popularidad de esta escuela se debe sin duda a su doctrina simple y sin exigencias de ningún tipo :  “cree en Amitabha e irás al paraíso, no creas y no irás”, aquí no hay ni teologías complicadas, ni yogas rigurosos, ni disciplinas ni esfuerzos por la perfección moral.

El Buddha histórico nunca habló de sí mismo como si fuese otra cosa que un hombre, ni le pidió a nadie que lo reverenciara, ni que se le rinda respetos de ninguna naturaleza, ni tampoco se creyó nada en especial, ni en vida ni en el momento de su muerte, lo único que ofrecía al que quería escucharlo eran sus cuatro nobles verdades y su óctuple noble sendero como camino del medio para liberarse del sufrimiento generado por el samskara, y de ese modo alcanzar el nirvana, nada más.

Una última rama proveniente de la escuela mahayana que merece ser mencionada y que es tal vez la mas conocida en occidente, empezando por los Estados Unidos, es el budismo zen (que del chino “ch´an” significa meditación) que pareciera haber comenzado durante el siglo siete en China.

Básicamente rescata mas que nada la guía práctica de meditación recomendada por el Buddha de entre las enseñanzas de Nagarjuna y la escuela mahayana, y le incorpora aspectos del Taoísmo Chino, que pone un fuerte énfasis en la armonía con la naturaleza y en asumir que toda la iluminación se puede lograr siguiendo sencillamente un camino (tao) de armonía, sin un esfuerzo en especial, una actitud meditativa que se puede incluso alcanzar transformando las actividades cotidianas en ejercicios espirituales.

Dentro de esta escuela también está la escuela “rinzai” donde durante los ejercicios de contemplación se practican repentinamente acertijos irracionales llamados “koans” como por ejemplo : ¿cual es el sonido del aplauso con una sola mano?, como medio para romper con los conceptos corrientes en la mente, y así, quizás, poder alcanzar lo que se llama la iluminación repentina (satori).

De mas está decir que esto no tiene casi nada en común con el camino del desapego y disciplina hacia la liberación, que el Buddha histórico enseñó durante 45 años.

Las escuelas zen favorecen la fuerte dependencia hacia un gurú (roshi) que frecuentemente degenera en una nueva jerarquía. También se viola la doctrina del Buddha postulando un ideal último de conciencia trascendental como realidad fundamental del universo.

Nota del autor : En occidente pululan toda clase de sectas esotéricas y orientalistas, que se autodenominan buddhistas, y que por lo general difieren bastante de lo que pretenden invocar. La mayoría de las veces son inspiradas por otras tantas escuelas y sectas del continente asiático, a las que se suman toda clase de embaucadores y charlatanes, tanto orientales como occidentales, por lo general denominados “mentalistas” o “gurúes”, que agregan y mezclan conceptos de su propia cosecha escondiéndose detrás de la amplia fachada buddhista, medrando con la curiosidad, la necesidad, la desesperación, o la desilusión, de seguidores frustrados de otras religiones. Si a esa realidad se le agrega la gran divulgación de textos orientales denominados genéricamente buddhistas, traducidos y provenientes de todo tipo de sectas, tibetanas, hindúes, nepalesas, tailandesas, chinas, vietnamitas, laosianas, coreanas o japonesas, que en realidad como se ha mencionado antes, no merecerían llevar ese nombre, comprenderemos el motivo por el cual, la confusión para las personas de origen occidental pueda ser casi total.  Además, cabe agregar que los países del norte asiático, como Japón, Corea o China, mucho mas poderosos que los del sur, cuyas organizaciones religiosas cuentan con unos medios económicos bastante mas abundantes para la difusión de sus creencias, o el caso particular del Tibet, que cuentan con una notable promoción occidental debido a la ocupación de su territorio por la china comunista, han penetrado en occidente con la traducción de innumerables textos de todo tipo en una cantidad tan importante, que han logrado que el hombre occidental difícilmente llegue a conocer el buddhismo en serio, tradicional o histórico, y que termine por confundir lo chino, lo japonés y lo tibetano con buddhismo auténtico.

Los textos mahayanas fueron primeramente escritos en sánscrito, y se conocieron como la tradición del norte, y solo existen en la actualidad en forma fragmentada. Fueron sucesivamente traducidos al chino, al tibetano y al japonés, y constituyen hoy en día, principalmente en esas lenguas, el corpus central de esa escuela.

Por el contrario los textos therávadas están escritos en lengua pali, se conocen como la enseñanza de los antiguos o tradición del sur, constituyen un corpus monolítico llamado el Canon Pali o el Tipitaka, que no ha cambiado desde su redacción definitiva en el año 100 antes de la era cristiana, y son los más completos que se conocen.

Siglo 3 – El budismo hinayana, presionado por una cantidad de circunstancias, entre ellas las guerras y las hambrunas, decide salirse de su territorio habitual. Por este motivo maestros monjes tehrávadas salen de la isla de Ceylán, para llevar por primera vez el budismo hacia el este del Asia, concretamente a Corea, Birmania y Tailandia.

Siglo 4 – Durante este siglo el venerable Buddhaghosa coteja varios comentarios del Canon Pali, y compone el Visuddhimagga (El camino de la pureza) que con el tiempo se transformó en un clásico sobre las enseñanzas de Buddha en Sri Lanka.

Siglo 5 – A lo largo de este siglo el buddhismo es introducido en Camboya, al ser invadido ese país por el ejército imperial chino, el cual llevaba consigo unos 1.500 textos, asimismo es introducido en Japón desde China y Corea.

Siglo 6 – El buddhismo es difundido y se establece en Tailandia e Indonesia, y a lo largo del siglo séptimo en el Tibet.

Siglos 6 al 11 – A medida que se va desplazando hacia el este, el buddhismo comienza un largo camino de declinación en la India occidental, por un lado debido a la constante penetración del islamismo (de carácter generalmente agresivo e intolerante) desde el oeste, y por el otro por que el  hinduismo reabsorbe y adapta el buddhismo a su propia organización religiosa. Tal es así que el buddhismo desaparece de la India aproximadamente para el año 1.192. Este fenómeno se debe a una particularidad específica del hinduismo que en su panteón de dioses y diosas incluye a cuanta creencia pueda existir en sus cercanías, incluido el Buddha y muchas de sus enseñanzas, y por el hecho indudable de que aparentemente a la mayoría de las gentes les es mas fácil creer en divinidades indemostrables, en resurrecciones y otras vidas, en cuestiones metafísicas y místicas, antes de hacerse cargo de sus propias vidas a través del camino de disciplina personal que propone el budismo auténtico.

Siglo 13 – el buddhismo es re-introducido en Birmania, Camboya, Laos y Tailandia, y en el siglo 17 ingresa en Rusia, desde Mongolia y el Tibet.

Año 1800 – el colonialismo europeo (francés, británico, portugués, español y holandés), irrumpe por la fuerza en la mayoría de los países del sudeste asiático, y se establece por un período de tiempo que abarca básicamente un siglo, pero que difiere entre una y otra potencia colonial, y en algún caso llega hasta las primeras décadas del siglo 20. En general los regímenes coloniales trataron de imponer no solo sus valores y modos de vida, su ordenamiento administrativo y jerárquico, económico y militar, sino también sus propias creencias, en especial las cristianas. Este irrespetuoso accionar, basado en la fuerza de un costoso aparato represor, desemboca en persecuciones, muchas veces salvajes, contra las creencias autóctonas milenarias, y obviamente contra los monasterios buddhistas y sus ocupantes.

Año 1862 – Monjes de los bosques tropicales, escondidos durante decenas de años para escapar de la persecución colonial, liderados por el venerable Paññananda, vuelven a Birmania para su re-ordenación, retornando luego a Sri Lanka donde fundan un nuevo monasterio. Primera traducción al alemán del Dhammapada.

Año 1864 – Robert Childers compila su famoso diccionario Pali-Inglés-Pali, que termina de confeccionar durante su ultima estadía en Ceilán.

Año 1871 – Quinto Concilio : En noviembre de este año se convoca el quinto concilio, que se celebra en Mandalay, en Myanmar, capital de Birmania. La motivación de convocar este concilio se debe a que el sistema de escritura en hojas de palma está sujeto a un trabajo demasiado tedioso de copiado por parte de lo monjes, en el cual involuntariamente se introducen variaciones no deseadas, de copia en copia. Por lo tanto se decide escribir las mismas sobre tablas de mármol, con el objetivo de minimizar los errores.  2.400 bhikkhus conducidos por el venerable Jagarabhivamsa Thera (Tipitakadhara Mahadhammarajadhirajaguru) del monasterio de Dakkhinarama, en Mandalay, se pusieron de acuerdo en recitar, corregir y aprobar dichas escrituras. El rey Mindon no solo fue el que lo convocó, sino que se encargó en sustentar este quinto Concilio hasta su final. Los textos se grabaron primero sobre 729 tablas de mármol, en el precinto de la Pagoda de Lokamarajina, al pie del monte Mandalay. Se necesitaron 7 años, 6 meses, y 40 días, para terminar con esta obra. Después de terminar los bhikkhus recitaron nuevamente, con el fin de controlar y aprobar los textos grabados, durante otros 5 meses adicionales.

Después del quinto concilio, los textos en idioma Pali fueron traducidos a la lengua de Myanmar, o sea al Birmano, y las respectivas órdenes doctrinales fueron promulgadas a todo el país con el propósito de alcanzar una purificación más generalizada por medio de la propagación de las enseñanzas del Buddha.

Año 1873 – El venerable Gunananda derrota a misioneros cristianos en un histórico debate público, encendiendo la chispa del orgullo nacionalista por las tradiciones buddhistas en Sri Lanka.

Año 1879– Sir Edwin Arnold publica su poema épico “Light of Asia”, que llega a alcanzar niveles de best-seller en Gran Bretaña y Estados Unidos, estimulando el interés popular occidental por el buddhismo.

Año 1880– Helena Blavatsky y Henry Steel Olcott, fundadores de la Sociedad Teosófica Internacional, llegan a Sri Lanka desde los Estados Unidos, ambos abrazan el buddhismo y comienzan una campaña para lograr restaurar el mismo en la isla, por medio del establecimiento de escuelas de buddhismo therávada.

Año 1881 – Se funda la “Sociedad de textos Pali” en la Inglaterra victoriana, por T.W. Rhys Davids, llegándose a publicar partes importantes del Tipitaka, traducido al idioma inglés en el alfabeto occidental.

Año 1891 – Re-introducción del buddhismo en la India desde Sri Lanka, por creación de la Sociedad Maha Bodhi.

Año 1889 – Ordenación de Gordon Douglas como primer monje therávada de origen occidental, en Birmania.

Año 1902 – Los venerables Ajaan Mun y Ajaan Sao, reviven la tradición de meditar en los bosques en Tailandia. El rey Rama V de Tailandia devuelve los asuntos del estado a manos de los bhiskkus, e introduse el buddhismo de las sectas Mahanikaya y Dhammayut.

Año 1907 – Se funda la Sociedad Buddhista de Gran Bretaña e Irlanda.

Año 1924 – El juez Christmas Humphreys funda la Sociedad Buddhista, en calidad de sucesora de la fundada en 1907.

Año 1926 – Se establece en Londres la Escuela de Buddhismo Therávada en Chiswick, en ella el venerable Sayadaw Uthittila de Birmania imparte lecciones sobre el Dhamma durante más de 14 años.

Año 1954 – Sexto Concilio. Desde Mayo de ese año y por un período de dos años, se celebró el sexto concilio en la gran gruta de Mahapasana, Kaba-Aye, en Yangon, Myanmar (Birmania). El motivo de dicha convocatoria fue la purificación, depuración, y promoción del monacato, después de casi un siglo de administración colonial inglesa, dentro de la cual Myanmar había jugado un rol central. 2.500 bhikkhus provenientes de cinco países adscriptos al buddhismo Theravada, participaron en este concilio.  Presidió el mismo el venerable Revata (Abhidhajamaharatthaguru), acompañado por el venerable Sobhana (Aggamahapandita), y el venerable Vicittasarabhivamsa (Tipitakadhara Dhamma-bhandhagarika), que en conjunto cubrieron los roles de liderazgo en este concilio. Las preguntas doctrinales enviadas por las comunidades de monjes de cinco países buddhistas therávadas (Myanmar, Sri Lanka, Tailandia, Laos y Camboya), fueron resueltas y contestadas en forma satisfactoria. Otros 25 países también participaron y dieron abundantes ayudas para este concilio.  En esta oportunidad, no solo se re-examinaron los textos canónicos en idioma Pali del Buddha, sino además, los comentarios y traducciones del mismo. Estos últimos han sido editados en diversos alfabetos, incluido el latino u occidental.  El concilio terminó en el año 1956, celebrándose en esa ocasión el aniversario de 2.500 años de buddhismo.

Año 1966 –  Concilio mundial del Monacato Buddhista (sangha). Convocado por los theravadines de Sri Lanka, y dirigido a los monjes de todas las escuelas buddhistas del mundo, con la esperanza de tender puentes de entendimiento sobre las diferencias y lograr la unificación de los trabajos y la enseñanza. Participaron monjes maestros de muchas sectas y países, tanto de orientación Mahayana como Therávada. Se aprobaron unánimemente nueve puntos básicos unificando los criterios Therávada y Mahayana, redactados por el venerable Walpola Rahula :

  1. El Buddha es nuestro único maestro.
  2. Tomamos refugio en el Buddha, en el Dhamma y en la Sangha (las tres gemas).
  3. No creemos que este mundo haya sido creado o sea gobernado por un Dios.
  4. Consideramos que el propósito de la vida es desarrollar compasión por todos los seres vivos, sin discriminación de ningún tipo, trabajando para el bien, la felicidad y la paz de los mismos, y alcanzar la sabiduría tendiente a la realización de la verdad última.
  5. Aceptamos las cuatro nobles verdades, la presencia de Dukkha, el surgir de Dukkha, la cesación de Dukkha, y el camino que conduce a la cesación de Dukkha; y la ley de causa y efecto.
  6. Todas las cosas condicionadas son in-permanentes, y ninguna de las cosas, tanto condicionadas como incondicionadas, contienen un alma o yo trascendente (anaatma).
  7. Aceptamos las 37 cualidades que conducen a la iluminación como diferentes aspectos del camino (Dharma), pensadas por el Buddha para llegar a la iluminación.
  8. Hay tres caminos de lograr la iluminación, como discípulo (sraavaka), como Pratyeka-Buddha (también llamado un Buddha silencioso, que ha logrado serlo por sí solo o sí mismo, sin interactuar ni enseñar a otros), y como Samyak-sam-Buddha (un Buddha completamente perfecto e iluminado que enseña el Dharma a otros).  Aceptamos además, como la más alta, la más noble y la más heroica de las decisiones, seguir la vocación de Bodhisattva para llegar a ser un Samyak-sam-Buddha, con el objetivo de salvar e iluminar a otros.
  9. Admitimos de que en diferentes países hay diferencias con respecto a las creencias y prácticas buddhistas. Estas formas y expresiones externas no deberían ser confundidas con las esenciales enseñanzas del Buddha.

Año 1958 – El venerable Nyanaponika Thera establece la Sociedad Editora del Buddhismo en Sri Lanka dedicada exclusivamente a publicar libros de buddhismo therávada en idioma inglés.

Se inaugura el movimiento Sarvodaya Shramadana con el objetivo de aplicar los ideales buddhistas en resolver urgentes problemas sociales.

Se ordenan dos monjes alemanes en la embajada de Tailandia en Londres, resultando de esta manera la primera ceremonia de ordenación que se celebra en el mundo occidental.

Año 1970 – Se produce la entrada masiva de refugiados provenientes de la guerra de Vietnam en Estados Unidos y Europa, los cuales establecen comunidades buddhistas. De esa manera es fundada la primera comunidad monástica therávada en Washington, el monasterio Taungupulu Kaba Aye en el norte de California, la Sociedad Insight Meditation en Massachussets, la comunidad monástica Hamsptead Vihara en Sussex, Inglaterra, etc. etc.

Año 1980 – En esta década se multiplican fuertemente los centros de buddhismo en Estados Unidos. En Virginia occidental se establece el primer gran monasterio de la costa este, de la Bahavana Society. En Gran Bretaña el venerable Ajaan Sumedho establece el monasterio buddhista Amaravati.

Año 1990 – Continúa la expansión de la Sangha therávada, se establecen monasterios de la tradición tailandesa en California, el Metta Forest Monastery  y  el Abhayagiri Monastery.  Se comienzan a revisar y editar extensos pasajes del Tipitaka en idioma inglés, y en menor medida en francés y alemán.

Año 1998 – Se inaugura la primera página seria de buddhismo en internet (www.nibbana.com), que responde doctrinalmente a la sangha therávada de Myanmar, Birmania, y a partir del año 2.000, entre otras, le sucede una página de estricto estudio académico (http://www.accesstoinsight.org/)

Año 2001 – Los caudillos talibanes de Agfanistán, en nombre del Islam, mandan destruir las estatuas gigantes del Buddha en ese país, dos colosos de piedra tallados en plena montaña, ignorando los ruegos en contrario de varios gobiernos. Esta acción no hace otra cosa que demostrar elocuentemente el trato desdeñoso y agresivo con que los musulmanes, desde siempre, han tratado a los buddhistas y a las demás religiones. Afgfanistán había sido un centro muy importante de cultura buddhista, antes de la llegada del Islam, hace unos mil años.

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10. El budismo therávada en la actualidad.

No hay ninguna duda de que el auténtico budismo es solo aquél que sigue la enseñanza original del Budha, sin ningún tipo de agregados, y este budismo es el hinayana (el pequeño sendero) del cual nos ha quedado hasta nuestros días la escuela therávada (la doctrina de los mayores o de los antiguos) que, habiéndose concentrado en un principio en la isla de Sri Lanka y el sur de la India, ha ido expandiéndose hacia el este a lo largo de los siglos, llegando a ocupar todo el sudeste asiático, desde el este de la India, el Nepal y Bangla Desh, incluida la isla de Sri Lanka, hasta las Filipinas y Tailandia, incluyendo, Laos, Birmania, Singapur, Cambodya, Vietnam, Malasia y las grandes islas del extremo sudoriental del continente.

En Vietnam el budismo therávada se ha dejado influenciar por la escuela mahayana desde China, de manera que rigurosamente hablando ya no es del todo el therávada. En Filipinas, Malasia y las grandes islas, el avance del Islam ha reducido en forma significativa la presencia del budismo.

De manera que los therávadas que se mantienen en estado de fidelidad al maestro hoy en día son bastante pocos, se encuentran principalmente en Birmania, Laos, Cambodya, Thailandia, Sri Lanka y Bangla Desh, y suman unas 150 millones de personas.

Los persistentes esfuerzos del budismo therávada a través de los siglos han consistido principalmente en evitar y rechazar los continuos embates e influencias mágicas, místicas y metafísicas, que se han cernido continua-mente sobre la doctrina tradicional, permaneciendo fieles a la verdadera sabiduría que emana de los discursos originales del maestro (el Tipitaka).

Tal vez el aspecto más singular de esta antigua escuela es su impersona-lismo, es decir la consecuente negación de elevar al maestro a un status religioso superior, focalizándose en las enseñanzas, en lugar de hacerlo en la persona del Buddha mismo.

De ese modo la escuela therávada ha evitado consecuentemente el tenta-dor sendero de convertir al budismo en un culto al héroe, cosa que en última instancia contradice la doctrina del mismo maestro.

Como el budismo therávada está afincado principalmente en países tradi-cionalmente poco poderosos, incluso hoy en día algunos de ellos consi-derados como los más pobres del planeta, ha debido soportar toda clase de persecuciones, especialmente por parte de las potencias coloniales europeas, que presionadas a su vez por esa necesidad compulsiva de la evangelización cristiana, intentaron durante más de cuatro siglos de neutra-lizar la influencia de los centros monásticos y religiosos del budismo en la zona, destruyendo gran parte de su patrimonio cultural y religioso.

Todos los países europeos que han intervenido en las diversas etapas de la conquista y colonización del sur del continente asiático han sido tan nefastos uno como el otro para con las culturas autóctonas, pero a la hora de medir su responsabilidad en esta verdadera obra de destrucción y falta de respeto, podríamos catalogarlos de mayor a menor grado, de la siguiente manera : Francia, Gran Bretaña, Portugal, Holanda y España.

Durante esos siglos muchos de los más espléndidos monasterios budistas therávadas, verdaderos centros supranacionales de espiritualidad, algunos muy alejados de los núcleos urbanos, completamente indefensos frente a la agresión del invasor colonial, y ubicados en plena selva, tuvieron que ser abandonados por sus monjes ocupantes, que perseguidos y diezmados se vieron obligados a buscar refugio en zonas todavía menos accesibles, quedando esos centros completamente deshabitados, como mudos testigos de la barbarie y la intolerancia religiosa del ser humano occidental.  Varios de estos antiguos monasterios redescubiertos debajo del manto vegetal selvático, han sido declarados patrimonio de la humanidad, encontrándose entre ellos algunos de los más espectaculares monumentos que el hombre haya construido sobre el planeta.

Después del extendido período de dominación colonial, el budismo therávada nunca se ha podido reponer del todo, ya que los continuados intentos de penetración religiosa foránea, que llegaron incluso hasta la mitad del siglo veinte, han rendidos sus frutos, debilitando las tradiciones antiguas. El cristianismo por un lado y el islam por el otro, son sin duda los grandes responsables de la extranjerización religiosa del extremo sudoriental del continente asiático.

Tampoco la liberación de la opresión colonial operada a lo largo de la segunda mitad del siglo veinte ha traído paz para el budismo auténtico, ya que la misma vino de la mano del marxismo, o su degeneración mas evidente : el capitalismo de estado en forma de dictadura del proletariado, otra idea surgida de la mente europea, que se apoderó de gran parte de esos países, sumiéndolos en una nueva barbarie, siendo una vez más perseguidas y diezmadas las creencias autóctonas, pero esta vez por un aparato ideológico y represor interno, cuyo propósito ha sido el estableci-miento del ateísmo como forma de vida impuesta por la fuerza desde el poder, coartando totalmente la libertad de culto.

En ese sentido son por todos conocidos las graves vicisitudes que ha atravesado el Vietnam, Laos y Camboya durante la segunda mitad del siglo veinte, acontecimientos que sin duda tienen su origen en la dominación colonial francesa de todo el sudeste asiático y la penetración cultural y religiosa que se intentó llevar a cabo desde el siglo diecinueve, pero especialmente durante el siglo veinte.

El resultado, como no podía ser de otra manera, desembocó en cruentas luchas de liberación contra los gobiernos y monarquías títeres que Francia instaló en esos países y sus elites indoctrinadas a la usanza occidental y cristiana, tanto en lo religioso como en lo cultural.

Esos hechos se concatenaron de tal manera que desembocaron en manos de unos movimientos de liberación de neto corte nacionalista, que al promediar el siglo veinte terminaron asimilando concepciones marxistas de extrema izquierda con tremenda virulencia, influenciados principalmente por los regímenes de Peking y Moscú, que les proveían de ayuda militar y económica, y cuyos objetivos se fueron transformando de tal modo, que al final consistieron casi excluyentemente en lograr la aniquilación de todo lo anterior, no solo de la administración colonial, sino también de todas las antiguas tradiciones.

Sintetizando : la imposición de costumbres culturales y religiosas extrañas a la región, la soberbia y la prepotencia de los ocupantes, así como el consabido sometimiento por las armas, por parte del poder colonial francés durante muchas décadas, crearon el fermento necesario para la génesis y el posterior crecimiento de unos muy efectivos y agresivos movimientos guerri-lleros de liberación, que mas tarde y a pesar de la intervención americana, asimilando una ideología comunista extrema, desembocaron en una revan-cha trágica, terminado por sumergir a esos países en cruentas perse-cuciones ideológicas, incomprensibles genocidios, sometida la población local a los avatares de una guerra llevada a cabo por las grandes potencias con las mas modernas armas de destrucción masiva.

Indudablemente el grupo humano que más sufrió a lo largo de esos aconte-cimientos, ha sido sin duda el de los monjes budistas, tanto en Birmania como en Laos, pero especialmente en Camboya y Vietnam, primero bajo la ocupación francesa por medio de una persecución sistemática, llevada a cabo por un feroz aparato represor al servicio de los intereses de la elite y dirigencia colonial nativa, convertida y educada en el catolicismo más fanático, accionar que contó en su momento con el apoyo de la Santa Sede en Roma, y luego, por una virulenta revancha de los distintos sistemas marxistas que terminaron por desplazar a los gobiernos y a las monarquías títeres de Francia, donde tanto el régimen de Pol Pot por un lado, como el de HoTschi Min y el de NgoDinh Diem por el otro, perfeccionaron y acrecentaron, hasta alcanzar niveles de holocausto, la persecución iniciada por el aparato colonial anterior, torturando, persiguiendo, y haciendo desaparecer a una cantidad muy significativa de monjes.

Estas vicisitudes son las que han llevado a varios monjes maestros a inmolarse voluntariamente durante la década de los años sesenta, en las calles de Saigón, rociándose con nafta y prendiéndose fuego frente a los ojos de todo el mundo, a efectos de atraer la atención de la opinión pública mundial, para que al ver esas imágenes por televisión, se diera cuenta de la persecución y el genocidio que se estaba llevando a cabo en esa parte del planeta, contra los integrantes de una religión pacífica, que nunca pretendió imponerle sus principios y creencias a nadie.

Hoy en día no ha cambiado demasiado el panorama, y eso por un lado se debe a los cantos de sirena del materialismo consumista occidental, que si bien ha sido implantado artificialmente en todas partes del mundo, es justamente en estas regiones tan atrasadas y ajenas a la forma de pensar occidental que redobla y exaspera el daño que causa a las antiguas costum-bres, y por el otro lado a que el verdadero budismo carece casi por comple-to de actitudes fundamentalistas, de ambiciones de expansión, o de nece-sidades de propagación, dependiendo totalmente de la limosna del pueblo en donde se encuentra, porque no cuenta con apoyos financieros de los estados, ni tampoco posee aparatos verticales de conducción, ni de organi-zaciones y centros de poder supranacionales, como es el caso del islam y del cristianismo.

Debido a esta forma tan particular de pensar y de ser, es de destacar que el budismo histórico o tradicional nunca ha caído en actitudes discriminantes o persecutorias contra nadie.

En 2500 años de historia a convivido pacíficamente con varias otras religiones, incluso ha sido falsificado y utilizado discrecionalmente por varias religiones vecinas, absorbido por el hinduismo y otras tantas creencias, y a pesar de ello nunca ha desarrollado fobias fundamentalistas e intolerancias contra nadie, no ha emprendido cruzadas ni inquisiciones, ni siquiera cuando ha sido circunstancialmente la religión oficial del poder bajo el imperio del emperador Asoka, ni se ha considerado el dueño de la verdad absoluta, como ha sucedido con otras religiones, especialmente las grandes monoteístas, cuyo obrar, la mayoría de las veces, ha significado una verdadera fuente de dolor y sufrimiento para los in-creyentes o los integran-tes de minorías religiosas, que en su momento han debido convivir con ellas.

La concentración de monjes y de monjas en los monasterios budistas, se ha debido a la necesidad de juntarse para seguir el camino, a la búsqueda de una comunidad monacal para la práctica de la meditación, y a la necesidad de contar con la guía de un monje maestro, lo cual ha sido una recomendación que repetidas veces ha formulado el mismo Buddha.

Tanto han perseguido los regímenes comunistas al budismo therávada en sus propias tierras, que por fuerza lo han obligado a emigrar en masa, desparramándose en las últimas décadas por todo el mundo, especialmente en aquellos países que han albergado una mayor cantidad de refugiados provenientes del Vietnam, de Laos y Cambodya, como es el caso de Estados Unidos, Australia, Canadá, Francia, Inglaterra, Holanda, Alemania, y Portugal.

Así es como consecuencia del desastre que le han impuesto las grandes potencias a esa parte del sudeste asiático durante varias décadas, el budismo therávada se está expandiendo y conociendo rápidamente en el mundo occidental, ya que los cientos de miles de los famosos “boat people” que escaparon de la persecución y revancha del régimen de Hanoi desde el sur de Vietnam y los cientos de miles de camboyanos y laosianos que lograron escapar del genocidio perpetrado por las huestes comunistas de Pol Pot, se han asentado en varios países, formando obviamente nuevas comunidades y creando monasterios, con el fin primero de preservar su patrimonio cultural y religioso.

Es por este motivo y por la curiosidad natural que despierta en el hombre occidental ilustrado y culto, que en la actualidad se está difundiendo con mucha mayor velocidad que antes.

En la última década no han dejado de inaugurarse casi continuamente nuevos monasterios therávadas en varios estados de Norte América, en Canadá, Europa, México, Brasil y Australia, ritmo que sigue acrecentán-dose en la actualidad, según datos que se pueden recoger de las muchas y variadas páginas de internet que se encargan de difundir dichos temas a raíz del interés que despiertan.

Asimismo se consiguen cada vez mejores y más precisas traducciones de los textos originales, de la antigua lengua pali y del sánscrito a idiomas occidentales.

En los años mas recientes, han sido elevados al status de monjes maestros, varias personas de origen occidental, especialmente norteamericanos, ingleses, alemanes, españoles, mexicanos, brasileros y franceses, lo cual indica el grado de interés que está generando en occidente una religión que hace algunos años era prácticamente desconocida fuera del ámbito universitario específico.

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Nota final :

Los mas importantes centros de difusión e investigación del budismo therávada, especialmente en lo que a la compilación y edición de textos auténticos del Tipitaka se refiere, se encuentran en diversas universidades y centros de estudio, ubicados en las siguientes ciudades y países :

Rangún (Birmania), Bangkok (Thailandia), Colombo (Sri Lanka), y Oxford (Inglaterra).

En lo referente a Internet :

Para consultar los textos originales del Tipitaka en idioma inglés, se puede recurrir a la siguiente página de Internet : http://www.accesstoinsight.org/begin.html , de la cual puede bajarse gratuitamente todo el contenido.

Debe contarse con suficiente memoria pues la dimensión de los archivos es muy grande ( en el orden de los 80 Mb ).

También existe esta otra de muy buen nivel : http://www.fundamentalbuddhism.com/

Se recomienda, para aquellos que no saben suficiente inglés, el siguiente sitio en idioma castellano : http://www.cmbt.org/ ( Centro Mexicano de Budismo Therávada ), o en su defecto : http://www.fundamentalbuddhism.com/spa nish.htm

Para interiorizarse sobre el desastre perpetuado en la desaparecida Vietnam del Sur por el régimen ultra-católico del dictador Ngo Dinh Diem y sus dos hermanos, uno de ellos obispo de Hue y el otro comandante de la policía secreta, durante la década inmediatamente anterior a la intervención americana, régimen que en su momento fue implantado por la fuerza (menos del 1% de la población es cristiana), y que con la excusa de combatir al comunismo llevó a cabo una feroz persecución religiosa, premeditada y sistemática, sin precedentes en la historia del siglo veinte, una cuestión casi desconocida en el mundo occidental, que terminó clausurando todos los monasterios budistas, encarcelando y eliminando a cientos de monjes, en franco detrimento de las creencias ancestrales de la zona, debilitando de tal manera el espíritu de lucha de ese país que terminó siendo presa fácil para los comunistas del norte, obligando a los Estados Unidos a intervenir directamente; se recomienda el siguiente sitio en Internet :

http://www.quangduc.com/BoTatQuangDuc/Tquangduc-english.html

Centro Vietnamita de Budismo en el exilio australiano (tanto mahayana como therávada), que lleva el nombre del venerable Bodhisattva Thich Quang Duc, monje maestro, que en señal de protesta se inmoló públicamente, quemándose vivo en las calles de Saigón, en el mes de junio de 1963.

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11. Reflexiones críticas.

 

La intención de formular las presentes reflexiones es plantear, desde la óptica del librepensamiento, algunos interrogantes, que utilizando diversas consideraciones, ayuden al lector a discernir desde algunos puntos de vista opuestos a la doctrina.

Previo a abordar esta tarea es bueno recordar, que se está sin duda, ante una de las mas singulares y extraordinarias concepciones, tanto religiosa como filosóficamente hablando, de entre todas las que han surgido a lo largo de la historia humana, fruto de un colosal esfuerzo para encarar la transitoriedad y precariedad existencial, y muestra de lo que es capaz de intuir y concebir la mente humana, cuando le guía un propósito superior.

Comencemos entonces por una cuestión que pareciera ser una hipótesis general del Buddha, y que se refiere a que todo aquel que no está iluminado al estilo budista se encuentra desgraciadamente en brazos de Mara.

Es un echo de que la abrumadora mayoría de los habitantes que han poblado el planeta nunca han estado iluminados por el budismo histórico, podríamos decir que en su mayor parte ni siquiera han sabido ni saben de que se trata, y sin embargo, no se puede dejar de reconocer que “a pesar de ello”, han emergido de entre estas gentes, especialmente en occidente, las mentes mas brillantes de la especie humana, que a lo largo de la historia han acaparado la mayor parte de los descubrimientos, del pensamiento, la investigación y la cultura, partiendo del mundo antiguo, pasando por el clásico del mediterráneo, el renacimiento europeo, la iluminación, hasta nuestros días.

Se puede o no estar de acuerdo en la descalificación que el Buddha hace de la religiones y de la búsqueda metafísica en general, catalogándolas como frutos del egoísmo y de la egolatría, pero es innegable que las mismas, utilizando el potencial espiritual y místico que el ser humano indudablemente posee, han sabido generar figuras de una dimensión extraordinaria, totalmente fuera de serie, cuyas obras e ideas podrán ser o no del gusto de cada uno, pero que sin duda han sabido explorar a fondo una de las facetas y características mas fascinantes de la mente humana.

Si nos referimos al hombre común, probablemente sea cierto que la mayoría de las personas, sean mediocres, mundanas, competitivas y egoístas, pero también es una realidad que han existido y sin dudas seguirán haciéndolo bastantes personas a lo largo y a lo ancho del planeta, con suficiente inteligencia, respetuosas y autónomas, capaces de reflexionar y extraer conclusiones de sus respectivas experiencias de vida, con o sin sentido religioso, afiliadas a tal o cual concepción existencial, que ha medida que la edad avanza, van aprehendiendo por si mismas, entre otros motivos porque no les queda mas remedio, a ejercitarse dentro de una filosofía tendiente a la sobriedad, a la abstención, a la contención, y a la prescindencia de los goces materiales.

Pareciera entonces una apreciación bastante exagerada, catalogar a todo aquel que no está iluminado al estilo budista, como si se encontrara inmerso en categorías mundanas.

En general se podría decir con respecto al budismo, que su manera de descalificar el pensamiento místico y metafísico de las demás religiones, contiene, bajo la pátina de una mayor tolerancia aparente, los mismos rasgos de soberbia que caracterizan y  provienen de todos aquellos que creen que lo propio es la verdad indiscutible, y que del mismo modo pero en sentido contrario, son las mismas actitudes que a lo largo del tiempo han tenido las demás religiones con respecto al budismo, cuando afirman desdeñosamente que no es una religión propiamente dicha, porque le falta justamente la componente teísta, espiritual o mística.

Las religiones teístas discriminan a aquellos que no creen, como personas recalcitrantes que no han obtenido la gracia divina de la fe o que se empeñan en rechazarla, y el budismo histórico discrimina a los que no quieren convencerse de las bondades y beneficios de la doctrina como imbéciles, que no pueden o no quieren darse cuenta de lo que les conviene.

Es decir la discriminación budista se hace no desde la posición de aquel que posee la fe en algo superior, sino desde la suficiencia de creerse más inteligente, más profundo o más iluminado que los demás.

Esa es la sensación que dejan las palabras que el Buddha a dicho con respecto a las demás creencias y cosmovisiones, las cuales ha negado de cuajo, tratándolas de falsas concepciones, de frutos del egoísmo y de la egolatría, como si poseyera una visión especial para saber lo que nadie puede verificar, y como si lo suyo fuese la única verdad.

Sea como sea, lo cierto es que la discriminación y descalificación entre poseedores de distintas concepciones y verdades, ha sido una característica constante a través de la historia de parte de todas las religiones, y no solo entre ellas, sino en especial de éstas hacia los “outsiders”, aquellos que lo ponen todo en duda y se niegan a dejarse convencer, los increyentes y los escépticos.

Y esto no solo es patrimonio del pensamiento budista, sino que está en la raíz del pensamiento religioso en general, que cree firmemente que lo de cada uno es la única verdad, y que por lo tanto, es justamente a esa verdad a la que perentoriamente debiera aspirar y adherir cada persona, y que no acepta al ser humano como es, sino que trata de cambiarlo, para “convertirlo” en algo distinto o diferente de su estado natural.

No importa de que lado se encuentre cada uno con respecto a lo dicho, lo que si importa es que para criticar o descalificar debiera serse mas congruente, es decir, o bien se acepta al ser humano integralmente, con todas sus características y potencialidades que le ha dado la evolución a lo largo de millones de años, y consecuentemente con ello se lo acepta como es y se honran todas sus facetas, tanto buenas como malas, tanto correctas como incorrectas, positivas o negativas, físicas o metafísicas, racionales o místicas, mundanas o iluminadas, etc.etc., o bien se entra en el terreno del pensamiento unilateral y voluntarista, en donde ciertas caracterís-ticas son despreciadas o catalogadas como no aceptables o no beneficiosas, con la consecuencia que deben ser anuladas o neutralizadas lo mas que se pueda, a efectos de obtener un nuevo producto.

Que el hombre por medio del voluntarismo religioso o por cualquier otra clase de voluntad emergente de su mente, pueda aspirar a ganarle o “torcerle el brazo” a la evolución, pareciera no haber rendido casi ningún fruto hasta ahora, es más, parece no afectar en lo mas mínimo la marcha mas bien errática de la humanidad, que en si misma no ha podido hasta ahora ser prevista, ni anticipada, ni controlada por nadie.

Otra cuestión es la que se refiere al sufrimiento humano emergente de su condición de ser vivo, de estar constituido ni más ni menos por el amontonamiento organizado de cientos de millones de células.

Mas allá de los límites que al ser humano le va marcando la vida misma, y a la cual pueda ir acomodándose en mayor o menor grado, es innegable que existen los sufrimientos emergentes de su propia constitución genética, las enfermedades y en general el decaer de su cuerpo físico, que conforman una evolución ineludible, que no se ve como pueda soslayarse a través del no apego o de un mayor desapacionamiento.

Obviamente que la preparación psíquica intensa, la meditación profunda y el control mental sobre el propio cuerpo, unidos a la abstención de los excesos y una conciencia limpia, son factores que pueden ayudar en gran medida, pero el sufrimiento generado por el envejecer y la enfermedad es a todas luces un proceso orgánico, al cual están sometidas todas y cada una de las criaturas vivientes del planeta, por lo tanto es insoslayable, por mas desapegada y desapasionada que se encuentre la mente de una persona.

Cuando envejece un animal dentro de su entorno natural por ejemplo, la naturaleza muchas veces exhibe situaciones que son de una crueldad extrema, en donde no se puede tener muchas dudas de cuan grande puede llegar a ser el dolor al que es sometida una víctima en particular, sin embargo el cerebro de un animal no pudo haber generado ningún karma, ni negativo ni positivo, ya que es incapaz de generar formaciones mentales, es decir de poner alguna intencionalidad en sus actos, distintos o que vayan mas allá de sus instintos básicos. Y sin embargo el sufrimiento está presente en el mundo animal, aunque sea solamente en la forma elemental del dolor físico.

En otras palabras, el sufrimiento es inseparable del mundo formado por la materia viviente, imbricado en la existencia misma de todo ser vivo, podríamos decir que es su consecuencia lógica, independientemente de las diversas connotaciones e interpretaciones filosóficas o religiosas que haya querido darle el ser humano, de manera que forma parte del mismo acto de existir, y obviamente a más evolucionado un cierto organismo vivo a mayor será la “conciencia” que sobre el particular pueda tener.

La mente entrenada puede controlar hasta cierto punto la actividad orgánica, pero no puede influenciar la renovación celular y todas las innumerables actividades implicadas en estos procesos. De manera que se puede tener la mente sumamente condicionada y entrenada, pero en última instancia es la biología la que manda, como pasa por ejemplo a la hora de la muerte, que es marcada inexorablemente por ella, no por la mente.

Después de todo, lo que emerge de la mente humana, el pensamiento, es generado por el cerebro, es decir en última instancia por las neuronas, las cuales son un subproducto de lo biológico, cuya base está conformada por células, de manera que darle a este subproducto del cerebro una importancia desmesurada con referencia al resto, también parece bastante exagerado.

Otro tema que llama la atención, es la actitud del Buddha respecto a las fantasías e imaginaciones, especialmente a lo que a cuestiones indemostrables o de ficción se refiere. Lo cierto es que la imaginación del hombre, su vigor investigativo y creativo, su capacidad de hacerse preguntas, su ilimitada curiosidad, sus ansias permanentes de querer saber mas allá de lo que ya sabe, su espíritu crítico, su capacidad de replantearse las viejas preguntas siempre de nuevo, su rebeldía en contra de lo impuesto, su desconfianza frente a las recetas mágicas, mesiánicas e iluminadas, son parte de las características que lo han llevado a ser lo que es, a levantarse y distanciarse del mundo animal que le ha dado origen. Sin esas singulares características, el ser humano estaría todavía inmerso en el más profundo oscurantismo.

Pretender entonces, que una persona se sumerja en un condicionamiento psicológico tal, que en última instancia enfoque su vida en conocer casi excluyentemente su realidad propia y presente, en el cual concientemente se deje de lado todas las fantasías y ficciones, todas las imaginaciones y las búsquedas, tanto a nivel intelectual como espiritual, donde la meta no puede ser otra que la cesación de toda pregunta trascendente, el apagamiento de toda curiosidad, el aniquilamiento de toda imaginación, de toda otra y distinta posibilidad de interpretar la existencia, viviendo una vida que de antemano se sabe que no es tal y que por lo tanto se asume como una ilusión, con el objetivo puesto en lograr el mas completo desapego, sin apasionarse por nada, sería como convertirla en algo demasiado unilateral, en última instancia significaría el perderse la aventura del vivir.

Abrazar tal camino pareciera entonces, quitarle a las personas pensantes, entre otras cosas, uno de sus más apasionantes y entretenidos pasatiempos.

De hecho las mejores y mas bellas obras del pensamiento humano, desde la mas remota antigüedad hasta los tiempos presentes, tanto filosóficas como artísticas, e incluso hasta científicas, difícilmente hubiesen sido creadas, de haber estado dedicados sus autores a seguir la doctrina budista, ya que todas apelan a lo mas humano que posee el ser humano, que es cavilar sobre su futuro, imaginarse las mas diversas cuestiones, describir de mil formas y siempre de nuevo los avatares de la existencia, sus pasiones, deseos, miedos, afectos, egoísmos, etc. Por otra parte, los grandes descubrimientos y las grandes gestas, se han logrado la mayor de las veces por personajes obsesionados con lo que estaban buscando, apegados de tal manera a sus imaginaciones y a sus sueños, podríamos decir hasta tal punto apasionados con lo que estaban haciendo, que lograron superar lo infranqueable, alcanzar lo que se creía inalcanzable.

No se puede dejar de reconocer que sin todas esas características, que obviamente conllevan riesgos y pueden ser indiscutiblemente la base para futuras lamentaciones y desgracias, la vida del ser humano no tendría color, sería como una película en blanco y negro.

Se podrá o no estar de acuerdo con el Buddha de que la vida vivida con pasión y apego sea la razón por la cual el ser humano esté sometido al sufrimiento o a la insatisfacción, sin embargo, lo que es insoslayable, lo que no se puede negar, es que su carácter más propio es el de una aventura, es decir una cuestión básicamente amplia e incierta, producto en mayor o menor grado del azar, siempre abierta a una cantidad de nuevas posibilidades, que podrá estar controlada hasta cierto punto, pero que es una aventura al fin, cuyo desenlace es en parte totalmente probabilístico, aleatorio y fortuito, y que no necesariamente todo efecto provenga de una determinada causa que le ha condicionado previamente, ni que toda causa sea el fruto condicionado de un conjunto de comportamientos anteriores. Entonces, que en el curso de la existencia se produzca como subproducto insatisfactoriedad o sufrimiento, pareciera no ser solamente el resultado de anteriores factores condicionantes, sino mas bien la resultante propia de vivirla, es más, sin el sufrimiento quizás no estaría completa, por cierto no resplandecerían como lo hacen los pocos momentos de felicidad.

Otra gran cuestión es aquella que se plantea respecto al conjunto de sentimientos relacionados con los afectos, cuestiones centrales para el ser humano, difícilmente descalificables como características de lo mundano o de lo ignorante, a los cuales apegarse, aunque sea en alguna medida, pareciera lo sano y natural, lo constitutivo de toda familia, lo que en última instancia hace que la vida valga la pena ser vivida.

Cabe aquí entonces, plantearse una pregunta que parece fundamental a la hora de considerar al budismo como meta de vida : ¿Encarar la existencia tratando de no apasionarse ni sufrir por nadie, ni apegándose a nada, sin vivir a fondo la aventura del amor por ejemplo, sin apegarse a los hijos, a la familia y a los amigos, y a todos esos afectos que justamente le dan la sal a la vida, aunque conlleven en si mismos el fermento de futuras desilusiones, de ineludibles sufrimientos, de probables angustias y dolores, sometiéndose para ello a una estricta y rigurosa disciplina de introspección y desapego, es una empresa que vale la pena llevarse a cabo?

¿No equivale esta actitud a esquivarle el bulto a la existencia?

Parecería que el budismo, mas que cualquier otra religión, opera con unos objetivos netamente transaccionales y bastante utilitarios, tratando como lo hace, de soslayar los aspectos negativos de la vida a cambio de una absorbente disciplina de desapego, en otras palabras, tratando de escapar de la integralidad de la existencia, entendiéndose como tal la que conocen todos los seres humanos, y no la que nos describe un iluminado, por mas singular que haya sido su “visión”.

Porque no se puede negar, que abrazar una creencia y ejercitar una disciplina de vida con tanto esfuerzo, con tanta concentración y rigor, con la exclusiva meta de evitar las causas del sufrimiento y la insatisfacción profunda, en otras palabras con el objetivo puesto en no apegarse a la vida tal cual es, pareciera ser en si mismo una cuestión parcial o incompleta, no exenta de cierta mezquindad, si se quiere un modo poco deportivo de encarar la existencia, una forma exagerada de aprehensión existencial que de alguna manera tiende al egoísmo, o por lo menos una actitud poco valiente, desprendida o altruista, demasiado preventiva y preocupada con respecto al bienestar de la propia persona, a no ser, y esto es lo fundamental, que se crea firmemente – dicho en términos religiosos “que se tenga una fe absoluta e inquebrantable” – en aquello de que la vida tal cual se la conoce es una ilusión, que en realidad no es más que un fluir, una sucesión de realidades, gobernada por la ley de causa y efecto, y la transmisión del karma, que las personas no son tales sino meros paquetes de skandas, y todas esas concepciones y construcciones inverificables, que ha intuido y utilizado como base de su doctrina el Buddha.

Aunque aparentemente sustentado y rodeado de fundamentaciones mas elaboradas (pero no por eso menos metafísicas o irracionales), las cuales esgrimen con predilección sus seguidores para distanciarse de las demás religiones, a las cuales como ya hemos visto descalifican como frutos del egoísmo y de la egolatría, el budismo apela en el fondo a las mismas inseguridades, a los mismos miedos, y a las mismas esperanzas, que aquejan a todos y cada uno de los seres humanos desde los tiempos mas remotos, y en respuesta a ello, construye un universo metafísico, con unas leyes inmutables, y unos caminos doctrinarios, que si bien distinto y mas sofisticado, tienen en común con todas las demás, que es el exclusivo producto de la mente iluminada de su respectivo fundador.

En última instancia y como en toda otra religión, se propone al ser humano una gran transacción, en donde el creyente primero debe poner laboriosamente todo lo suyo aquí en la tierra o en su vida presente, para conseguir alcanzar una meta indemostrable en otro sitio o en otro estado, en este caso realizar todo lo recomendado por el Buddha para alcanzar la libertad suprema, y escapar de ese modo del sufrimiento engendrado por la rueda de sucesivas existencias.

En todo esto debemos partir de una realidad que a los budistas quizás no les guste demasiado escuchar, que es que así como lo fue Jesús para con el Judaísmo o Lutero para con el Catolicismo, el Buddha ha sido un especie de reformador del Hinduismo. Es decir que al igual que todos los demás fundadores de religiones, sus ideas no son del todo originales, sino que se desarrollan a partir de las de otros.

Esto no le da ni más ni menos categoría de la que tiene por mérito propio. Pero a la hora de comprender a fondo su doctrina, habría que empezar por internarse en el corazón de los vedas, del brahmanismo, y de los uspanishads, para luego seguir el sendero yoga y jainista que él mismo recorrió, hasta llegar a su forma de ver el mundo.

También es cierto que a su manera, su doctrina ha sido revolucionaria y única, y representa un esfuerzo colosal del hombre por hacer frente a la incógnita existencial, la búsqueda de darle respuestas a lo desconocido, de escapar de la inexorabilidad del sufrimiento. Se trata de una concepción quizás más elaborada en lo cosmológico y más racional en su praxis doctrinaria, en otras palabras más cercana a la inteligencia humana, que las construcciones teológicas de las demás religiones.

Después del Buddha muchos de los pensadores más importantes del budismo, ante el embate de aquellos que quisieron endilgarle al maestro intenciones metafísicas en su tenaz silencio sobre estos temas, negaron consecuentemente la ontología o la metafísica en su totalidad y obviamente cada una de sus abstracciones no verificables empíricamente. Negaron las fantasías, ilusiones, falsas creencias y falsificaciones concientes, que pretenden sustentar lo inexistente : el ser eterno, absoluto, inmutable y substancial, el vano intento de no admitir lo verificable a cada instante de la vida : el cambio, la transformación, la decadencia, la vejez y la muerte.

Sin embargo son estos mismos pensadores budistas los que aceptan y creen en unas fantasías y en unas abstracciones metafísicas completamente indemostrables, sobre las que fundamentan su doctrina, la rueda de las existencias, la ley de causa y efecto, y la firme convicción de que siguiendo el Dahrma se puede escapar de esa supuesta inexorabilidad.  Esto en sí mismo, pareciera una contradicción más que evidente.

Otras personalidades del budismo, igualmente importantes, han interpretado este “silencio del Buddha” o su consecuente negación a dejarse involucrar en temas metafísicos, dándole un significado como que el Buddha sabía o intuía que existía algo indecible o inefable mas allá del entendimiento humano, pero que no quiso comunicarlo, o que le resultaba imposible hacerlo con simples palabras, y que entonces optó por un consecuente silencio al respecto.

Tampoco se ve que esto tenga demasiados visos de realidad, ya que si un hombre sabe o cree saber algo que los demás no saben, suele no llevárselo a la tumba, al contrario, la tendencia normal sería la irrefrenable necesidad de comunicar tal visión al mundo, de hacer que otros seres humanos compartan su secreto.

Sea como sea, estas dos maneras de interpretar el famoso silencio del Buddha, son correlativas de las dos grandes maneras de interpretar sus enseñanzas, y en última instancia de ver la existencia humana, lo que ha llevado hasta nuestros días a la formación de dos grandes grupos irreconciliables y enfrentados entre sí, en los que se enrolan vehementemente los más diversos especialistas y estudiosos del tema.

Todo lo dicho complica el entendimiento de la doctrina por aquellos que se acercan al budismo histórico, ya que ninguno de estos autores declara, en las contratapas o los prólogos de los libros que han editado, o en las transcripciones de las conferencias y clases que dictan, a cual tendencia pertenecen, no quedándole mas remedio al interesado en el tema, tener la paciencia de leer o escuchar hasta darse cuenta hacia donde se dirige la cuestión. De todas maneras existen pocos con una actitud verdaderamente abarcadora, objetiva y ecuánime.

Los que defienden el ateismo, o mejor dicho el no-teísmo, del Buddha, y declaran la prescindencia de toda concepción religiosa, terminan por mutilar de tal forma toda la doctrina, que la reducen a una simple disciplina filosófica, ignorando lisa y llanamente muchísimos pasajes del Tipitaka, en donde el Buddha incontrovertiblemente habla y opina sobre temas netamente metafísicos, de una manera tan natural que realmente asombra.

Claro que nadie sabe a ciencia cierta si lo que está allí escrito es fielmente lo que dijo o no dijo el maestro, y obviamente los que niegan la vertiente religiosa del Buddha, al final optan por decir que todos esos pasajes no son congruentes con el resto y por lo tanto no deben ser considerados  demasiado genuinos.

Y no nos referimos aquí a las muchas y muy diversas variantes metafísicas y místicas en las que se ha convertido el budismo después de la muerte de su fundador, es decir en todas esas variadas sectas y escuelas que se formaron y que se separaron de la tradición del sur, todas cuestiones que se tratan de explicar mas adelante. Por el contrario estamos refiriéndonos a las dos grandes interpretaciones que existen sobre lo original, sobre el mismo Tipitaka, la escuela therávada, el meollo del budismo.

¿ Que se puede decir al respecto ?

El mismo Buddha no ha sido demasiado claro sobre algunos aspectos de su doctrina, especialmente de como funciona ese mecanismo que ha inventado, de como es posible que ciertos pensamientos o formaciones psíquicas, en este caso voliciones, puedan permanecer y acumularse fuera del tejido neuronal, emerger de un cerebro muerto, y pasar de una persona a otra, sin apelar al clásico artificio hinduista del ego o alma permanente que transmigra o hace cualquier otra cosa.

Pareciera mas lógico pensar que como producto de un cerebro en particular, sus formaciones mentales son y existen en tanto y cuanto esté vivo, de manera que al morir y desaparecer físicamente, desaparecen también dichas formaciones.

Obviamente que hablar de skandas o portadores de karma, de transferencia de energía psíquica, de sucesión de realidades o de causas y efectos, suena tan fantasioso,  poco creíble y comprobable, como lo es hablar de almas o espíritus que transmigran.

Sin embargo el Buddha rechaza de plano la concepción hinduista, para reemplazarla después con la suya. Es decir que reemplaza una concepción metafísica por otra, obviamente tan indemostrable una como la otra.

Además, aunque fuese cierto que la energía psíquica pudiese transmitirse, no se ve porque debiera hacerlo en términos de categorías o valores humanos, es decir que esa carga psíquica que se traspasa sea beneficiosa o perjudicial en función de lo que los humanos entendemos como tal, una especie de producto contable acumulado, el cual deba indefectiblemente tener sus efectos positivos o negativos sobre la persona receptora. No se puede negar que todo esto tiene demasiado “color humano”, es decir que de alguna manera responde a unas expectativas demasiado evidentes, de lo que el hombre considera que debiesen ser las consecuencias de sus acciones.

Esta forma de pensar y de concebir una cosmovisión, nos recuerda aquello tan atávico y antiguo en el pensamiento humano, como lo es la creencia en que los actos ejercidos durante la vida tengan alguna consecuencia para después de la muerte, inventando para ello los mas variados sistemas de premios y castigos compensatorios, que en realidad no hacen mas que reflejar de muchas maneras distintas el ansia de justicia y trascendencia que en más o en menos le va quedando a todo ser humano, por verse forzado a vivir una vida imperfecta, insatisfactoria y permanentemente incompleta.

En última instancia se nota aquí también, el homocentrismo del Buddha, que crea una cosmovisión a la medida del ser humano, colocándolo en el centro, dándole una importancia demasiado grande e unilateral con respecto a lo que es capaz de generar su cerebro, no admitiendo lo evidente y verificable, que es que cuando el cerebro deja de funcionar no solo no queda nada, sino que tampoco se transmite nada, independientemente de los pensamientos que haya generado y de la transformación de dichos pensamientos en palabras y acciones del cuerpo.

De hacerle caso a la actitud del Buddha, permaneciendo dentro del ámbito de lo racional y comprobable, debiéramos hacer extensiva tal racionalidad aceptando también de que el ser humano cuando muere se termina, y obviamente también las formaciones mentales que ha generado y almacenado en su cerebro.

De manera que fuera del terreno de la ficción religiosa, la prioridad que el budismo se a impuesto para conseguir la aniquilación, es a todas luces incomprensible, y más aún, si a lo largo de la historia no hay nada que haya podido comprobarse fehacientemente en contra de lo que es más que evidente, que es que la naturaleza siempre ha hecho las cosas como se debe y que el ser humano, por mas culturalizada y controlada que se encuentre su mente, no escapa a su ley general, de manera que al terminar su actividad cerebral, consigue la paz definitiva, sin haber echo nada especial para que así sea, y sin que quede absolutamente nada.

Con respecto a la vieja duda, de que si el budismo es o no es una religión, se pueden formular en este campo las siguientes preguntas : ¿De que otra forma, que no fuese metafísica, se podría definir la ley de causa y efecto, el samskara, y el nirvana final sin substrato?, es decir ¿Se trata todo ello de una concepción o cosmovisión verificable o no verificable?

¿Una religión para serlo, para llamarse de esa manera, debe reconocer un sistema de dioses o a un dios supremo, o sostener que el universo tiene principio, o que es la creación de un creador ad hoc, o que la creación es el creador mismo? expresado de otra manera ¿No es religión una creencia que acepta una cosmovisión metafísica per se, sin una cosmogonía, sin entidades creadoras o sustentadoras?

Pareciera que la respuesta es más que evidente.

Dicho sea de paso, el hecho de rechazarle toda posibilidad de especulación metafísica a sus seguidores, previa imposición de su cosmovisión metafísica propia, alegando que esto es signo de egocentrismo y que aleja de la necesaria concentración sobre la doctrina, es la mejor demostración de que el Buddha se creía de verdad un iluminado, en el sentido de que no aceptaba distintas interpretaciones entre sus seguidores, o sea que nadie podía tener una filosofía o cosmovisión igualmente aceptable o posible que la de él, no tolerando en sus discípulos precisamente aquello que él mismo había realizado anteriormente para llegar a su iluminación, es decir la búsqueda personal.

Esto se ve claramente cuando se leen los textos originales, en donde el Buddha mantiene largas discusiones con algunos monjes y maestros que pretendían distanciarse o cuyos conceptos divergían de la estrictez de sus enseñanzas, utilizando una dialéctica insistente y repetitiva, basada en silogismos lógicos relacionados a símiles o modelos de la vida diaria, cubriéndolos en el curso de esas discusiones con conceptos descalifcantes, nada mas que por pensar de otra forma. En estos textos se tiene la sensación permanente de que el Buddha es un superdotado de la dialéctica, de que siempre sabe todas las respuestas, de que tiene una contestación certera y acertada para todo, de que lo suyo es lo único y excluyente, y de que al final de cada discusión todos quedan convencidos, agradecidos y maravillados por haber podido escuchar y haber sido iluminados por el maestro.

En comparación con otras religiones, es obvio de que el budismo, a prima facie es más fácil de aceptar, porque su mundo no es la voluntad de ninguna divinidad en particular, no es la obra de un creador específico que arma algo para la criatura, en donde la criatura debiera de estar eternamente agradecida por recibir ese privilegio, no hay ninguna voluntad superior ni negativa ni positiva detrás de la ley del karma. Así es como el budista la acepta digamos como quien acepta la naturaleza, nada más, y trata de hacer dentro de ella lo mejor que puede, lo que más le conviene. La ejercitación del budismo auténtico no depende de divinidades, y menos de divinidades antropomórficas, lo que ya le quita desde el vamos esa connotación personal tan antipática que tiene el monoteísmo para algunas personas, de que están siendo todo el tiempo vigiladas por entidades superiores, y de acuerdo a eso serán juzgadas, una cuestión impuesta desde arriba, dictatorial y para nada democrática, que en última instancia depende pura y exclusivamente de la benevolencia divina.

Pero si bien lo dicho es cierto, de que el budismo deja mas espacio a la libertad personal, y sobre todo a la responsabilidad propia, además de ser quizás más razonable en sus objetivos intermedios, como centrar la vida en una disminución del ego, ser generoso, moral y respetuoso, su objetivo final sin embargo, se nos presenta de una radicalidad y exageración tal, que solo es explicable y concebible a nivel del mas puro pensamiento religioso.

En ese sentido, dicha aniquilación del ego propio, para romper la ilusión y llegar a un estado incondicionado, suena tan utópica y extraña a la naturaleza humana, como aquella otra radicalidad y exageración proveniente del fundador del cristianismo, como lo fue Jesús de Nazaret, que le pide a sus seguidores el negarse a sí mismos, amando al prójimo como si se tratase de ellos mismos, convengamos, algo bastante extraño a la naturaleza humana, y realizable en la práctica solo por unos pocos. Una verdadera utopía, como han coincidido en llamarlo los mas renombrados exegetas y teólogos.

Ciertamente que en lo personal, el Buddha ha sido bastante más humilde y sencillo comparado con los demás fundadores de religiones, ya que no se creyó en ningún momento, ni el profeta, ni el hijo, ni el pariente, ni el enviado de ningún creador del mundo, ni de ninguna divinidad, ni pensaba que después de su muerte podría escapar de la inexorabilidad de la vida por sentirse de alguna manera superior, y seguramente por ese mismo motivo, nunca llevó su confrontación con los hombres a tal extremo de terminar ajusticiado, es mas, jamás demostró la mas mínima voluntad de convertirse en mártir. Pero así y todo, que el Buddha haya sido más humilde y no se haya colocado a sí mismo en ningún pedestal, no cambia en nada el echo de que su cosmovisión del mundo sobre la cual construye toda su doctrina, sea absolutamente indemostrable, igual que los argumentos metafísicos de cualquier otra religión.

En las última décadas del siglo veinte, hubo algunas tendencias entre los especialistas del budismo, especialmente a nivel occidental, que trataron de explicar la concepción del Buddha con teorías científicas, pretendiendo adaptar algunos principios de las ciencias exactas, junto a conceptos y descubrimientos del psicoanálisis y de la psiquiatría, pero obviamente sacándolos de contexto, buscando adaptar y explicar en términos de intercambios de energía y materia, toda esta cosmovisión.

Tan significativo ha sido este movimiento, que sus ideas volvieron desde occidente al continente asiático, terminando por contaminar al hinduismo y al budismo en sus lugares de origen. De manera que muchísimos gurúes modernos predican de esta nueva forma, utilizando palabras que parecen sacadas de las revistas seudocientíficas de moda, con una libertad y autosuficiencia, que uno no tiene más que asombrarse.

Estos esfuerzos de fundamentar lo “visto” por el Buddha con argumentos científicos, filosóficos, psiquiátricos y psicoanalíticos, demuestra de que en esta cuestión se encuentra el meollo del tema, es decir : tratar de demostrar con el raciocinio y la lógica lo que en realidad es indemostrable, de alguna manera y salvando las distancias, un intento parecido al realizado en el pasado por conspicuos personajes del cristianismo, como sería el caso por ejemplo de Tomás de Aquino.

Pero es inútil tratar de encontrarle una verificación empírica o lógica a estos temas, nadie puede demostrar o comprobar la veracidad de la cosmovisión y el funcionamiento de la ley que el Buddha ha concebido, la existencia concreta de la llamada energía psíquica, y menos explicar a ciencia cierta de como puede conservarse sin el cerebro que la ha generado, es decir fuera del cerebro original que ya ha muerto, y de como podría traspasarse o afectar a otro ser, cuyo cerebro esté en la etapa del nacimiento.

No hay que poseer demasiado espíritu crítico como para admitir que todo esto es muy difícil de creer, por lo menos es tan inverosímil como hablar del alma o de los espíritus, o de cualquier otra cosa por el estilo.

Sin embargo lo primero que a un observador ajeno al budismo le llama la atención, es que el Buddha acepta una cosa y rechaza la otra, debido, así nos lo cuenta la tradición, a que en su iluminación debajo del famoso árbol, pudo “observar” una realidad invisible a los demás, el devenir del mundo como realmente es. En otras palabras, que pudo “ver” lo que los demás no pudieron ver.

Una de las grandes dudas sobre la ley secuencial de causa y efecto, tal como ha sido definida por el Buddha, es precisamente su carácter secuencial, es decir que constantemente una cosa engendre a la otra, pero en un orden correlativo.

Esta premisa fundamental del budismo es muy difícil de aceptar, ya que a todas luces ni el macrocosmos, ni el mundo subatómico, ni la evolución planetaria terrestre de los seres vivos, ni la propia evolución humana, se comportan secuencial y ordenadamente.

Basta pensar en los accidentes, por ejemplo, que le pueden ocurrir a cualquier persona, sin que la misma tenga la más remota posibilidad de prever ese acontecimiento. Estas cuestiones de las que está lleno el mundo y la vida de cada uno, absolutamente fortuitas, sin duda pueden cambiar el rumbo de una vida radicalmente, muchas veces generadoras de intensos y prolongados dolores, y que incluso pueden ser el origen de futuros sufrimientos en el ámbito de los afectos, etc., sin que se vea de como podrían ser soslayadas por el desapego o el desapasionamiento.

Si la existencia fuese una sucesión secuencial de realidades que se extiende incluso mas allá de la muerte física, la historia futura de los ser humanos sería de alguna manera predecible, sería expresable hasta por una fórmulas matemáticas, podría simularse por medio de unos modelos cargados a unas supercomputadoras con el fin de obtener un cronograma del futuro, y obviamente que esto no es así, la azarosidad y aleatoriedad de la vida, sumada a su complejidad apabullante, es más que evidente, y está muy lejos de ser predecible, ni siquiera lo es la historia del hombre en plazos de tiempo relativamente cortos.

En realidad nadie sabe lo que le deparará el futuro, ni siquiera en lo inmediato, un ejemplo clásico son los saltos que se han dado en el campo del descubrimiento científico, absolutamente inimaginables e impredecibles.

En el caso del cosmos basta con incursionar en la observación astronómica como para darse cuenta de que el mismo se encuentra en permanentemente estado de aleatoriedad, sometido la mayor de las veces a colisiones y explosiones impredecibles, y en el campo de la evolución terrestre, es sabido que siempre de nuevo la misma ha sido interrumpida por catastróficos cataclismos, que de no haber sido así, quizás los grandes saurios hubiesen sido los dueños indiscutibles del planeta en la actualidad.

De manera que si bien es cierto que la realidad observable por el hombre está en constante movimiento, que todo es inpermanente, efímero, insubstancial, transitorio y cambiante, en un todo de acuerdo con los principios budistas, pareciera sin embargo, algo aventurado definir a esta sucesión de eventos como secuencial u ordenadamente concatenada.

Mas bien pareciera que a lo largo del tiempo los eventos son en realidad siempre de nuevo, interrumpidos por cambios fortuitos, dando como resultado una secuencia que en buena parte es inconexa, errática, y aleatoria, siempre abierta a una cantidad casi infinita de nuevas posibilidades, a pesar de que el hombre insista con la voluntad de su mente de organizarlo y controlarlo todo.

Otro tema está referido a las conclusiones que se pueden extraer, cuando se recuerda de como se ha desarrollado la propia evolución humana, a lo largo de la cual han existido una cantidad apreciable de primates emparentados con los ancestros del homo sapiens, que a lo largo de varios millones de años han debido desaparecer.

Esto hoy en día pareciera no causarle ningún efecto de conciencia a nadie, pero debiera ser recordado y tenerse presente porque se trata de una gran verdad, la base de la existencia presente por así decirlo.

Dicho de otro modo, el ser humano de hoy puede darse el lujo de existir gracias a las acciones que han llevado a cabo sus ancestros, pudiéndose afirmar sin temor a equivocarse, de que la existencia presente está cómodamente cimentada sobre los cadáveres de millones de competidores, tanto del mundo animal como de la propia especie, que han sido convenientemente eliminados. Aunque el hombre civilizado, religioso y culturalizado, tiene la tendencia cada vez mayor a olvidarse, o no querer recordar, de que la supervivencia del más apto ha sido y es una característica positiva y absolutamente necesaria para la especie, no pueden caber demasiadas dudas de que la misma es y ha sido una realidad, gracias a la cual el ser humano existe en el presente.

La extinción de importantes ramas de primates no solo ha sucedido porque no han podido enfrentar exitosamente el entorno que se les presentaba, sino y sobre todo, porque el ancestro directo del homo sapiens ha sabido arreglárselas para ser superior en el desarrollo de herramientas y armas, y por ese camino no solo ha podido adaptarse mejor, sino que ha logrado eliminar en gran parte la molesta competencia de sus parientes, sobre todo eliminándolos o desplazándolos de los lugares fértiles.

De manera que la supervivencia y el éxito del ser humano a lo largo de la prehistoria y gran parte de la historia, ha sido su capacidad de imponerse a otros de su misma especie, incluso una parte importante de su avance tecnológico ha sido impulsado justamente por ese motivo, por verse forzado a aguzar su inventiva y creatividad ante situaciones límite, especialmente durante las contiendas armadas. Esto es innegable, es mas, de no haber sido así, los actuales seres humanos no estarían aquí para darse el lujo de reflexionar sobre todas estas cuestiones.

Además se suma a lo dicho, aquello mencionado antes, es decir lo fortuito y lo imprevisible que siempre de nuevo ha cambiado la dirección de los acontecimientos, es decir las catástrofes impuestas desde el entorno sobre el ámbito natural de la evolución. Todo lo cual nos lleva a pensar que la ley de Darwin ha funcionado como tal entre los cataclismos, es decir durante aquellos períodos de suficiente tranquilidad, durante los cuales no se registraron influencias del entorno tectónico o extraplanetario.

Pero aún en el caso que prescindiéramos de todo lo dicho, tampoco se ve como la ley secuencial de causa y efecto, con todas sus consecuencias kármicas, suponiendo como creen los budistas que se trate de una ley universal, pueda haber convivido durante tantos millones de años con la ley de supervivencia del más apto, ya que todos los actos del hombre primitivo tendientes a sobrevivir o vencer en la puja existencial, a los fines de mejorar la descendencia y asegurar de esa manera la supervivencia de la especie, serían catalogables como actos de apego y de apasionamiento, es decir generadoras de una gran cantidad de karma negativo. Entonces como consecuencia, la raza humana probablemente se hubiese degenerado de tal manera, que en el término de unas pocas decenas de miles de generaciones prácticamente se habría convertido en una raza enferma o subhumana, agobiada por el karma extremadamente negativo generado a lo largo de la lucha existencial por la supervivencia, y por lo tanto hubiese sido eliminada, o por su entorno animal o por otra raza de primates.

En realidad, los principios de la ley de Darwin, que aún subyacente o enmascaradamente, en mayor o en menor medida siguen estando vigentes, y que en el fondo conforman el único mecanismo por el cual la especie humana tenga alguna remota chance de perdurar en el tiempo, es bastante incompatible, no solo con la concepción budista, sino también con la de la mayoría de las religiones.

Piénsese solamente (extrapolando lo dicho al futuro y aplicando la imaginación) de lo que podría suceder el día que la humanidad crezca hasta ser alguien a nivel de su galaxia, e inevitablemente se vea obligada ha entrar en una nueva competencia existencial, de alguna manera enfrentada a un nuevo choque cultural. En tal caso sería lógico pensar que en una empresa de tal trascendencia el ser humano aglutinado ante el reto, volvería a ser lo que desde su estado primitivo nunca dejó de ser, es decir que se jugará nuevamente por entero para prevalecer, o para no ser eliminado, y la historia, para bien o para mal, volverá a repetirse.

Lo mismo se podría decir cuando se compara la ley secuencial de causa y efecto con el aumento exponencial que ha sufrido la población humana sobre el planeta. Si se tratase verdaderamente de una ley universal y su carácter fuese estrictamente secuencial, no se ve como podría funcionar, a no ser que nazcan cada vez mas personas libres de la transmisión kármica, o que dicha transmisión pudiese en cada caso desdoblarse y multiplicarse alcanzando a varios nuevos seres a la vez. De todas maneras, es evidente que un sistema de propagación secuencial no es aplicable a uno de propagación exponencial.

La visión del Buddha, de como se metió a reformar el hinduismo, es una vieja controversia que sigue latente entre el budismo y el hinduismo, pero en última instancia, también lo es con respecto a la otras religiones monoteístas, como el judeocristianismo y el islam, que rechazan tanto la idea de la transmigración, como la ley de causa y efecto, es decir la existencia de varias vidas pasadas y futuras, pero por el contrario defienden a ultranza la resurrección en una sola y definitiva después de la muerte.

Si leemos en el diccionario, una persona iluminada es una persona visionaria o alumbrada, que ve mas allá del horizonte que ven las demás personas, esto es para el budismo una persona que logra traspasar el velo de la ilusión en que están sumergidos los seres humanos y ver la realidad.

Hay pasajes en el Tipitaka donde el Buddha se explaya sobre como está conformado el mundo, concibiendo un universo que es producto del accionar kármico, donde aparecen niveles superiores, podríamos llamarle celestiales, y niveles bajísimos de eterno infortunio, algo parecido al infierno, cuyos textos serían muy largo reproducir aquí, pero que para la mente esclarecida de una persona moderna son sin duda concepciones poco menos que inaceptables, podríamos decir tan infantiles y voluntaristas como lo podría ser la concepción cristiana del reino celestial o el infierno.

En otros pasajes que se refieren a conversaciones que ha tenido el Buddha con seguidores o personas importantes, se puede leer que fue capaz de vislumbrar toda su vida, de lo que había sido antes, de las muchas vidas que tuvo que pasar a lo largo de su existencia kármica, y esto no lo dice solo de sí mismo, sino que lo menciona también de algunos brahmanes que lo impresionaron por lo sabios, que han sido capaces de vislumbrar este historial de sus vidas anteriores.

Para que el lector tenga una idea, siguiendo aquello que para muestra vale un botón, se reproducen a continuación dos  pasajes del Tipitaka que se refiere a esta supuesta iluminación que poseía el Buddha, y cuyos textos al final se han cortado, porque su desarrollo posterior no agrega nada nuevo a lo que se quiere mostrar   :

Durante el tiempo de Buddha, había un brahmán llamado Todeyya. Él era un hombre muy rico, un millonario. Pero no creía en la generosidad, en dar. Él decía: “Si uno da, se empobrece; por lo tanto no hay que dar nada.” Fue tan mezquino que se enriqueció y murió millonario. Pero el apego a sus riquezas fue tal que, después de morir, renació como un perro en su propia casa. Un día, Buddha visitó la casa y cuando el perro lo vio, le ladró. Buddha dijo: “¡Oh!, Todeyya, usted se mostró irrespetuoso cuando fue ser humano y ahora usted muestra falta de respeto al ladrarme. Usted renacerá en el infierno.” Cuando Buddha dijo esto, el perro pensó: “¡Oh!, el monje Gotama me conoce.” Y se sintió tan deprimido que se fue a acostar sobre una pila de cenizas.

El brahmán tenía un hijo llamado Subha, y el perro, su padre, era su favorito. Él tenía preparado un lugar especial para el perro, y vio que el perro había ido a acostarse sobre la pila de cenizas. Subha se sintió alarmado. Alguien le informó que Gotama le había dicho algo al perro que deprimió al animal. Entonces, Subha fue a Buddha y le preguntó sobre esto. Buddha le dijo lo que había ocurrido. Subha se dijo a sí mismo: “De acuerdo a las enseñanzas de los brahmanes, mi padre debería haber renacido como un Brahma (dios). Pero Gotama me ha dicho que él ha renacido como un perro. Gotama habla imprudentemente.” Y Subha decidió argüir con Buddha. Buddha preguntó por riquezas no reveladas por su padre y Subha respondió que, realmente, una gran cantidad de dinero estaba faltando y que su padre no había revelado donde estaba. Buddha le dio instrucciones de alimentar al perro por la noche, cerca de la hora de dormir y luego preguntarle donde estaban las riquezas. Subha pensó que si lo que Buddha decía era verdad, él recobraría las riquezas; si era falso, lo acusaría de mentir.

Subha alimentó al perro a la hora de dormir y le preguntó sobre las riquezas no reveladas. El perro se levantó y lo llevó al lugar donde las riquezas estaban escondidas. Subha cavó y recobró el tesoro.

Después Subha fue a ver a Buddha y le preguntó porque las personas son diferentes, porque algunos tienen larga vida y otros vida corta. También interrogó porque algunos son enfermos, propensos a la enfermedad, y otros sanos; porque algunos son feos y otros bellos; porque algunos tienen muchos amigos y otros pocos; porque algunos son ricos y otros pobres; porque algunos nacen en circunstancias favorables y otros no; porque algunos nacen muy inteligentes y otros no. Buddha respondió a sus preguntas: “¡Oh!, joven, los seres son propietarios de sus acciones, herederos de sus acciones, tienen las acciones como sus padres, sus familiares, su refugio. Las acciones dividen a los seres en inferiores y superiores.” Buddha dio esta corta respuesta, pero Subha no comprendió. Entonces, Buddha elaboró sobre la ley de kamma :

A algunos seres les gusta matar y tienen el hábito de matar a otros seres. Después de la muerte, ellos renacen en los cuatro planos del sufrimiento (mundo animal, espíritus, demonios e infierno). Pero si ellos renacen como humanos, sus vidas son cortas. Aquellos que no matan seres, que tienen compasión hacia ellos, podrían renacer en el mundo de las devas (divinidades). Si renacen como humanos, sus vidas son largas.

Buddha luego explicó sobre la enfermedad y la salud. Algunos causan daño a otros seres, les gusta causar daño. Debido a esto, renacen en los cuatro planos de sufrimiento. Pero si renacen como humanos, son enfermizos, propensos a la enfermedad. Aquellos que no causan daño a los demás, renacen como devas; y si renacen como humanos, están dotados de buena salud,  etc. etc. …

En otro pasaje del Majjhima Nikaya por ejemplo, leemos : el Buddha reunido en Savatthi, en la arboleda de Jeta, en el parque de Anathapindika, frente a los monjes que lo escuchaban atentamente, les habla sobre la práctica y los beneficios de la correcta atención ..

” … monjes, de la atención al cuerpo cultivada frecuentemente, practicada con asiduidad, tomada como vehículo y como base, bien emprendida, realizada y perfeccionada, caben esperar diez beneficios :

… después de enumerar beneficios mas o menos razonables (como superar el miedo y la angustia, el frío y el calor, el hambre y la sed, el contacto con cosas molestas y desagradables, el dolor y el padecimiento, lograr la elevación de la mente), el Buddha llega a los demás beneficios los cual se reproducen a continuación  :

7º beneficio : ” Permite obtener facultades paranormales, moverse libremente sin las ataduras de la materia, aparecer y desaparecer, atravesar muros, viajar por el espacio, percibir la mente de otros seres “.

8º  beneficio :  ” Permite recordar las múltiples vidas anteriores de uno, es decir, un nacimiento, dos nacimientos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, cuarenta, cien, mil, cien mil nacimientos, muchos ciclos cósmicos de contracción y expansión :  allí, de ese modo, así me llamaba, tal era mi familia, tal era mi apariencia, tal era mi alimento, así experimenté placer y dolor, tanto duró mi vida, allí fallecí y en tal otra parte reaparecí; allí en tal otro lugar, así me llamaba, tal era mi familia, tal era mi apariencia, tal era mi alimento, así experimenté placer y dolor, etc. etc. Así, de este modo, recuerda sus múltiples vidas anteriores con todas sus características y detalles “.

9º  beneficio :  ” Con el ojo divino purificado, que ve mas allá de lo humano, permite ver a los seres falleciendo y reapareciendo, permite conocer a los seres inferiores, a los superiores, a los bellos, a los feos, a los afortunados, a los desafortunados, permite saber que renacen cada cual según sus acciones anteriores “.

10º  beneficio : ” Habiendo experimentado por su propio conocimiento superior en este mismo mundo la aniquilación de las corrupciones, permite alcanzar y perma-necer en la liberación de la mente, la liberación por la sabiduría que está libre de corrupciones “.

” Así habló el Bienaventurado, y los monjes gozaron y se complacieron con sus palabras .. “

No es el caso de reproducir extensos pasajes de la tradición del sur, porque estos pasajes se repiten una y otra vez a lo largo de los diversos libros del Tipitaka, y como se ha dicho antes, para muestra vale un botón.

A lo que se quiere llegar, es que a pesar de que haciendo un esfuerzo imaginativo se trate de ubicar estos textos en su contexto original, una sociedad remota y antigua, totalmente agraria, un mundo proclive a moverse en el plano del pensamiento mágico, y en consecuencia se logre quitarle la mayor parte de lo propio de su época, es obvio de que el Buddha se mueve dentro del campo de las concepciones metafísicas con una tranquilidad que impresiona, propia del hombre iluminado, dando cátedra sobre detalles que obviamente él solo estaba en condición de “ver”.

Esconder o ignorar entonces dicha faceta del Buddha, y afirmar que el budismo solo es una filosofía o una disciplina, no parece ser lo correcto, es más, sería desconocer su motivación central.

Podríamos dividir las grandes corrientes interpretativas en relación a lo enseñado por el Buddha histórico, en los siguientes dos grupos :

– La interpretación sin connotación religiosa :

Las personas que se enrolan en este bando prefieren aceptar al  budismo como una disciplina, que le propone a aquel que se acerca, lo que puede hacer para tomar la vida en sus manos y vivirla en forma correcta, con el objetivo de alejarse del sufrimiento y la insatisfacción de la existencia terrena.

En ese sentido se trataría de una filosofía práctica que propone asumir con responsabilidad la propia vida, que permite hacerse cargo de uno mismo, conciliando de alguna manera la necesidad existencial y espiritual del hombre postmoderno con su estado actual del conocimiento, sin por eso tener que creer en abstracciones metafísicas indemostrables, que ha nivel de la evolución del mundo de hoy en día ya no son aceptadas tan fácilmente como en otros tiempos.

Se trata de un camino, una forma posible de encarar la existencia, a la cual se llega con el discernimiento, viviendo una vida conciente y correcta, que hace hincapié en el desarrollo moral por encima de teorías y especulaciones teológicas.

Para la iluminación, no es necesario desarrollar profundos poderes de reflexión, ni aprender filosofías intrincadas, ni adquirir un doctorado en metafísica hindú, ni es necesario resolver ningún acertijo cósmico. Basta con embarcarse en el camino correcto.

Argumentos que se esgrimen :  el Buddha nunca pidió actos de fe irracionales o creencias en cosas indemostrables, solo basta como primer paso, llegar a coincidir con él en la apreciación de que la existencia en general genera sufrimiento (dukha), o parafraseando la significación budista de esa palabra: insatisfacción profunda, y que se puede lograr el alejamiento de esa situación por propia voluntad.

Una vez que se adhiera a esto, habrá que coincidir con él en lo que se refiere al diagnóstico y a la solución que le encontró al problema.

Por eso como segundo paso, basta solo con aceptar que la doctrina o el método (dharma) indicado por él lleva a la liberación del sufrimiento, y para eso basta con razonar sobre esa propuesta con el raciocinio, y si quedan dudas comprobar su bondad con la propia experiencia, indagando incluso, de como le ha ido a otros en ese camino.

Las personas si no adhieren, no dejan de salvarse, ni sufrirán ningún castigo divino, ni estarán cometiendo nada malo, sencillamente no lograrán escapar del devenir del mundo (samskara), y por ende del sufrimiento y la insatisfacción.

Otro argumento que esgrime este grupo es que el Buddha no quiso entrar en los temas metafísicos no porque los haya negado explícitamente, sino porque asumía que nadie sabe ni sabrá nada al respecto nunca, y que entretenerse con eso conduce a producir expectativas y esperanzas, que en última instancia son conducentes a crear dependencias, y de esa manera aumentar las probabilidades de insatisfacción.

Imbricado en esta corriente está el concepto de que “el budismo básicamente es un método para cultivar la mente”.

Se argumenta dentro de este punto de vista que si bien es cierto que con su tradición monástica y su énfasis en sus factores éticos, el budismo posee muchas características superficiales que los occidentales asocian con la religión, la realidad es que el budismo no es teísta, ya que afirma que el universo es gobernado por leyes impersonales y no por algún dios creador, éste no usa  oraciones, porque Buddha fue un maestro no un dios, y considera la devoción no como una obligación religiosa sino como un medio de expresar gratitud a su fundador y así también como un medio de autodesarrollo. Entonces, desde este punto de vista, no se le puede considerar del todo como una religión.

Y en ese sentido es cierto, el budismo conoce la fe sólo en el sentido de confianza en la forma recomendada por el Buddha para seguir el Dahrma. No se espera de un budista tener fe o creer en cualquier cosa simplemente por que el Buddha lo dijo, o por que esté escrito en los libros antiguos o por que esto ha sido transmitido por la tradición, o por que otros lo crean. Podrá por supuesto estar de acuerdo consigo mismo en tomar la doctrina del Buddha como una hipótesis de trabajo y tener confianza en ésta, pero no se espera de él que acepte cualquier cosa a menos que su razón lo acepte.

Esto no significa que todo tenga que ser demostrado racionalmente, ya que muchos aspectos yacen más allá del ámbito del intelecto y pueden ser conocidos sólo por el desarrollo de facultades superiores. El hecho es que no hay aceptación ciega de cualquier cosa en la doctrina del Buddha.

Se trata de una forma de vida basada en el entrenamiento de la mente. El objetivo primordial es enseñar el camino de la liberación completa del sufrimiento por medio de la realización de lo incondicional, un estado más allá del nivel de una mente normal y no entrenada. Su propósito inmediato es atacar a las raíces del sufrimiento en la vida cotidiana.

Toda la actividad humana se dirige, bien sea inmediatamente o posteriormente, hacia la obtención de la felicidad en una u otra forma, o para expresar lo mismo en términos negativos, toda la actividad humana esta dirigida hacia la liberación de alguna forma de insatisfacción, por lo tanto la insatisfacción se puede considerar como el punto inicial en la actividad humana con la felicidad como su meta final.

La insatisfacción, el punto de partida en la actividad humana, es también el punto de partida en el budismo, y este punto está expresado en la fórmula de las Cuatro Nobles Verdades, la cual determina el hecho de la insatisfacción, su causa, su cura y el método de su cura.

Como lo expresa un especialista totalmente embanderado en esta corriente : ” el budismo consiste en ver las cosas tal cual son realmente, no como se piensa que deberían ser o como se desea que sean, comprender primero que la insatisfacción profunda es un hecho, segundo comprender como surge y como se extingue, para luego asumir el compromiso de pensamiento, palabra y obra, para liberarse de ella”.

Sin embargo, volvemos a preguntarnos si tal camino de disciplina, es decir semejante esfuerzo en tiempo y energía personal, vale la pena de ser seguido solo para evitarse el sufrimiento de la vida.

Es mas, llegar a la disolución del ego propio, prácticamente a la autonegación, con el solo propósito de escapar de la insatisfacción del vivir, pareciera una exageración desmesurada sin que la sustente algo más.

Basta solo con imaginar todas las implicancias que el seguimiento del Dahrma pueda causar en la vida de relación o en la esfera familiar de una persona, para darnos cuenta que la motivación debe necesariamente provenir de algo más que una simple filosofía. Pareciera que visto de ese modo faltaría algo adicional, algún objetivo superior.

2) – La interpretación con connotación religiosa :

Aquellos embanderados en esta forma de ver al budismo histórico, no desmienten de ninguna manera lo dicho anteriormente, al contrario lo reconocen y afirman, pero recuerdan que esa es solo una parte de lo dicho y enseñado por el maestro.

En otras palabras, aquello afirmado por los seguidores enrolados en el primer grupo es solo la praxis, la ejercitación de la disciplina.

Ya vimos que si bien el Buddha deja de lado toda metafísica y recomienda esto insistentemente a sus seguidores, establece sin embargo como base de su camino una concepción puramente metafísica, la cual es necesario aceptar y en la cual es preciso creer, si se quiere adherir de verdad a las enseñanzas del maestro.

El dejar de lado la cosmovisión budista, como lo hacen los del grupo que describimos anteriormente, que toman al budismo simplemente como una disciplina, es una cuestión incorrecta que no es congruente con los textos completos, y que desconoce arbitrariamente los aspectos más importantes.

Estos aspectos tienen implicaciones muy profundas para toda la práctica del Dhamma, afectándola en dos aspectos, en su finalidad y en la motivación con la cual se sigue hasta su fin.

O sea que si bien es verdad que la finalidad del sendero budista es la liberación del sufrimiento y la insatisfacción profunda ya en la vida presente y cotidiana, el Buddha aclara en numerosas ocasiones, que el sufrimiento del cual se necesita liberación de verdad, es fundamentalmente el sufrimiento que causa la atadura al samskara, la rueda de continuos renacimientos. En otras palabras, a pesar de ser cierto que el seguimiento del Dhamma tiene un aspecto que es directamente visible y personalmente verificable, en vida de la persona que lo practica, si esta no cree en la cosmovisión o concepción que el Buddha ha tenido sobre el mundo, se quedará por así decirlo, a mitad de camino.

Por lo dicho, se deduce que si bien el budismo no es una religión clásica, si lo es en el sentido de que al igual que las demás, requiere de la aceptación de una concepción existencial y cosmológica totalmente artificial, voluntarista e indemostrable, en otras palabras de la fe.

Es justa y especialmente a lo largo de esa intensa y trabajosa autodisciplina, que debe el seguidor del Dahrma tener una fe inconmovible para no aflojar, no solo en la efectividad y bondad última de la doctrina, sino sobre todo respecto al objetivo final, en lo referente a la necesidad de alcanzar una meta como la que se entiende con el Nirvana.

Conclusión : Como ya se ha dicho, es obvio de que hay personas que les resulta bastante mas fácil acercarse al budismo que a otras religiones, especialmente a los ateos, a los escépticos, a los agnósticos, a los librepensadores, a los inconformistas, y a todos aquellos que rechazan los autoritarismos y las concepciones impuestas por divinidades todopoderosas, porque no hace falta creer en ninguna divinidad creadora y omnipotente, ni existe una ley universal impuesta en forma autoritaria y vertical con la cual se juzgarán los actos propios, ni se manejan actitudes paternalistas, ni se deben seguir rituales, ni obligaciones, ni preceptos, ni sacramentos, ni es necesario respetar dogmas, ni observar obediencias a investiduras, tampoco es necesario confesar ningunos pecados, ni mantener extensos, costosos y complicados aparatos sacerdotales o clericales.

Pero en última instancia, también es cierto que esto tenderá a cambiar dramáticamente a medida que se avanza en serio, es decir a medida que aquellos que ya se embarcaron en el sendero se den cuenta que si quieren progresar de verdad, termnarán, por un lado, inmersos en una tarea a tiempo completo, una disciplina realmente absorbente y difícil, (la simple lectura del Tipitaka por ejemplo, razonando y meditando sobre todo lo dicho por el Buddha con el fin de llevarlo a la práctica, es probable que demande toda una vida), que requiere de un natural talento y disponibilidad para la meditación profunda, y por el otro lado, tarde o temprano, enfrentados a las mismas disyuntivas de siempre, la necesidad de tener que aceptar y creer en una sobrenatural cosmovisión o ley universal, que vale ni mas ni menos igual, que cualquier otro invento generado por la mente humana, iluminada o no, a lo largo de la historia.

Como todas las religiones, el budismo requiere, como todo otro sistema concebido para darle una respuesta a la incógnita existencial, de una fe que supera en mucho el ámbito de lo racional.

Por mas que se apele a los mas variados y sofisticados artificios de la lógica y de la dialéctica, se acceda a estados superiores de la mente, se trate de fundamentar y demostrar estas cuestiones con el método científico o filosófico que sea, no es posible encontrar una respuesta fuera del ámbito de la fe, ya que la única realidad es que el ser humano no sabe a ciencia cierta absolutamente nada, sobre cual podría ser el sentido de la existencia, ni el del cosmos, ni el de la vida en general o el de la humanidad en particular, y menos que menos el de la propia.

Sin duda sería un signo de maduración de la especie humana, que cada vez más personas asumieran que la incógnita existencial nunca tendrá una respuesta concreta, y que es muy posible que la humanidad se extinga antes de que pueda llegar a una conclusión definitiva sobre el particular.

Del mismo modo, sería saludable tener en cuenta, que el único modo real que le queda disponible al ser humano para escapar de la inexorabilidad del sufrimiento y de la decrepitud de la vejez, es justamente el aniquilamiento, pero no al estilo budista, sino de verdad, simplemente dejando de existir.

Para terminar, podríamos parafrasear en este contexto una expresión famosa de un ciudadano talentoso e ilustre de la Grecia clásica, que, si bien en un lugar geográfico y en un ámbito religioso totalmente diverso, comenzaba su vida sobre el planeta en aproximadamente la misma época en que el Buddha dejaba de hacerlo, nos referimos a aquel extraordinario personaje que sin duda lo fue Sófocles, profundo conocedor de la tragedia humana, cuya máxima reza de la siguiente manera : “El mejor bien del hombre es no haber nacido, y el segundo, regresar cuando antes al punto de partida”.

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